{"id":5129,"date":"2020-11-25T14:56:34","date_gmt":"2020-11-25T14:56:34","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5129"},"modified":"2020-11-25T14:56:35","modified_gmt":"2020-11-25T14:56:35","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-33-41-dia-003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/11\/25\/testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-33-41-dia-003\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 33-41, d\u00eda 003"},"content":{"rendered":"\n<p>Poco despu\u00e9s de \u00e9ste, tuve otro sue\u00f1o. Me parec\u00eda estar sentada en un estado de absoluta zozobra, con la cabeza entre las manos, mientras me hac\u00eda la siguiente reflexi\u00f3n: si Jes\u00fas estuviera aqu\u00ed en la tierra, ir\u00eda a su encuentro, me arrojar\u00eda a sus pies y le contar\u00eda todos mis sufrimientos. El no se alejar\u00eda de m\u00ed, en cambio tendr\u00eda misericordia de m\u00ed y yo lo amar\u00eda y le servir\u00eda para siempre. Justamente en ese momento se abri\u00f3 la puerta y entr\u00f3 un personaje de agradable aspecto y hermoso rostro. Me mir\u00f3 compasivamente y me dijo: \u201c\u00bfQuieres ver a Jes\u00fas? El est\u00e1 aqu\u00ed y puedes verlo si lo deseas. Toma todas tus posesiones y s\u00edgueme\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00e9 esas palabras con gozo indescriptible, reun\u00ed alegremente mis escasas posesiones, todas mis apreciadas bagatelas, y segu\u00ed a mi gu\u00eda. Este me condujo hacia una escalera muy empinada y al parecer bastante endeble. Cuando comenc\u00e9 a subir, \u00e9l me aconsej\u00f3 que mantuviera los ojos fijos en el tope, porque as\u00ed evitar\u00eda el mareo y no caer\u00eda. Muchos de los que tambi\u00e9n realizaban el empinado ascenso ca\u00edan antes de llegar arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente llegamos al \u00faltimo pelda\u00f1o y nos encontramos frente a una puerta. Mi gu\u00eda me indic\u00f3 que dejara todos los objetos que hab\u00eda tra\u00eddo conmigo. Lo hice gozosamente; entonces \u00e9l abri\u00f3 la puerta y me invit\u00f3 a entrar. En el momento siguiente me encontr\u00e9 frente a Jes\u00fas. Era imposible no reconocer su hermoso rostro. Esa expresi\u00f3n de benevolencia y majestad no pod\u00eda pertenecer a nadie m\u00e1s. Cuando volvi\u00f3 sus ojos hacia m\u00ed, supe de inmediato que \u00e9l conoc\u00eda todas las circunstancias de mi vida y hasta mis pensamientos y sentimientos m\u00e1s \u00edntimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Procur\u00e9 evitar su mirada, por considerarme incapaz de soportar sus ojos penetrantes, pero \u00e9l se aproxim\u00f3 a m\u00ed con una sonrisa, y colocando su mano sobre mi cabeza me dijo: \u201cNo temas\u201d. El sonido de su dulce voz hizo vibrar mi coraz\u00f3n con una felicidad que nunca antes hab\u00eda experimentado. Sent\u00eda tanto gozo que no pude pronunciar ni una palabra, pero, sobrecogida por la emoci\u00f3n, ca\u00ed postrada a sus pies. Mientras me encontraba postrada pasaron ante m\u00ed escenas gloriosas y de gran hermosura, y me pareci\u00f3 que hab\u00eda alcanzado la seguridad y la paz del cielo. Por fin recuper\u00e9 las fuerzas y me levant\u00e9. Los amantes ojos de Jes\u00fas todav\u00eda permanec\u00edan fijos en m\u00ed, y su sonrisa colm\u00f3 mi alma de gozo. Su presencia me llen\u00f3 con santa reverencia y amor inefable.<\/p>\n\n\n\n<p>-34-<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n mi gu\u00eda abri\u00f3 la puerta y ambos salimos. Me indic\u00f3 que nuevamente tomara mis posesiones que hab\u00eda dejado afuera, y me entreg\u00f3 una cuerda de color verde bien enrollada. Me dijo que la colocara cerca de mi coraz\u00f3n, y que cuando deseara ver a Jes\u00fas la sacara y la estirara todo lo posible. Me advirti\u00f3 que no deb\u00eda dejarla enrollada durante mucho tiempo porque en ese caso se anudar\u00eda y resultar\u00eda dif\u00edcil estirarla. Coloqu\u00e9 la cuerda cerca de mi coraz\u00f3n y descend\u00ed gozosamente por la estrecha escalera, alabando a Dios y diciendo a todas las personas con quienes me encontraba d\u00f3nde pod\u00edan encontrar a Jes\u00fas. Este sue\u00f1o me llen\u00f3 de esperanza. Para m\u00ed, la cuerda verde representaba la fe, y comenz\u00f3 a surgir en mi alma la belleza y sencillez de la confianza en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez confi\u00e9 a mi madre todas mis aflicciones y mis dudas. Ella me expres\u00f3 tierna simpat\u00eda, me anim\u00f3 y sugiri\u00f3 que fuera a pedir consejo al pastor Stockman, quien por entonces predicaba la doctrina del advenimiento en Portland. Ten\u00eda gran confianza en \u00e9l porque era un dedicado siervo de Cristo. Cuando \u00e9l escuch\u00f3 mi historia, me coloc\u00f3 afectuosamente la mano en la cabeza y me dijo con l\u00e1grimas en los ojos: \u201cElena, eres tan s\u00f3lo una ni\u00f1a. Tu experiencia resulta algo muy singular para alguien de tu edad. Seguramente Jes\u00fas te est\u00e1 preparando para una obra especial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego me dijo que aunque yo fuera una persona de edad madura y asaltada por la duda y la desesperaci\u00f3n, de todos modos me dir\u00eda que \u00e9l sab\u00eda que exist\u00eda esperanza para m\u00ed mediante el amor de Jes\u00fas. Precisamente la agon\u00eda mental que hab\u00eda experimentado constitu\u00eda una evidencia positiva de que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or luchaba conmigo. Dijo que cuando el pecador se endurece en su culpa, no llega a comprender la enormidad de su transgresi\u00f3n, sino que se complace en la seguridad de que obra correctamente y no corre ning\u00fan peligro en particular. El Esp\u00edritu del Se\u00f1or termina por abandonarlo y \u00e9l se pone descuidado e indiferente o bien temerariamente desafiante. Este bondadoso pastor me habl\u00f3 del amor de Dios por sus hijos que yerran, y que en lugar de regocijarse en su destrucci\u00f3n, \u00e9l anhela atraerlos hacia s\u00ed con fe sencilla y confianza. Me habl\u00f3 detenidamente del gran amor de Cristo y del plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Habl\u00f3 de la desgracia que me hab\u00eda sucedido temprano en mi vida y dijo que era una penosa aflicci\u00f3n, pero me inst\u00f3 a creer que la mano del Padre amante no se hab\u00eda retirado de m\u00ed; que en mi vida futura, cuando se hubiera desvanecido la bruma que oscurec\u00eda mi mente, entonces yo discernir\u00eda la sabidur\u00eda de la Providencia que me hab\u00eda parecido tan cruel e inescrutable. Jes\u00fas dijo a uno de sus disc\u00edpulos: \u201cLo que yo hago, t\u00fa no lo comprendes ahora, mas lo entender\u00e1s despu\u00e9s\u201d. Juan 13:7. En el futuro grandioso ya no veremos las cosas oscuramente, como en un espejo, sino que nos encontraremos directamente con los misterios del amor divino.<\/p>\n\n\n\n<p>-35-<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cElena -me dijo el pastor-, ahora puedes retirarte en plena libertad; regresa a tu hogar confiando en Jes\u00fas, porque \u00e9l no retirar\u00e1 su amor de ninguna persona que busca de verdad\u201d. A continuaci\u00f3n or\u00f3 fervorosamente por m\u00ed, y tuve la impresi\u00f3n de que Dios ciertamente considerar\u00eda la oraci\u00f3n de su santo, aunque no escuchara mis humildes peticiones. Me retir\u00e9 reconfortada y animada.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los pocos minutos en que recib\u00ed instrucciones del pastor Stockman, hab\u00eda obtenido m\u00e1s conocimiento acerca del tema del amor de Dios y de su misericordia que los que hab\u00eda recibido de todos los sermones y exhortaciones que hab\u00eda escuchado hasta ese momento. Volv\u00ed a casa y nuevamente me puse ante la presencia del Se\u00f1or, prometi\u00e9ndole hacer y soportar cualquier cosa que \u00e9l requiriera de m\u00ed, si tan s\u00f3lo la sonrisa de Jes\u00fas llenaba de gozo mi coraz\u00f3n. Me fue presentado el mismo deber que me hab\u00eda angustiado anteriormente: tomar mi cruz entre el pueblo de Dios congregado. No tuve que esperar mucho la oportunidad, porque esa misma noche hubo una reuni\u00f3n de oraci\u00f3n a la que asist\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Me postr\u00e9 temblando durante las oraciones que se ofrecieron. Despu\u00e9s que hubieron orado unas pocas personas, elev\u00e9 mi voz en oraci\u00f3n antes de darme cuenta de lo que hac\u00eda. Las promesas de Dios se me presentaron como otras tantas perlas preciosas que pod\u00eda recibir si tan s\u00f3lo las ped\u00eda. Durante la oraci\u00f3n desaparecieron la preocupaci\u00f3n y la aflicci\u00f3n extrema que hab\u00eda soportado durante tanto tiempo, y la bendici\u00f3n del Se\u00f1or descendi\u00f3 sobre m\u00ed como suave roc\u00edo. Alab\u00e9 a Dios desde la profundidad de mi coraz\u00f3n. Todo qued\u00f3 excluido de mi mente, menos Jes\u00fas y su gloria, y perd\u00ed la noci\u00f3n de lo que suced\u00eda a mi alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu de Dios descans\u00f3 sobre m\u00ed con tanto poder que esa noche no pude regresar a casa. Cuando volv\u00ed al d\u00eda siguiente hab\u00eda ocurrido un gran cambio en mi mente. Me parec\u00eda que dif\u00edcilmente pod\u00eda ser la misma persona que hab\u00eda salido de la casa paterna la noche anterior. El siguiente pasaje se presentaba con insistencia en mi mente: \u201cJehov\u00e1 es mi pastor; nada me faltar\u00e1\u201d. Salmos 23:1. Mi coraz\u00f3n se llenaba de felicidad mientras repet\u00eda suavemente estas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>-36-<\/p>\n\n\n\n<p>Cambi\u00f3 mi concepto del Padre. Ahora lo consideraba como un Padre cari\u00f1oso y no como un severo tirano que obligaba a los seres humanos a someterse a una obediencia ciega. Sent\u00ed en mi coraz\u00f3n un profundo y ferviente amor. Obedecer a su voluntad era para m\u00ed una experiencia gozosa y me resultaba placentero estar a su servicio. Ninguna sombra empa\u00f1aba la luz que me revelaba la perfecta voluntad de Dios. Sent\u00ed la seguridad que proven\u00eda del Salvador que hab\u00eda establecido su morada en mi interior, y comprend\u00ed la verdad de lo que Cristo hab\u00eda dicho: \u201cEl que me sigue, no andar\u00e1 en tinieblas, sino que tendr\u00e1 la luz de la vida\u201d. Juan 8:12.<\/p>\n\n\n\n<p>La paz y felicidad que ahora sent\u00eda contrastaban de tal manera con la melancol\u00eda y la angustia que hab\u00eda sentido, que me parec\u00eda que hab\u00eda sido rescatada del infierno y transportada al cielo. Hasta pude alabar a Dios por el infortunio que hab\u00eda sido la prueba de mi vida, porque hab\u00eda sido el medio utilizado para fijar mis pensamientos en la eternidad. Debido a que era naturalmente orgullosa y ambiciosa pude no haberme sentido inclinada a entregar mi coraz\u00f3n a Jes\u00fas, de no haber mediado la amarga aflicci\u00f3n que en cierto modo me hab\u00eda separado de los triunfos y vanidades del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante seis meses ni una sombra abrum\u00f3 mi mente, ni tampoco descuid\u00e9 ning\u00fan deber conocido. Todo mi esfuerzo se concentraba en hacer la voluntad de Dios y en mantener a Jes\u00fas de continuo en mi mente. Estaba sorprendida y extasiada con los claros conceptos que ahora se me presentaban acerca de la expiaci\u00f3n y la obra de Cristo. No intentar\u00e9 dar explicaciones adicionales de mis esfuerzos mentales: basta decir que las cosas antiguas hab\u00edan desaparecido y todas hab\u00edan sido hechas nuevas. No hab\u00eda una sola nube que echara a perder mi perfecta felicidad. Anhelaba referir la historia del amor de Jes\u00fas, pero no me sent\u00eda inclinada a entablar conversaciones comunes con nadie. Mi coraz\u00f3n rebosaba de tal manera de amor a Dios y de la paz que sobrepasa todo entendimiento, que experimentaba gran placer en la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche siguiente despu\u00e9s de haber recibido una bendici\u00f3n tan grande, asist\u00ed a una reuni\u00f3n en la que se hablaba de la venida de Cristo. Cuando lleg\u00f3 el momento de que los seguidores de Cristo hablaran en su favor, no pude guardar silencio, as\u00ed que me levant\u00e9 y refer\u00ed mi experiencia. No hab\u00eda ensayado lo que deb\u00eda decir, por lo que el sencillo relato del amor de Jes\u00fas hacia m\u00ed brot\u00f3 de mis labios con perfecta libertad, y ten\u00eda el coraz\u00f3n tan lleno de gozo por haber sido liberada de la esclavitud de la negra desesperaci\u00f3n, que perd\u00ed de vista a la gente que me rodeaba y me pareci\u00f3 estar sola con Dios. No encontr\u00e9 dificultad alguna para expresar la paz y la felicidad que me embargaban, a no ser por las l\u00e1grimas de gratitud que en algunos momentos ahogaban mi discurso mientras hablaba del maravilloso amor que Jes\u00fas me hab\u00eda manifestado.<\/p>\n\n\n\n<p>-37-<\/p>\n\n\n\n<p>El pastor Stockman estaba presente. Me hab\u00eda visto recientemente en profunda desesperaci\u00f3n y el cambio notable que se hab\u00eda operado tanto en mi apariencia como en mis pensamientos conmovi\u00f3 su coraz\u00f3n. Llor\u00f3 abiertamente, se regocij\u00f3 conmigo y alab\u00f3 a Dios por esta prueba de su tierna misericordia y compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s de recibir esta gran bendici\u00f3n asist\u00ed a una predicaci\u00f3n en la iglesia cristiana dirigida por el pastor Brown. Me invitaron a que refiriera mi experiencia, y no s\u00f3lo pude expresarme libremente, sino que experiment\u00e9 felicidad al referir mi sencilla historia acerca del amor de Jes\u00fas y del gozo que uno siente al ser aceptado por Dios. Mientras hablaba con el coraz\u00f3n contrito y los ojos llenos de l\u00e1grimas, mi esp\u00edritu, lleno de agradecimiento, se sinti\u00f3 elevado hacia el cielo. El poder subyugador del Se\u00f1or descendi\u00f3 sobre la congregaci\u00f3n. Muchos lloraban y otros alababan a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Se invit\u00f3 a los pecadores a levantarse para que se orara por ellos y fueron muchos los que respondieron. Ten\u00eda el coraz\u00f3n tan lleno de agradecimiento por la bendici\u00f3n que Dios me hab\u00eda concedido, que anhelaba que tambi\u00e9n otros participaran en ese gozo sagrado. Sent\u00eda profundo inter\u00e9s por las personas que pudieran estar sufriendo por tener la impresi\u00f3n de que Dios sent\u00eda desagrado hacia ellos y debido a las cargas del pecado. Mientras relataba lo que hab\u00eda experimentado tuve la impresi\u00f3n de que nadie podr\u00eda resistir la evidencia del amor perdonador de Dios que hab\u00eda producido un cambio tan admirable en m\u00ed. La realidad de la verdadera conversi\u00f3n me pareci\u00f3 tan clara que sent\u00ed deseos de ayudar a mis j\u00f3venes amistades para que entraran en la luz, y en toda oportunidad que tuve ejerc\u00ed mi influencia para alcanzar ese objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Organic\u00e9 reuniones con mis j\u00f3venes amistades, algunas de las cuales ten\u00edan considerablemente m\u00e1s edad que yo, y hasta hab\u00eda personas casadas entre ellas. Algunas eran vanas e irreflexivas, por lo que mi experiencia les parec\u00eda un relato sin sentido; y no prestaron atenci\u00f3n a mis ruegos. Pero yo tom\u00e9 la determinaci\u00f3n de que mis esfuerzos nunca cesar\u00edan hasta que esas personas por quienes sent\u00eda inter\u00e9s se entregaran a Dios. Pas\u00e9 varias noches enteras orando fervorosamente en favor de las personas por quienes me hab\u00eda propuesto trabajar y orar.<\/p>\n\n\n\n<p>-38-<\/p>\n\n\n\n<p>Unas cuantas se hab\u00edan reunido con nosotros llevadas por la curiosidad, a fin de escuchar lo que yo dir\u00eda; otras, debido a mis esfuerzos tan persistentes, pensaban que yo estaba fuera de m\u00ed, especialmente cuando ellas no manifestaban ninguna preocupaci\u00f3n de su parte. Pero en todas nuestras peque\u00f1as reuniones continu\u00e9 exhortando y orando por cada una individualmente, hasta que todas se hubieran entregado a Jes\u00fas y reconocido los m\u00e9ritos de su amor perdonador. Todas se convirtieron a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En mis sue\u00f1os de todas las noches me ve\u00eda trabajando en favor de la salvaci\u00f3n de la gente. En tales ocasiones se me presentaban algunos casos especiales, y posteriormente buscaba a esas personas y oraba con ellas. En todos los casos, con excepci\u00f3n de uno, esas personas se entregaron al Se\u00f1or. Algunos de nuestros hermanos m\u00e1s formales ten\u00edan la impresi\u00f3n de que yo actuaba con un celo excesivo al buscar la conversi\u00f3n de la gente, pero a m\u00ed me parec\u00eda que el tiempo era tan corto que todos los que ten\u00edan la esperanza puesta en una bendita inmortalidad y aguardaban la pronta venida de Cristo ten\u00edan el deber de trabajar infatigablemente por los que todav\u00eda viv\u00edan en pecado y se encontraban al borde de una ruina terrible.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque yo era muy joven ten\u00eda el plan de salvaci\u00f3n tan claramente delineado en mi mente, y mi experiencia personal hab\u00eda sido tan notable, que despu\u00e9s de considerar el asunto me di cuenta que ten\u00eda el deber de continuar mis esfuerzos en favor de la salvaci\u00f3n de las preciosas almas y que deb\u00eda continuar orando y confesando a Cristo en cada oportunidad que tuviera. Ofrec\u00ed mi ser entero al servicio de mi Maestro. Sin importarme lo que sucediera, decid\u00ed agradar a Dios y vivir como alguien que esperaba que el Salvador vendr\u00eda y recompensar\u00eda su fidelidad. Me sent\u00ed como un ni\u00f1ito que acud\u00eda a Dios como a su padre para preguntarle lo que \u00e9l deseaba que hiciera. Luego, cuando comprend\u00ed claramente cu\u00e1l era mi deber, me sent\u00ed sumamente feliz al llevarlo a cabo. A veces experiment\u00e9 pruebas muy peculiares. Los que ten\u00edan m\u00e1s experiencia que yo trataban de retenerme y de enfriar el ardor de mi fe; pero con la sonrisa de Jes\u00fas que iluminaba mi vida y el amor de Dios en mi coraz\u00f3n, segu\u00ed adelante con un esp\u00edritu gozoso.<\/p>\n\n\n\n<p>-39-<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que pienso en las experiencias tempranas de mi vida, mi hermano, el confidente de mis esperanzas y temores, el que simpatizaba fervientemente conmigo en mi experiencia cristiana, se presenta en mi recuerdo envuelto en una ola de sentimientos de ternura. El era una de esas personas para quienes el pecado presenta tan s\u00f3lo pocas tentaciones. Con una inclinaci\u00f3n natural hacia la devoci\u00f3n, nunca busc\u00f3 la compa\u00f1\u00eda de la gente joven y alegre, sino m\u00e1s bien la compa\u00f1\u00eda de los cristianos cuya conversaci\u00f3n pod\u00eda instruirlo en el camino de vida. Se comportaba con una seriedad que no correspond\u00eda a sus a\u00f1os; pose\u00eda una disposici\u00f3n suave y pac\u00edfica, y ten\u00eda la mente casi siempre llena con sentimientos religiosos. Los que lo conoc\u00edan dec\u00edan que su vida era un modelo para los j\u00f3venes y un ejemplo viviente de la gracia y hermosura del cristianismo verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>-39-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Alejamiento de la Iglesia Metodista<\/h3>\n\n\n\n<p>La familia de mi padre todav\u00eda asist\u00eda ocasionalmente a la iglesia metodista y tambi\u00e9n a las clases de instrucci\u00f3n que se llevaban a cabo en hogares particulares. Cierta noche mi hermano Roberto y yo fuimos a una de esas reuniones. El anciano encargado se encontraba presente. Cuando lleg\u00f3 el turno de mi hermano, \u00e9ste habl\u00f3 con gran humildad, a la vez que claramente, acerca de la necesidad de hacer una preparaci\u00f3n completa para encontrarse con nuestro Salvador cuando viniera en las nubes de los cielos con poder y gran gloria. Mientras mi hermano hablaba, su rostro generalmente p\u00e1lido brill\u00f3 con una luz celestial. Pareci\u00f3 ser transportado en esp\u00edritu m\u00e1s all\u00e1 del lugar en que se encontraba y habl\u00f3 como si estuviera en la presencia de Jes\u00fas. Cuando lleg\u00f3 mi turno de hablar, me levant\u00e9 con libertad de esp\u00edritu y con un coraz\u00f3n lleno de amor y paz. Refer\u00ed la historia de mi gran sufrimiento bajo la convicci\u00f3n del pecado, de c\u00f3mo finalmente hab\u00eda recibido la bendici\u00f3n buscada durante tanto tiempo, y de mi completa conformidad a la voluntad de Dios. Entonces expres\u00e9 el gozo que experimentaba por las nuevas de la pronta venida de mi Redentor para llevar a sus hijos al hogar celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>-40-<\/p>\n\n\n\n<p>En mi sencillez esperaba que mis hermanos y hermanas metodistas comprendieran mis sentimientos y se regocijaran conmigo. Pero qued\u00e9 frustrada, porque varias hermanas expresaron su desagrado haciendo ruido con la boca, moviendo ruidosamente las sillas y volvi\u00e9ndose de espalda. Puesto que no hall\u00e9 nada que pudiera haberlas ofendido, habl\u00e9 brevemente, sintiendo la helada influencia de su desaprobaci\u00f3n. Cuando termin\u00e9, el pastor B. me pregunt\u00f3 si no ser\u00eda m\u00e1s agradable vivir una larga vida de utilidad, haciendo bien a otros, que desear que Jes\u00fas viniera pronto y destruyera a los pobres pecadores. Repliqu\u00e9 que anhelaba la venida de Jes\u00fas. Entonces el pecado llegar\u00eda a su final y disfrutar\u00edamos para siempre de la santificaci\u00f3n, sin que existiera el diablo para tentarnos y descarriarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego me pregunt\u00f3 el pastor si yo no prefer\u00eda morir en paz en mi cama antes que pasar por el dolor de ser cambiada durante mi vida de un estado mortal a uno de inmortalidad. Le respond\u00ed que deseaba que Jes\u00fas viniera y llevara a sus hijos; y estaba dispuesta a vivir o a morir, seg\u00fan fuera la voluntad de Dios y que podr\u00eda f\u00e1cilmente soportar todo el dolor que se pudiera sufrir en un momento, en un abrir y cerrar de ojos; que deseaba que las ruedas del tiempo giraran r\u00e1pidamente y trajeran el d\u00eda deseado cuando estos cuerpos viles fueran transformados a la semejanza del glorios\u00edsimo cuerpo de Cristo. Tambi\u00e9n expres\u00e9 que cuanto m\u00e1s cerca viv\u00eda del Se\u00f1or, tanto m\u00e1s fervientemente anhelaba que \u00e9l apareciera. Al llegar a ese punto, algunos de los presentes dieron muestras de mucho desagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el anciano que dirig\u00eda habl\u00f3 a otros en la clase, expres\u00f3 gran gozo en la anticipaci\u00f3n del milenio temporal, cuando la tierra ser\u00eda llenada de conocimiento del Se\u00f1or, as\u00ed como las aguas cubren el mar. Dijo que anhelaba el advenimiento de ese per\u00edodo. Una vez terminada la reuni\u00f3n, tuve la impresi\u00f3n de que las mismas personas que antes me hab\u00edan tratado con bondad y amistad ahora me trataban con marcada frialdad. Mi hermano y yo regresamos al hogar llenos de tristeza porque nuestros hermanos no nos comprend\u00edan, y porque el tema de la pronta venida de Jes\u00fas despertaba en ellos una oposici\u00f3n tan enconada. Sin embargo, est\u00e1bamos agradecidos porque pod\u00edamos discernir la preciosa luz y regocijarnos en la espera de la venida del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>-41-<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s de esos acontecimientos volv\u00edamos a asistir a una clase de instrucci\u00f3n. Dese\u00e1bamos tener la oportunidad de hablar del precioso amor de Dios que nos animaba interiormente. Especialmente yo deseaba hablar de la bondad y la misericordia que Dios hab\u00eda tenido conmigo. Hab\u00eda experimentado un cambio tan grande que me parec\u00eda que era mi deber aprovechar toda oportunidad para testificar del amor del Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 mi turno de hablar, expuse las evidencias que me hac\u00edan disfrutar del amor de Jes\u00fas, y dije que esperaba con gran anticipaci\u00f3n el pronto encuentro con mi Redentor. La creencia de que la venida de Cristo estaba cercana hab\u00eda conmovido mi esp\u00edritu y me hab\u00eda inducido a buscar con m\u00e1s fervor la santificaci\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios. A esta altura de mi exposici\u00f3n, el dirigente de la clase me interrumpi\u00f3 diciendo: \u201cUsted ha recibido la santificaci\u00f3n mediante el metodismo, mediante el metodismo, hermana, y no por medio de una teor\u00eda err\u00f3nea\u201d. Me sent\u00ed compelida a confesar la verdad que no hab\u00eda sido mediante el metodismo que mi coraz\u00f3n hab\u00eda recibido su nueva bendici\u00f3n, sino por medio de las conmovedoras verdades concernientes a la aparici\u00f3n personal de Jes\u00fas. Mediante ellas hab\u00eda encontrado paz, gozo y perfecto amor. As\u00ed concluy\u00f3 mi testimonio, que era el \u00faltimo que hab\u00eda de dar en una clase con mis hermanos metodistas.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n Roberto habl\u00f3 con su caracter\u00edstica humildad, y sin embargo en una forma tan clara y conmovedora que algunas personas lloraron y quedaron muy enternecidas; pero otras tosieron para mostrar su desaprobaci\u00f3n y se mostraron muy inquietas. Despu\u00e9s de terminada la clase, volvimos a hablar acerca de nuestra fe y quedamos asombrados de que nuestros hermanos y hermanas cristianos no pudieran soportar que se hablara de la venida de nuestro Salvador. Pensamos que si en realidad amaban a Jes\u00fas como dec\u00edan, no deber\u00eda molestarles tanto o\u00edr hablar de su segunda venida, sino, por lo contrario, deber\u00edan recibir las nuevas con gozo.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a la conclusi\u00f3n de que ya no deb\u00edamos seguir asistiendo a reuniones de instrucci\u00f3n. La esperanza de la gloriosa venida de Cristo llenaba nuestras almas y encontrar\u00eda expresi\u00f3n cuando nos levant\u00e1bamos para hablar. Ya sab\u00edamos que esto despertaba el enojo de los presentes contra los dos humildes ni\u00f1os que se atrev\u00edan a desafiar la oposici\u00f3n y a hablar de la fe que hab\u00eda llenado sus corazones de paz y felicidad. Era evidente que ya no podr\u00edamos hablar con libertad en esas reuniones de instrucci\u00f3n, porque nuestro testimonio despertaba burlas y provocaci\u00f3n sarc\u00e1stica que percib\u00edamos al final de las reuniones, procedentes de hermanos y hermanas a quienes hab\u00edamos respetado y amado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poco despu\u00e9s de \u00e9ste, tuve otro sue\u00f1o. Me parec\u00eda estar sentada en un estado de absoluta zozobra, con la cabeza entre las manos, mientras me hac\u00eda la siguiente reflexi\u00f3n: si Jes\u00fas estuviera aqu\u00ed en la tierra, ir\u00eda a su encuentro, me arrojar\u00eda a sus pies y le contar\u00eda todos mis sufrimientos. El no se alejar\u00eda de m\u00ed, en cambio tendr\u00eda misericordia de m\u00ed y yo lo amar\u00eda y le servir\u00eda para siempre. Justamente en ese momento se abri\u00f3 la puerta y entr\u00f3 un personaje de agradable aspecto y hermoso rostro. Me mir\u00f3 compasivamente y me dijo: \u201c\u00bfQuieres ver a Jes\u00fas? El est\u00e1 aqu\u00ed y puedes verlo si lo deseas. 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