DESAFÍO: NO CAER EN EL PECADO DE LA ARROGANCIA

LEAMOS HOY 9 DE NOVIEMBRE 2 CRÓNICAS 26.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Sin embargo, cuando aumentó su poder, Uzías se volvió arrogante, lo cual lo llevó a la desgracia. Se rebeló contra el Señor, Dios de sus antepasados, y se atrevió a entrar en el templo del Señor para quemar incienso en el altar. (Ver. 16).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 CRÓNICAS 26.-

El largo reinado de cincuenta y dos años de Uzías, se caracterizó por una prosperidad mayor que la conocida bajo cualquier otro gobernante desde la muerte de Salomón. Uzías se consagró a Dios, y Él lo hizo próspero en todos sus proyectos, y “su fama se extendió muy lejos”: su ejército recobró todo el territorio que se había perdido durante los otros reinados; se reedificaron y fortificaron ciudades; los ingenieros construyeron máquinas de guerra que arrojaban grandes rocas; el comercio revivió y afluyeron a Jerusalén las riquezas de las naciones. Sin embargo, en medio de esta bonanza, Uzías cometió el pecado de la arrogancia: Violando una clara orden de Jehová, de que ninguna persona, sino los descendientes de Aarón debían oficiar como sacerdote, el rey entró en el santuario “para quemar sahumerios en el altar.” La arrogancia proviene de la palabra hebrea que significa ser altanero, soberbio, exaltarse, encumbrarse, o “elevarse” por encima de los demás. Uzías se vanaglorió de todos sus logros, y creyó que podía entrar al lugar santo para ofrecer incienso, pero ochenta sacerdotes encabezados por el sumo sacerdote Azarías impidieron este sacrilegio. Esta osadía fue castigada en el instante con la enfermedad de la lepra, por lo que tuvo que vivir aislado en su casa, y nunca más pudo entrar al templo. TRISTE FINAL PARA UN REY, que pudo terminar su vida en lo más encumbrado del éxito, pero que el orgullo lo encegueció.

CITA SELECTA.-

“Violando una clara orden de Jehová, de que ninguno sino los descendientes de Aarón debían oficiar como sacerdote, el rey entró en el santuario “para quemar sahumerios en el altar.” El sumo sacerdote Azarías y sus compañeros protestaron y le dijeron: “Has prevaricado, y no te será para gloria.” Mientras estaba allí de pie, en airada rebelión, se vio repentinamente herido por el juicio divino. Apareció la lepra en su frente. Huyó espantado, para nunca volver a los atrios del templo. Hasta el día de su muerte, algunos años más tarde, permaneció leproso, como vivo ejemplo de cuán insensato es apartarse de un claro: “Así dice Jehová”. 

(PR 226).

ORACIÓN:

PADRE, TE SUPLICAMOS QUE LOS ÉXITOS QUE NOS OTORGAS, SIRVAN PARA DARTE LA HONRA Y LA ALABANZA PORQUE TÚ ERES EL ORIGINADOR DE LAS VICTORIAS. QUITA TODO INICIO DE ORGULLO O VANAGLORIA. POR JESÚS, AMÉN.