LECCIÓN: NO DEBEMOS CONDICIONAR A DIOS EN LA FORMA QUE DESEAMOS QUE ACTÚE EN NUESTRO FAVOR

LEAMOS HOY DE 26 AGOSTO 2 REYES 5.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Naamán se enfureció y se fue, quejándose: ¡Yo creí que el profeta saldría a recibirme personalmente para invocar el nombre del Señor su Dios, y que con un movimiento de la mano me sanaría de la lepra!” (Ver. 11).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 REYES 5.-

Naamán era jefe del ejército de Siria, era un hombre valiente, pero era leproso, la lepra era una enfermedad incurable para esos tiempos. Por esa razón, cuando escuchó a la muchacha israelita, que había sido llevada como esclava a su casa, que el profeta Eliseo que vivía en Israel lo podía curar de la lepra, pidió al rey que lo enviara con recomendación al rey de Israel. Cuando llegó a la casa de Eliseo, Naamán pensó que el profeta saldría a su encuentro, invocaría el nombre de Jehová su Dios, alzaría su mano, tocará el lugar, y sanaría la lepra, pero “Cuando se le dijo que se lavase en el Jordán, su orgullo quedó herido, y mortificado exclamó: “Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, enojado. El espíritu orgulloso de Naamán se rebelaba contra la idea de hacer lo ordenado por Eliseo… Los siervos de Naamán le rogaron que cumpliese las instrucciones de Eliseo. Le dijeron: “Si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿Cuánto más? diciéndote: ¿Lávate, y serás limpio?” Se estaba probando la fe de Naamán, mientras que su orgullo contendía para obtener la victoria. Por fin venció la fe, y el altanero sirio dejó de lado el orgullo de su corazón, y se sometió a la voluntad revelada de Jehová. Siete veces se sumergió en el Jordán, el Señor honró su fe; “y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio.” (Profetas y Reyes 186).

CITA SELECTA.-

En todos los países hay ahora personas sinceras de corazón, sobre las cuales brilla la luz del cielo. Si perseveran con fidelidad en lo que comprenden como deber suyo, recibirán más luz, hasta que, como Naamán antiguamente, se vean constreñidas a reconocer que “no hay Dios en toda la tierra,” excepto el Dios vivo, el Creador.

(PR 189.2)

ORACIÓN:

DIOS TODOPODEROSO. TE PEDIMOS QUE NO TE CONDICIONEMOS EN LA FORMA QUE DESEAMOS QUE ACTÚES EN NUESTRO FAVOR, SINO QUE OBEDEZCAMOS TU VOLUNTAD. POR JESÚS, AMÉN.