LECCIÓN: IMITAR LA ORACIÓN DE SALOMÓN

LEAMOS HOY 20 DE OCTUBRE 2 CRÓNICAS 6.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Óyelo tú desde el cielo, donde habitas, y concédele cualquier petición que te haga. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu nombre y, al igual que tu pueblo Israel, tendrán temor de ti y comprenderán que en este templo que he construido se invoca tu nombre” (Ver. 33).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 CRÓNICAS 6.-

El rey Salomón se puso de pie sobre una plataforma de bronce ubicada delante del altar, se arrodilló y con las manos extendidas hacia el cielo elevó una ferviente y solemne oración a Dios, mientras la congregación se postraba con el rostro hacia tierra. El rey rogó: “Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón.” La oración de Salomón durante la dedicación del templo nos orienta para conocer lo que podemos pedir en oración: 1) Bendecir y engrandecer el nombre de Dios por sus maravillas; 2) que las promesas divinas se cumplan en nuestro favor; 3) que Dios absuelva al pecador, después de haberse arrepentido; 4) que Dios, en su misericordia, perdone los pecados de aquellos que se arrepienten; 5) Orar en toda circunstancia, para que Dios, que observa todo desde la tierra, pueda responder las oraciones; 6) Tener la certeza que Dios escucha y responderá nuestros pedidos. Cuando terminó su plegaria, un fuego milagroso descendió del cielo y consumió el sacrificio.

CITA SELECTA.-

“Todos los que ocupan puestos de responsabilidad necesitan aprender la lección encerrada en la humilde oración de Salomón. Deben recordar siempre que un cargo no cambia el carácter del que lo desempeña ni le hace infalible. Cuánto más alto esté colocado un hombre, tanto mayores serán sus responsabilidades y más vasta su influencia; tanto más necesitará comprender lo mucho que depende de la fuerza y sabiduría divinas y lo mucho que necesita cultivar un carácter santo y perfecto… He aquí una lección para todos los que desean salvar sus almas, la de velar continuamente en oración. He aquí una advertencia a mantener la gracia de Cristo siempre en el corazón, a batallar con las corrupciones internas y las tentaciones de afuera.”

(La Oración 173).

OREMOS:

AMANTE PADRE, LA LECTURA DE ESTE CAPÍTULO, NOS DESAFÍAN CADA DÍA A ALABAR Y BENDECIR TU GRAN NOMBRE POR LAS GRANDES MARAVILLAS REALIZADAS EN NUESTRO FAVOR. GRACIAS POR ESCUCHAR NUESTRAS ORACIONES Y RESPONDER NUESTROS RUEGOS. POR JESÚS, AMÉN.