LECCIÓN: PRIVILEGIO MENOSPRECIADO POR NADAB Y ABIÚ

LEAMOS HOY 9 DE OCTUBRE 1 CRÓNICAS 24.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, así que Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio”. (Ver. 2).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 1 CRÓNICAS 24.-

Nadab y Abiú, fueron los primeros sumos sacerdotes. Habían oído la voz de Dios en el monte de Sinaí con Moisés y Aarón. Presenciaron el solemne servicio de la dedicación y ellos mismos habían sido rociados con la sangre del sacrificio. Todos estos actos debieron hacerles comprender la santidad de Dios y la importancia de obedecer las instrucciones divinas. “Pero, poco tiempo después cayó una calamidad repentina y terrible sobre la familia del sumo sacerdote. A la hora del culto, cuando las oraciones y las alabanzas del pueblo ascendían a Dios, dos de los hijos de Aarón tomaron cada uno su incensario, y quemaron incienso, para que ascendiera como agradable perfume ante el Señor. Pero violaron las órdenes de Dios usando “fuego extraño”. Para quemar el incienso se valieron de fuego común en lugar del fuego sagrado que Dios mismo había encendido, y cuyo uso había ordenado para este objeto. Por causa de este pecado, salió fuego de la presencia del Señor y los devoró a la vista del pueblo” PP 327.La frase: “Cualquier fuego sirve”, no es válido para reemplazar las instrucciones divinas. Los que presentamos la Palabra de Dios: pastores, ancianos, dirigentes, laicos, predicadores o predicadoras, cuando subamos al púlpito tengamos la certeza de presentar el fuego purificador de la Palabra de Vida, y no fuego profano que acarree la desaprobación divina.

CITA SELECTA:

“En su juventud, Nadab y Abiú no fueron educados para que desarrollaran hábitos de dominio propio. La disposición indulgente del padre, su falta de firmeza en lo recto, lo habían llevado a descuidar la disciplina de sus hijos. Les había permitido seguir sus propias inclinaciones. Los hábitos de complacencia propia, practicados durante mucho tiempo, los dominaban de tal manera que ni la responsabilidad del cargo más sagrado tenía poder para romperlos. No se les había enseñado a respetar la autoridad de su padre, y por eso no comprendían la necesidad de ser fieles en su obediencia a los requisitos de Dios. La indulgencia equivocada de Aarón respecto a sus hijos, los preparó para que fueran objeto del castigo divino”. 

(PP 328).

OREMOS:

PADRE. TE SUPLICAMOS QUE NOS OTORGUES DISCERNIMIENTO PARA DISTINGUIR ENTRE LO SANTO Y LO PROFANO, ENTRE LO BUENO Y LO MALO, PARA NO CAER EN EL PECADO DE NADAB Y ABIÚ. POR JESÚS, AMÉN