LECCIÓN: OREMOS SIN CESAR

LEAMOS HOY 27 DE MARZO SALMOS 54.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Oye, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca. (Ver. 2).

COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 54.-

Este salmo lo compuso David cuando fue traicionado por gente de su propia tribu. Zif estaba situado en el extremo sur de Judá y seguramente a David le dolía ver que su propio pueblo se ponía en su contra. En este caso Saúl casi lo tiene atrapado; la salvación vino por la invasión de los filisteos que obligó a Saúl a abandonar la persecución. Este salmo nos enseña que acudir al poder de la oración debe ser la fórmula para encarar las situaciones difíciles: ESCUCHA MI ORACIÓN.- Al estudiar la historia bíblica, comprobamos que Dios escucha y responde las oraciones que se elevan ante el trono de su gracia: 1) Escuchó el pedido de Abrahán por Ismael (Gén 17:20); 2) Oyó el clamor del pueblo de Israel y los sacó de Egipto; 3) Respondió el pedido de una madre por un hijo (1 Sam 1:10-12); 4) Sanó al rey Ezequías en respuesta a su oración (2 Rey 19:14-20); 5) Esdras oró y Dios los protegió en el viaje de regreso a Jerusalén (Esd 8:21-23) 6) Jesús oró a su Padre para obtener fuerzas para enfrentar la cruz (Mat 26:42); 7) La iglesia oró por la liberación de Pedro, y un ángel lo liberó. PRESTA OÍDO A LAS PALABRAS DE MI BOCA.- Dediquemos tiempo para orar, y confiemos que Dios nos escuchará. No siempre sentiremos la respuesta inmediata, pero debemos confiar en su poder y sus promesas.

CITA SELECTA.-

“El conocimiento de que los ojos del Señor nos contemplan y de que sus oídos escuchan nuestras oraciones, constituye una inmensa satisfacción. Saber que tenemos un Amigo que nunca falla, a quien podemos confiar todos los secretos del alma, es un privilegio inenarrable. Aquellos cuyas facultades morales se encuentran oscurecidas por la enfermedad, no son las personas apropiadas para representar correctamente la vida cristiana o la hermosura de la santidad. Con mucha frecuencia se encuentran en el fuego del fanatismo, en el agua de la fría indiferencia o en la necia melancolía. Las palabras de Cristo tienen más valor que las opiniones de todos los médicos del universo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. 

(TI 1:440).

OREMOS:

QUERIDO PADRE CELESTIAL. TE PEDIMOS PERDÓN POR NO ACUDIR EN FORMA PERMANENTE ANTE TU PRESENCIA PARA CONVERSAR CONTIGO POR MEDIO DE LA ORACIÓN. TE SUPLICAMOS PUEDAS AUMENTAR NUESTRA FE PARA CONFIAR QUE ESCUCHAS NUESTRAS ORACIONES, Y QUE LAS RESPONDES DE ACUERDO A TU VOLUNTAD. POR JESÚS, AMÉN.