{"id":115,"date":"2017-11-19T23:16:14","date_gmt":"2017-11-19T23:16:14","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite4\/2017\/11\/19\/capitulo-53-los-edificadores-de-la-muralla\/"},"modified":"2017-11-19T23:16:14","modified_gmt":"2017-11-19T23:16:14","slug":"capitulo-53-los-edificadores-de-la-muralla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2017\/11\/19\/capitulo-53-los-edificadores-de-la-muralla\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 53\u2014Los edificadores de la muralla"},"content":{"rendered":"\n<p>Nehem\u00edas continu\u00f3 ejerciendo la misma cautela y prudencia que hasta entonces hab\u00edan distinguido su conducta. Sabiendo que acerbos y resueltos enemigos estaban listos para opon\u00e9rsele, ocult\u00f3 la \u00edndole de su misi\u00f3n hasta que un estudio de la situaci\u00f3n le permitiese hacer sus planes. Esperaba asegurarse as\u00ed la cooperaci\u00f3n del pueblo y ponerlo a trabajar antes que se levantase la oposici\u00f3n de sus enemigos.<\/p>\n<p>Escogiendo a unos pocos hombres a quienes reconoc\u00eda dignos de confianza, Nehem\u00edas les cont\u00f3 las circunstancias que le hab\u00edan inducido a venir a Jerusal\u00e9n, el fin que se propon\u00eda alcanzar y los planes que pensaba seguir. Obtuvo inmediatamente que se interesaran en su empresa, y prometieron ayudarle.<\/p>\n<p>La tercera noche despu\u00e9s de su llegada, Nehem\u00edas se levant\u00f3 a la medianoche, y con unos pocos compa\u00f1eros de confianza sali\u00f3 a examinar por su cuenta la desolaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Montado en su mula, pas\u00f3 de una parte de la ciudad a otra, examinando las puertas y los muros en ruinas de la ciudad de sus padres. Penosas reflexiones llenaban la mente del patriota jud\u00edo mientras que con coraz\u00f3n apesadumbrado miraba las derribadas defensas de su amada Jerusal\u00e9n. Los recuerdos de la grandeza que gozara anta\u00f1o Israel contrastaban agudamente con las evidencias de su humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En secreto y en silencio, recorri\u00f3 Nehem\u00edas el circuito de las murallas. Declara: \u201cNo sab\u00edan los magistrados d\u00f3nde yo hab\u00eda ido, ni qu\u00e9 hab\u00eda hecho; ni hasta entonces lo hab\u00eda yo declarado a los Jud\u00edos y sacerdotes, ni a los nobles y magistrados, ni a los dem\u00e1s que hac\u00edan la obra.\u201d Pas\u00f3 el resto de la noche en oraci\u00f3n, porque sab\u00eda que al llegar la ma\u00f1ana necesitar\u00eda hacer esfuerzos ardorosos para despertar y unir a sus compatriotas desalentados y divididos.<\/p>\n<p>Nehem\u00edas hab\u00eda tra\u00eddo un mandato real que requer\u00eda a los habitantes que cooperasen con \u00e9l en la reedificaci\u00f3n de los muros de la ciudad; pero no confiaba en el ejercicio de la autoridad y procur\u00f3 m\u00e1s bien ganar la confianza y simpat\u00eda del pueblo, porque sab\u00eda que la uni\u00f3n de los corazones tanto como la de las manos era esencial para la gran obra que le aguardaba. Por la ma\u00f1ana, cuando congreg\u00f3 al pueblo, le present\u00f3 argumentos calculados para despertar sus energ\u00edas dormidas y unir sus fuerzas dispersas.<\/p>\n<p>Los que o\u00edan a Nehem\u00edas no sab\u00edan nada de su jira nocturna, ni tampoco se la mencion\u00f3 \u00e9l. Pero el hecho de que la hab\u00eda realizado contribuy\u00f3 mucho a su \u00e9xito; porque pudo hablar de las condiciones de la ciudad con una precisi\u00f3n y una minucia que asombraron a sus oyentes. Las impresiones que hab\u00eda sentido mientras se percataba de la debilidad y degradaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n daban fervor y poder a sus palabras.<\/p>\n<p>Record\u00f3 al pueblo el oprobio en que viv\u00eda entre los paganos, y c\u00f3mo se despreciaba su religi\u00f3n y se blasfemaba a su Dios. Les dijo que en una tierra lejana hab\u00eda o\u00eddo hablar de su aflicci\u00f3n, que hab\u00eda solicitado el favor del Cielo para ellos, y que, mientras oraba, hab\u00eda resuelto pedir al rey que le permitiera acudir en su auxilio. Hab\u00eda rogado a Dios que el rey no s\u00f3lo le otorgase ese permiso, sino que tambi\u00e9n le invistiese de autoridad y le diese la ayuda que necesitaba para la obra; y la respuesta dada a su oraci\u00f3n demostraba que el plan era del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Relat\u00f3 todo esto, y habiendo demostrado que estaba sostenido por la autoridad combinada del Dios de Israel y del rey de Persia, Nehem\u00edas pregunt\u00f3 directamente al pueblo si quer\u00eda aprovechar esta oportunidad y levantarse para edificar la muralla.<\/p>\n<p>El llamamiento lleg\u00f3 directamente a los corazones. Al se\u00f1alarles c\u00f3mo se hab\u00eda manifestado el favor del Cielo hacia ellos, los avergonz\u00f3 de sus temores, y con nuevo valor clamaron a una voz: \u201cLevant\u00e9monos, y edifiquemos.\u201d \u201cAs\u00ed esforzaron sus manos para bien.\u201d<\/p>\n<p>Nehem\u00edas pon\u00eda toda su alma en la empresa que hab\u00eda iniciado. Su esperanza, su energ\u00eda, su entusiasmo y su determinaci\u00f3n eran contagiosos e inspiraban a otros el mismo intenso valor y elevado prop\u00f3sito. Cada hombre se troc\u00f3 a su vez en un Nehem\u00edas, y contribuy\u00f3 a fortalecer el coraz\u00f3n y la mano de su vecino.<\/p>\n<p>Cuando los enemigos de Israel supieron lo que los jud\u00edos esperaban hacer, los escarnecieron diciendo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es esto que hac\u00e9is vosotros? \u00bfos rebel\u00e1is contra el rey?\u201d Pero Nehem\u00edas contest\u00f3: \u201cEl Dios de los cielos, \u00e9l nos prosperar\u00e1, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos: que vosotros no ten\u00e9is parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalem.\u201d<\/p>\n<p>Los sacerdotes se contaron entre los primeros en contagiarse del esp\u00edritu de celo y fervor que manifestaba Nehem\u00edas. Debido a la influencia que por su cargo ejerc\u00edan, estos hombres pod\u00edan hacer mucho para estorbar la obra o para que progresase; y la cordial cooperaci\u00f3n que le prestaron desde el mismo comienzo contribuy\u00f3 no poco a su \u00e9xito. La mayor\u00eda de los pr\u00edncipes y gobernadores de Israel cumplieron noblemente su deber, y el libro de Dios hace menci\u00f3n honorable de estos hombres fieles. Hubo, sin embargo, entre los grandes de los tecoitas, algunos que \u201cno prestaron su cerviz a la obra de su Se\u00f1or.\u201d La memoria de estos siervos perezosos qued\u00f3 se\u00f1alada con oprobio y se transmiti\u00f3 como advertencia para todas las generaciones futuras.<\/p>\n<p>En todo movimiento religioso hay quienes, si bien no pueden negar que la causa es de Dios, se mantienen apartados y se niegan a hacer esfuerzo alguno para ayudar. Convendr\u00eda a los tales recordar lo anotado en el cielo en el libro donde no hay omisiones ni errores, y por el cual seremos juzgados. All\u00ed se registra toda oportunidad de servir a Dios que no se aprovech\u00f3; y all\u00ed tambi\u00e9n se recuerda para siempre todo acto de fe y amor.<\/p>\n<p>El ejemplo de aquellos tecoitas tuvo poco peso frente a la influencia inspiradora de Nehem\u00edas. El pueblo en general estaba animado de patriotismo y celo. Hombres de capacidad e influencia organizaron en compa\u00f1\u00edas a las diversas categor\u00edas de ciudadanos, y cada caudillo se hizo responsable de construir cierta parte de la muralla. Acerca de algunos, se ha dejado escrito que edificaron \u201ccada uno enfrente de su casa.\u201d<\/p>\n<p>Tampoco disminuy\u00f3 la energ\u00eda de Nehem\u00edas una vez iniciado el trabajo. Con incansable vigilancia sobreve\u00eda la construcci\u00f3n, dirig\u00eda a los obreros, notaba los impedimentos y atend\u00eda a las emergencias. A lo largo de toda la extensi\u00f3n de aquellas tres millas de muralla [cinco kil\u00f3metros], se sent\u00eda constantemente su influencia. Con palabras oportunas alentaba a los temerosos, despertaba a los rezagados y aprobaba a los diligentes. Observaba siempre los movimientos de los enemigos, que de vez en cuando se reun\u00edan a la distancia y entraban en conversaci\u00f3n, como para maquinar perjuicios, y luego, acerc\u00e1ndose a los obreros, intentaban distraer su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En sus muchas actividades, Nehem\u00edas no olvidaba la Fuente de su fuerza. Elevaba constantemente su coraz\u00f3n a Dios, el gran Sobreveedor de todos. \u201cEl Dios de los cielos\u2014exclamaba,\u2014\u00e9l nos prosperar\u00e1;\u201d y estas palabras, repetidas por los ecos del ambiente, hac\u00edan vibrar el coraz\u00f3n de todos los que trabajaban en la muralla.<\/p>\n<p>Pero la reedificaci\u00f3n de las defensas de Jerusal\u00e9n no progres\u00f3 sin impedimentos. Satan\u00e1s estaba obrando para incitar oposici\u00f3n y desaliento. Sambalat, Tob\u00edas y Gesem, sus principales agentes en este movimiento, se dedicaron a estorbar la obra de reconstrucci\u00f3n. Procuraron ocasionar divisi\u00f3n entre los obreros. Ridiculizaban los esfuerzos de los constructores, declarando imposible la empresa y prediciendo que fracasar\u00eda.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 hacen estos d\u00e9biles Jud\u00edos?\u2014exclamaba Sambalat en son de burla.\u2014\u00bfHanles de permitir? &#8230; \u00bfhan de resucitar de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?\u201d Y Tob\u00edas, aun m\u00e1s despectivo, a\u00f1ad\u00eda: \u201cAun lo que ellos edifican, si subiere una zorra derribar\u00e1 su muro de piedra.\u201d<\/p>\n<p>Los edificadores no tardaron en tener que hacer frente a una oposici\u00f3n m\u00e1s activa. Se ve\u00edan obligados a protegerse continuamente de las maquinaciones de sus adversarios, que, manifestando amistad, procuraban de diversas maneras sembrar confusi\u00f3n y perplejidad, y despertar la desconfianza. Se esforzaban por destruir el valor de los jud\u00edos; tramaban conspiraciones para hacer caer a Nehem\u00edas en sus redes; y hab\u00eda jud\u00edos de coraz\u00f3n falso dispuestos a ayudar en la empresa traicionera. Se difundi\u00f3 la calumnia de que Nehem\u00edas intrigaba contra el monarca de Persia, con la intenci\u00f3n de exaltarse como rey de Israel, y que todos los que le ayudaban eran traidores.<\/p>\n<p>Pero Nehem\u00edas continu\u00f3 buscando en Dios direcci\u00f3n y apoyo, \u201cy el pueblo tuvo \u00e1nimo para obrar.\u201d La empresa sigui\u00f3 adelante hasta que se cerraron las brechas y toda la muralla lleg\u00f3 m\u00e1s o menos a la mitad de la altura que se le quer\u00eda dar.<\/p>\n<p>Al ver los enemigos de Israel cu\u00e1n in\u00fatiles eran sus esfuerzos, se llenaron de ira. Hasta entonces no se hab\u00edan atrevido a recurrir a medidas violentas; porque sab\u00edan que Nehem\u00edas y sus compa\u00f1eros actuaban comisionados por el rey, y tem\u00edan que una oposici\u00f3n activa contra \u00e9l provocase el desagrado real. Pero ahora, en su ira, se hicieron culpables del crimen del cual hab\u00edan acusado a Nehem\u00edas. Junt\u00e1ndose para consultarse, \u201cconspiraron todos a una para venir a combatir a Jerusalem.\u201d<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que los samaritanos maquinaban contra Nehem\u00edas y su obra, algunos de los jud\u00edos principales, sintiendo desafecto, procuraron desalentarle exagerando las dificultades que entra\u00f1aba la empresa. Dijeron: \u201cLas fuerzas de los acarreadores se han enflaquecido, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n provino desaliento de otra fuente. \u201cLos Jud\u00edos que habitaban entre ellos,\u201d los que no participaban en la obra, reunieron las declaraciones de sus enemigos, y las emplearon para debilitar el valor de los que trabajaban y crear desafecto entre ellos.<\/p>\n<p>Pero los desaf\u00edos y el rid\u00edculo, la oposici\u00f3n y las amenazas no parec\u00edan lograr otra cosa que inspirar en Nehem\u00edas una determinaci\u00f3n m\u00e1s firme e incitarle a una vigilancia aun mayor. Reconoc\u00eda los peligros que deb\u00eda arrostrar en esta guerra contra sus enemigos, pero su valor no se arredraba. Declara: \u201cEntonces oramos a nuestro Dios, y &#8230; pusimos guarda contra ellos de d\u00eda y de noche&#8230; Entonces puse por los bajos del lugar, detr\u00e1s del muro, en las alturas de los pe\u00f1ascos, puse el pueblo por familias con sus espadas, con sus lanzas, y con sus arcos. Despu\u00e9s mir\u00e9, y levant\u00e9me, y dije a los principales y a los magistrados, y al resto del pueblo: No tem\u00e1is delante de ellos: acordaos del Se\u00f1or grande y terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.<\/p>\n<p>\u201cY sucedi\u00f3 que como oyeron nuestros enemigos que lo hab\u00edamos atendido, Dios disip\u00f3 el consejo de ellos, y volv\u00edmonos todos al muro, cada uno a su obra. Mas fu\u00e9 que desde aquel d\u00eda la mitad de los mancebos trabajaba en la obra, y la otra mitad de ellos ten\u00eda lanzas y escudos, y arcos, y corazas. &#8230; Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra ten\u00edan la espada. Porque los que edificaban, cada uno ten\u00eda su espada ce\u00f1ida a sus lomos, y as\u00ed edificaban.\u201d<\/p>\n<p>Al lado de Nehem\u00edas hab\u00eda un hombre con trompeta, y en diferentes partes de la muralla se hallaban sacerdotes con las trompetas sagradas. El pueblo estaba dispersado en sus labores; pero al acercarse el peligro a cualquier punto, los trabajadores o\u00edan la indicaci\u00f3n de juntarse all\u00ed sin dilaci\u00f3n. \u201cNosotros pues trabaj\u00e1bamos en la obra\u2014dice Nehem\u00edas;\u2014y la mitad de ellos ten\u00edan lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.\u201d<\/p>\n<p>A los que hab\u00edan estado viviendo en pueblos y aldeas fuera de Jerusal\u00e9n se les pidi\u00f3 que se alojasen dentro de los muros, a fin de custodiar la obra y de estar listos para trabajar por la ma\u00f1ana. Esto evitaba demoras innecesarias y quitaba al enemigo la oportunidad, que sin esto aprovechar\u00eda, de atacar a los obreros mientras iban a sus casas o volv\u00edan de ellas. Nehem\u00edas y sus compa\u00f1eros no rehu\u00edan las penurias ni los servicios arduos. Ni siquiera durante los cortos plazos dedicados al sue\u00f1o, de d\u00eda ni de noche se sacaban la ropa ni depon\u00edan su armadura.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n y otras cosas desalentadoras que en los tiempos de Nehem\u00edas los constructores sufrieron de parte de sus enemigos abiertos y de los que se dec\u00edan amigos suyos, es una figura de lo que experimentar\u00e1n en nuestro tiempo los que trabajan para Dios. Los cristianos son probados, no s\u00f3lo por la ira, el desprecio y la crueldad de sus enemigos, sino por la indolencia, inconsecuencia, tibieza y traici\u00f3n de los que se dicen sus amigos y ayudadores. Se los hace objeto de burlas y oprobio. Y el mismo enemigo que induce a despreciarlos recurre a medidas m\u00e1s crueles y violentas cuando se le presenta una oportunidad favorable.<\/p>\n<p>Para lograr sus prop\u00f3sitos, Satan\u00e1s se vale de todo elemento no consagrado. Entre los que profesan apoyar la causa de Dios, hay quienes se unen con sus enemigos y as\u00ed exponen su causa a los ataques de sus m\u00e1s acerbos adversarios. Aun los que desean ver prosperar la obra de Dios debilitan las manos de sus siervos oyendo, difundiendo y creyendo a medias las calumnias, jactancias y amenazas de sus adversarios. Satan\u00e1s obra con \u00e9xito asombroso mediante sus agentes; y todos los que ceden a su influencia est\u00e1n sujetos a un poder hechizador que destruye la sabidur\u00eda de los sabios y el entendimiento de los prudentes. Pero, como Nehem\u00edas, los hijos de Dios no deben temer ni despreciar a sus enemigos. Cifrando su confianza en Dios, deben ir adelante con firmeza, hacer su obra con abnegaci\u00f3n y entregar a su providencia la causa que representan.<\/p>\n<p>En medio del gran desaliento, Nehem\u00edas puso su confianza en Dios, e hizo de \u00e9l su segura defensa. Y el que sostuvo entonces a su siervo ha sido el apoyo de su pueblo en toda \u00e9poca. En toda crisis sus hijos pueden declarar confiadamente: \u201cSi Dios por nosotros, \u00bfqui\u00e9n contra nosotros?\u201d Romanos 8:31. Por grande que sea la astucia con que Satan\u00e1s y sus agentes hagan sus maquinaciones, Dios puede discernirlas y anular todos sus consejos. La respuesta que la fe dar\u00e1 hoy ser\u00e1 la misma que di\u00f3 Nehem\u00edas: \u201cNuestro Dios pelear\u00e1 por nosootros;\u201d porque Dios se encarga de la obra y nadie puede impedir que \u00e9sta alcance el \u00e9xito final.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>Cap\u00edtulo 53\u2014Los edificadores de la muralla<\/strong><\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo est\u00e1 basado en Nehem\u00edas 2, 3, 4.<\/p>\n<p>Nehem\u00edas realiz\u00f3 sano y salvo su viaje a Jerusal\u00e9n. Las cartas del rey para los gobernadores de las provincias situadas a lo largo de su ruta le aseguraron una recepci\u00f3n honorable y pronta ayuda. Ning\u00fan enemigo se atrev\u00eda a molestar al funcionario custodiado por el poder del rey de Persia y tratado con tanta consideraci\u00f3n por los gobernadores provinciales. Sin embargo, su llegada a Jerusal\u00e9n con una escolta militar, al revelar que ven\u00eda en alguna misi\u00f3n importante, excit\u00f3 los celos de los tribus paganas que viv\u00edan cerca de la ciudad y que con frecuencia hab\u00edan manifestado su enemistad contra los jud\u00edos, a los que colmaban de insultos y vituperios. En esta mala obra se destacaban ciertos jefes de dichas tribus: Sambalat el horonita, Tob\u00edas el amonita y Gesem el \u00e1rabe. Desde el principio, esos caudillos observaron con ojos cr\u00edticos los movimientos de Nehem\u00edas, y por todos los medios a su alcance procuraron estorbar sus planes y su obra.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[41],"tags":[],"class_list":["post-115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-lectura-libro-don-profetico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/115\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}