{"id":5137,"date":"2020-11-25T15:00:06","date_gmt":"2020-11-25T15:00:06","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5137"},"modified":"2020-11-25T15:00:42","modified_gmt":"2020-11-25T15:00:42","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-60-68-dia-006","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/11\/25\/testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-60-68-dia-006\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 60-68, d\u00eda 006"},"content":{"rendered":"\n<p>Nuestro chasco no fue tan grande como el de los disc\u00edpulos. Cuando el Hijo del hombre entr\u00f3 triunfante en Jerusal\u00e9n, ellos esperaban que fuera coronado rey. La gente vino de todas partes y exclamaba: \u201c\u00a1Hosanna al Hijo de David!\u201d (Mateo 21:9). Y cuando los sacerdotes y ancianos le pidieron a Jes\u00fas que hiciera callar a la multitud, \u00e9l declar\u00f3 que si \u00e9sta callaba aun las piedras hablar\u00edan, porque la profec\u00eda deb\u00eda cumplirse. Sin embargo, pocos d\u00edas despu\u00e9s esos mismos disc\u00edpulos vieron a su amado Maestro de quien hab\u00edan cre\u00eddo que reinar\u00eda en el trono de David, extendido sobre la cruel cruz por encima de los fariseos que se burlaban y lo escarnec\u00edan. Sus grandes esperanzas sufrieron un enorme chasco, y quedaron rodeados por las tinieblas de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Cristo fue fiel a sus promesas. Dio a su pueblo un dulce consuelo y una abundante recompensa a los que hab\u00edan sido leales y fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Miller y los que se hab\u00edan unido a \u00e9l supon\u00edan que la purificaci\u00f3n del santuario de la que se habla en Daniel 8:14 significaba la purificaci\u00f3n de la tierra mediante el fuego, antes de poder convertirse en la morada de los santos. Eso deb\u00eda ocurrir en la venida de Cristo, y por eso buscamos el cumplimiento de ese acontecimiento al final de los 2300 d\u00edas o a\u00f1os. Pero despu\u00e9s de nuestro chasco investigamos cuidadosamente la Biblia con oraci\u00f3n y gran atenci\u00f3n, y despu\u00e9s de un per\u00edodo de suspenso, la luz se derram\u00f3 sobre nuestras tinieblas, y como resultado de eso desaparecieron la duda y la incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de referirse la profec\u00eda de Daniel 8:14 a la purificaci\u00f3n de la tierra, ahora vimos claramente que se\u00f1alaba la obra final de nuestro Sumo Sacerdote en el cielo, la conclusi\u00f3n de la expiaci\u00f3n y la preparaci\u00f3n del pueblo para soportar el d\u00eda de su venida.<\/p>\n\n\n\n<p>-61-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mi primera visi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Recib\u00ed mi primera visi\u00f3n no mucho tiempo despu\u00e9s de haber transcurrido el chasco de 1844. Visitaba a una apreciada hermana en Cristo con quien ten\u00edamos gran amistad. En esa ocasi\u00f3n, cinco de nosotras, todas mujeres, est\u00e1bamos arrodilladas en el altar de la familia. Mientras or\u00e1bamos, sent\u00ed el poder de Dios sobre m\u00ed como nunca antes lo hab\u00eda sentido. Me parec\u00eda estar rodeada de luz, mientras me elevaba cada vez a mayor distancia de la tierra. Me volv\u00ed para mirar al pueblo adventista en el mundo, pero no pude encontrarlo, y en eso una voz me dijo: \u201cMira otra vez, y mira un poco m\u00e1s arriba\u201d. Levant\u00e9 la vista y vi un sendero recto y estrecho que corr\u00eda muy por encima del mundo. El pueblo adventista viajaba por \u00e9l hacia la ciudad. Detr\u00e1s de \u00e9l, al comienzo del sendero, hab\u00eda una luz brillante que un \u00e1ngel indentific\u00f3 como el clamor de medianoche. La luz brillaba en todo el sendero para que los pies de los caminantes no tropezaran. Jes\u00fas mismo conduc\u00eda a su pueblo y \u00e9ste estaba a salvo mientras manten\u00eda sus ojos fijos en \u00e9l. Pero pronto muchos se cansaron, porque consideraban que la ciudad estaba demasiado lejos y esperaban haber llegado ya. Jes\u00fas los animaba levantando su glorioso brazo derecho, del que proced\u00eda una luz que se extend\u00eda hacia el grupo adventista y ellos exclamaban: \u201c\u00a1Aleluya!\u201d Otros temerariamente negaban la luz que hab\u00eda detr\u00e1s de ellos y dec\u00edan que no era Dios el que los hab\u00eda guiado hasta entonces. En esos casos la luz que hab\u00eda detr\u00e1s de ellos se apagaba y dejaba sus pies en completas tinieblas, por lo que \u00e9stos tropezaban y perd\u00edan de vista el sendero y a Jes\u00fas, y ca\u00edan en las tinieblas del mundo malvado que yac\u00eda por debajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto escuchamos la voz de Dios que sonaba como muchas aguas, y que nos daba el d\u00eda y la hora de la venida de Jes\u00fas. Los santos vivos, 144.000, conocieron y comprendieron la voz, mientras que los malvados pensaron que se trataba de un trueno y un terremoto. Cuando Dios pronunci\u00f3 la fecha, derram\u00f3 sobre nosotros el Esp\u00edritu Santo y nuestros rostros comenzaron a brillar con la gloria de Dios, tal como ocurri\u00f3 con el rostro de Mois\u00e9s cuando descendi\u00f3 del monte Sina\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Los 144.000 estaban todos sellados y perfectamente unidos. Sobre sus frentes aparec\u00edan las palabras: Dios, Nueva Jerusal\u00e9n y una gloriosa estrella con el nuevo nombre de Jes\u00fas. Los malvados se enfurecieron al contemplar esta gozosa y santa condici\u00f3n y se aproximaron con violencia para apoderarse de nosotros y arrojarnos en la prisi\u00f3n; pero nosotros extend\u00edamos la mano en el nombre del Se\u00f1or y ellos ca\u00edan postrados en tierra. En ese momento la sinagoga de Satan\u00e1s supo que Dios nos amaba a quienes pod\u00edamos lavarnos los pies unos a otros y saludar a los hermanos con \u00f3sculo sagrado; y adoraron a Dios a nuestros pies.<\/p>\n\n\n\n<p>-62-<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto nuestra vista fue atra\u00edda hacia el oriente, donde hab\u00eda aparecido una peque\u00f1a nube negra, de la mitad del tama\u00f1o de la mano de un hombre, la que todos sab\u00edamos era la se\u00f1al del Hijo del hombre. Contemplamos la nube en solemne silencio mientras \u00e9sta se aproximaba y se tornaba de color m\u00e1s claro, y cada vez aparec\u00eda m\u00e1s gloriosa, hasta que se convirti\u00f3 en una gran nube blanca. La parte inferior parec\u00eda de fuego; por encima de ella se ve\u00eda un arco iris y a su alrededor hab\u00eda diez mil \u00e1ngeles que entonaban un hermos\u00edsimo himno; y sobre la nube se encontraba sentado el Hijo del hombre. Su cabello blanco y rizado le ca\u00eda sobre los hombros y en la cabeza llevaba numerosas coronas. Sus pies ten\u00edan la apariencia de fuego; en la mano derecha sosten\u00eda una hoz aguda y en la izquierda, una trompeta de plata. Sus ojos eran como llama de fuego que escudri\u00f1aban a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los rostros se pusieron p\u00e1lidos, y los rostros de quienes Dios hab\u00eda rechazado se pusieron sombr\u00edos. Entonces todos exclamamos: \u201c\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 permanecer en pie? \u00bfTengo yo mi vestido inmaculado?\u201d Los \u00e1ngeles dejaron de cantar y se produjo un momento de terrible silencio mientras Jes\u00fas hablaba: \u201cLos que tengan manos limpias y corazones puros podr\u00e1n permanecer firmes; mi gracia es suficiente para vosotros\u201d. Despu\u00e9s de eso nuestros rostros se iluminaron y nuestros corazones se llenaron de gozo. Los \u00e1ngeles volvieron a cantar con j\u00fabilo mientras la nube se aproximaba a\u00fan m\u00e1s a la tierra. Luego reson\u00f3 la trompeta de plata de Jes\u00fas mientras descend\u00eda en la nube rodeado de llamas de fuego. Contempl\u00f3 las tumbas de los santos que dorm\u00edan, y luego elev\u00f3 su vista y sus manos hacia el cielo y exclam\u00f3: \u201c\u00a1Despertaos! \u00a1Despertaos, vosotros que dorm\u00eds en el polvo, y levantaos!\u201d A continuaci\u00f3n se produjo un terrible terremoto. Las tumbas se abrieron y los muertos salieron vestidos de inmortalidad. Los 144.000 exclamaron: \u201c\u00a1Aleluya!\u201d al reconocer a sus amigos que hab\u00edan sido arrancados de su lado por la muerte, y en ese mismo momento fuimos transformados y nos unimos con ellos para recibir al Se\u00f1or en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>-63-<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos todos juntos en la nube y pasamos siete d\u00edas subiendo hasta llegar al mar de vidrio. Jes\u00fas trajo las coronas y con su propia mano las coloc\u00f3 sobre nuestras cabezas. Nos entreg\u00f3 arpas de oro y palmas de victoria. Los 144.000 formaron un cuadrado perfecto sobre el mar de vidrio. Las coronas de algunos eran muy brillantes, en cambio las de otros no lo eran tanto. Algunas coronas parec\u00edan cuajadas de estrellas mientras que otras ten\u00edan solamente pocas. Pero estaban perfectamente satisfechos con sus coronas. Y todos estaban vestidos con un glorioso manto blanco que les ca\u00eda desde los hombros hasta los pies. Los \u00e1ngeles nos rodeaban mientras march\u00e1bamos por el mar de vidrio hacia las puertas de la gran ciudad. Jes\u00fas levant\u00f3 su poderoso y glorioso brazo e hizo girar la puerta de perla sobre sus brillantes goznes, mientras nos dec\u00eda: \u201cHab\u00e9is lavado vuestros vestidos en mi sangre y hab\u00e9is permanecido firmes por mi verdad, entrad\u201d. Todos entramos y tuvimos la sensaci\u00f3n de que ten\u00edamos perfecto derecho de encontrarnos all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la ciudad vimos el \u00e1rbol de la vida y el trono de Dios. Del trono sal\u00eda un r\u00edo de aguas puras, y a cada lado del r\u00edo se encontraba el \u00e1rbol de la vida. A un lado se encontraba un tronco de un \u00e1rbol y al otro lado del r\u00edo hab\u00eda otro tronco, y ambos eran de oro puro transparente. Al comienzo pens\u00e9 que ve\u00eda dos \u00e1rboles; pero al mirar nuevamente vi que el follaje de \u00e9stos se un\u00eda para formar un solo \u00e1rbol. De modo que el \u00e1rbol de la vida se encontraba a ambos lados del r\u00edo de la vida. Sus ramas descend\u00edan hasta el lugar donde nos encontr\u00e1bamos y estaban llenas de un fruto admirable que ten\u00eda la apariencia de oro mezclado con plata.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos pusimos debajo del \u00e1rbol y nos sentamos a contemplar la gloria de aquel lugar. De pronto se aproximaron a nosotros los hermanos Fitch y Stockman, quienes hab\u00edan predicado el Evangelio del reino y a quienes Dios hab\u00eda hecho descender a la tumba para salvarlos; nos preguntaron lo que hab\u00eda sucedido mientras ellos dorm\u00edan en el sepulcro. Procuramos recordar nuestras grandes pruebas, pero nos parec\u00edan tan peque\u00f1as comparadas con el m\u00e1s excelente y eterno peso de gloria que ahora nos rodeaba, que nos fue imposible hablar de esos acontecimientos, y s\u00f3lo nos limitamos a exclamar. \u201c\u00a1Aleluya! El precio que hemos pagado por el cielo ha sido escaso\u201d, y tocamos nuestras arpas de oro e hicimos resonar las b\u00f3vedas celestes.<\/p>\n\n\n\n<p>-64-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Llamada a viajar<\/h3>\n\n\n\n<p>Relat\u00e9 esta visi\u00f3n a los creyentes de Portland, quienes manifestaron completa confianza de que proced\u00eda de Dios. El Esp\u00edritu de Dios acompa\u00f1\u00f3 el testimonio, y la solemnidad de la eternidad repos\u00f3 sobre nosotros. Se apoder\u00f3 de m\u00ed un temor reverente indecible al ver que yo, tan joven y d\u00e9bil, fuera elegida como instrumento mediante el cual Dios impartir\u00eda luz a su pueblo. Mientras me encontraba bajo el poder del Se\u00f1or me sent\u00eda llena de gozo, y me parec\u00eda estar rodeada por santos \u00e1ngeles en las gloriosas cortes celestiales, donde todo es paz y gozo. Fue un cambio triste y amargo despertar a las realidades de la vida mortal.<\/p>\n\n\n\n<p>En una segunda visi\u00f3n, que pronto sigui\u00f3 a la primera, se me mostraron las pruebas por las que deb\u00eda pasar, y se me dijo que era mi deber ir a referir a otros lo que Dios me hab\u00eda revelado. Se me mostr\u00f3 que mis labores despertar\u00edan gran oposici\u00f3n, y que el coraz\u00f3n se me llenar\u00eda de angustia, pero que la gracia de Dios ser\u00eda suficiente para sostenerme. El contenido de esta visi\u00f3n me perturb\u00f3 en gran medida, porque se\u00f1alaba como mi deber ir hacia el pueblo a presentarle la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda una salud tan mala que sufr\u00eda constantemente de dolores en el cuerpo, y seg\u00fan todas las apariencias, vivir\u00eda s\u00f3lo por un corto tiempo. Ten\u00eda solamente 17 a\u00f1os de edad, era de baja estatura y d\u00e9bil, no estaba acostumbrada al trato social, y era naturalmente tan t\u00edmida y retra\u00edda que me resultaba penoso encontrarme con gente desconocida. Or\u00e9 fervorosamente durante varios d\u00edas y hasta tarde en la noche para que se quitara de m\u00ed esa obligaci\u00f3n y fuera dada a otra persona m\u00e1s capaz de soportarla. Pero la luz del deber no cambi\u00f3, y las palabras del \u00e1ngel resonaban continuamente en mis o\u00eddos: \u201cDa a conocer a otros lo que te he revelado\u201d. No pod\u00eda reconciliarme con la idea de ir hacia la gente, y tem\u00eda hacer frente a sus burlas y oposici\u00f3n. Ten\u00eda poca confianza en m\u00ed misma. Hasta entonces, cuando el Esp\u00edritu de Dios me hab\u00eda urgido a cumplir mi deber, me hab\u00eda elevado por encima de m\u00ed misma, olvidando todo temor y timidez, y alentada por el pensamiento del amor de Jes\u00fas y de la obra admirable que hab\u00eda efectuado por m\u00ed. La seguridad constante de que estaba cumpliendo mi deber y obedeciendo la voluntad del Se\u00f1or me daba una confianza que me sorprend\u00eda. En tales ocasiones me sent\u00eda dispuesta a hacer o sufrir cualquier cosa a fin de ayudar a otros a recibir la luz y la paz de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>-65-<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me parec\u00eda imposible llevar a cabo esta obra que se me hab\u00eda presentado; intentar hacerlo me parec\u00eda correr a un fracaso seguro. Las pruebas relacionadas con ella me parec\u00edan m\u00e1s de lo que yo pod\u00eda soportar. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda yo, una ni\u00f1a, ir de lugar en lugar para desplegar ante la gente las santas verdades de Dios? Ese pensamiento me llenaba de temor. Mi hermano Roberto, que ten\u00eda s\u00f3lo pocos a\u00f1os m\u00e1s que yo, no me pod\u00eda acompa\u00f1ar, porque ten\u00eda mala salud y era a\u00fan m\u00e1s t\u00edmido que yo; no hab\u00eda nada que me hubiera podido inducir a dar ese paso. Mi padre deb\u00eda trabajar para sostener a su familia, por lo que no pod\u00eda abandonar su negocio; pero \u00e9l me asegur\u00f3 que si Dios me hab\u00eda llamado a trabajar en otros lugares, no dejar\u00eda de abrir el camino que yo deb\u00eda recorrer. Pero esas palabras de \u00e1nimo llevaron poco alivio a mi coraz\u00f3n desvalido. El camino que deb\u00eda recorrer me parec\u00eda lleno de dificultades que yo ser\u00eda incapaz de vencer.<\/p>\n\n\n\n<p>Anhelaba la muerte como liberaci\u00f3n de las responsabilidades que se acumulaban sobre m\u00ed. Finalmente me abandon\u00f3 la dulce paz de la que hab\u00eda disfrutado durante tanto tiempo y me vi nuevamente asaltada por la desesperaci\u00f3n. Mis oraciones parec\u00edan no producir resultado alguno y desapareci\u00f3 mi fe. Las palabras de consuelo, reproche o \u00e1nimo me sonaban indiferentes, porque me parec\u00eda que nadie pod\u00eda comprenderme fuera de Dios, y \u00e9l me hab\u00eda abandonado. El grupo de creyentes de Portland ignoraba las preocupaciones que me aflig\u00edan y que me hab\u00edan puesto en ese estado de desvanecimiento; pero sab\u00edan que yo hab\u00eda entrado en un estado de depresi\u00f3n por alguna raz\u00f3n, y pensaban que eso era un pecado de mi parte, considerando la forma misericordiosa en que Dios se hab\u00eda manifestado a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Tem\u00eda que Dios me hubiera privado para siempre de su favor. Al pensar en la luz que anteriormente hab\u00eda bendecido mi alma, me pareci\u00f3 doblemente preciosa en contraste con las tinieblas que ahora me rodeaban. En la casa de mi padre se llevaban a cabo reuniones, pero yo no asist\u00ed a ellas durante un tiempo, debido a la congoja que me hab\u00eda sobrecogido. La carga que sobrellevaba se hizo m\u00e1s pesada hasta que mi agon\u00eda de esp\u00edritu parec\u00eda m\u00e1s de lo que pod\u00eda soportar.<\/p>\n\n\n\n<p>-66-<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente me indujeron a asistir a una de las reuniones en mi propio hogar. La iglesia present\u00f3 mi caso como un tema especial de oraci\u00f3n. Pap\u00e1 Pearson, quien en mi experiencia anterior se hab\u00eda opuesto a las manifestaciones del poder de Dios sobre m\u00ed, ahora oraba fervientemente por m\u00ed, y me aconsejaba someter mi voluntad a la voluntad del Se\u00f1or. Como un padre tierno procur\u00f3 animarme y consolarme, rog\u00e1ndome que creyera que no hab\u00eda sido abandonada por el Amigo de los pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00eda demasiado d\u00e9bil y desalentada para llevar a cabo alg\u00fan esfuerzo especial por m\u00ed misma, pero en mi coraz\u00f3n me hab\u00eda unido a las peticiones de mis amigos. Ahora me importaba poco la oposici\u00f3n del mundo y me sent\u00ed dispuesta a llevar a cabo cualquier sacrificio si solamente Dios me restablec\u00eda su favor. Mientras se oraba por m\u00ed, las tinieblas se apartaron de m\u00ed y repentinamente me invadi\u00f3 la luz. Me abandonaron mis fuerzas. Me parec\u00eda estar en presencia de los \u00e1ngeles. Uno de esos seres santos nuevamente repiti\u00f3 las palabras: \u201cDa a conocer a otros lo que te he revelado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un gran temor que me oprim\u00eda era que si obedec\u00eda el llamamiento al deber, y si declaraba que yo era una favorecida del Alt\u00edsimo con visiones y revelaciones para la gente, pod\u00eda ceder a la exaltaci\u00f3n pecaminosa y elevarme por encima de la posici\u00f3n que se me hab\u00eda llamado a ocupar, con lo que acarrear\u00eda el desagrado de Dios y perder\u00eda mi propia alma. Ten\u00eda ante m\u00ed varios casos como el que he descrito aqu\u00ed y mi coraz\u00f3n desfallec\u00eda ante la prueba que me esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora suplicaba que si deb\u00eda ir y relatar lo que el Se\u00f1or me hab\u00eda mostrado, que fuera preservada de la tendencia a exaltarme indebidamente. El \u00e1ngel dijo: \u201cTus oraciones han sido escuchadas y ser\u00e1n contestadas. Si te amenaza ese mal que tanto temes, la mano de Dios se extender\u00e1 para salvarte; mediante la aflicci\u00f3n \u00e9l te atraer\u00e1 hacia s\u00ed mismo y preservar\u00e1 tu humildad. Da fielmente el mensaje. Permanece firme hasta el fin y comer\u00e1s el fruto del \u00e1rbol de la vida y beber\u00e1s del agua de la vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de recuperar la conciencia de las cosas terrenas, me entregu\u00e9 al Se\u00f1or, lista para cumplir sus \u00f3rdenes, cualesquiera que \u00e9stas fueran. Providencialmente se present\u00f3 la oportunidad de ir con mi cu\u00f1ado y mis hermanas a un pueblo denominado Polonia, a 45 kil\u00f3metros de mi hogar. All\u00ed tuve ocasi\u00f3n de presentar mi testimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda tenido la garganta y los pulmones tan enfermos durante tres meses, que apenas pod\u00eda hablar con voz baja y ronca. En esa ocasi\u00f3n me puse de pie durante la reuni\u00f3n y comenc\u00e9 a hablar en un susurro. Continu\u00e9 en esa forma durante cinco minutos, despu\u00e9s de lo cual el dolor y la obstrucci\u00f3n desaparecieron de mi garganta y mis pulmones, mi voz se torn\u00f3 clara y fuerte y habl\u00e9 con perfecta facilidad y libertad durante casi dos horas. Cuando conclu\u00ed mi mensaje, perd\u00ed mi voz hasta cuando nuevamente me puse en pie delante de la congregaci\u00f3n y se llev\u00f3 a cabo la misma restauraci\u00f3n singular. Sent\u00ed la seguridad constante de que estaba haciendo la voluntad de Dios y mis esfuerzos produjeron resultados notables.<\/p>\n\n\n\n<p>-67-<\/p>\n\n\n\n<p>Se present\u00f3 la oportunidad providencial de viajar al sector este del Estado de Maine. El Hno. William Jordan iba en viaje de negocios a Orrington, acompa\u00f1ado por su hermana, y me invitaron a ir con ellos. Como hab\u00eda prometido al Se\u00f1or ir por el camino que \u00e9l me se\u00f1alara, no me atrev\u00ed a negarme. En Orrington conoc\u00ed al pastor Jaime White. Conoc\u00eda a mis amigos y \u00e9l mismo se encontraba dedicado a trabajar en la obra de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu de Dios acompa\u00f1\u00f3 el mensaje que present\u00e9; los corazones se regocijaron en la verdad y los desanimados se alegraron y se sintieron animados a renovar su fe. En la localidad de Garland se reuni\u00f3 una numerosa multitud procedente de diferentes sectores para escuchar el mensaje. Pero me encontraba sumamente preocupada porque hab\u00eda recibido una carta de mi madre en la que me rogaba que regresara al hogar, pues circulaban falsos informes respecto a m\u00ed. Este fue un golpe inesperado. Mi nombre hab\u00eda estado siempre libre de la sombra del reproche y mi reputaci\u00f3n era algo que yo apreciaba mucho. Tambi\u00e9n me sent\u00ed afligida porque mi madre ten\u00eda que sufrir por m\u00ed; amaba mucho a sus hijos y era muy sensible cuando se trataba de ellos. Si hubiera tenido la oportunidad habr\u00eda regresado inmediatamente a casa, pero eso resultaba imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi aflicci\u00f3n era tan grande que me sent\u00ed demasiado deprimida para hablar esa noche. Mis amigos me instaron a que confiara en el Se\u00f1or y finalmente los hermanos se reunieron a orar por m\u00ed. Pronto la bendici\u00f3n del Se\u00f1or descans\u00f3 sobre m\u00ed y di mi testimonio esa noche con gran libertad. Parec\u00eda que un \u00e1ngel se encontraba a mi lado para fortalecerme. En esa casa se escucharon exclamaciones de gloria y victoria y la presencia de Jes\u00fas se sinti\u00f3 entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En mis trabajos se me llam\u00f3 a oponerme contra las acciones de algunas personas que en su fanatismo estaban acarreando oprobio sobre la causa de Dios. Esos fan\u00e1ticos pensaban que la religi\u00f3n consist\u00eda en grandes manifestaciones de agitaci\u00f3n y ruido. Hablaban en una forma que irritaba a los incr\u00e9dulos y los hac\u00eda odiarlos a ellos y las doctrinas que ense\u00f1aban; y ellos, debido a eso, se regocijaban porque sufr\u00edan persecuci\u00f3n. Los incr\u00e9dulos no lograban ver coherencia en su conducta. Como resultado de esto, en algunos lugares la gente impidi\u00f3 a los hermanos que se reunieran para tener sus cultos. Los inocentes sufrieron con los culpables. Yo me sent\u00eda muy afligida la mayor parte del tiempo. Parec\u00eda una crueldad que la causa de Cristo sufriera perjuicio debido al comportamiento de esos hombres poco juiciosos. No s\u00f3lo estaban arruinando sus propias almas, sino tambi\u00e9n estaban colocando sobre la causa un estigma que no ser\u00eda f\u00e1cil quitar. Y Satan\u00e1s se complac\u00eda con eso. Le conven\u00eda mucho que la verdad fuera manejada por hombres no santificados, y que se mezclara con el error para que todo fuera arrastrado por el polvo. Contemplaba con aire de triunfo el estado de confusi\u00f3n y la dispersi\u00f3n de los hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>-68-<\/p>\n\n\n\n<p>Una de esas personas fan\u00e1ticas trabaj\u00f3 con cierta medida de \u00e9xito para indisponer contra m\u00ed a mis amigos y aun a mis familiares. Debido a que yo hab\u00eda relatado fielmente lo que se me hab\u00eda mostrado con respecto a su comportamiento no cristiano, \u00e9l hizo circular falsedades para destruir mi influencia y justificarse a s\u00ed mismo. Mi suerte era muy dura. El des\u00e1nimo me asaltaba intensamente, y la condici\u00f3n del pueblo de Dios me llenaba tanto de angustia que durante dos semanas me sent\u00ed postrada y enferma. Mis amigos pensaban que no podr\u00eda vivir, pero los hermanos que simpatizaban conmigo en esa aflicci\u00f3n se reunieron para orar en mi favor. Pronto comprend\u00ed que se ofrec\u00edan oraciones fervorosas y eficaces por mi restablecimiento. La oraci\u00f3n prevaleci\u00f3. El poder del enemigo fue quebrantado y yo fui libertada. Inmediatamente se me dio una visi\u00f3n. En ella vi que si sent\u00eda que influencias humanas afectaban mi testimonio, no importaba d\u00f3nde ocurriera eso, lo \u00fanico que ten\u00eda que hacer era clamar a Dios, porque \u00e9l enviar\u00eda un \u00e1ngel en mi rescate. Ya ten\u00eda un \u00e1ngel guardi\u00e1n que me asist\u00eda continuamente, pero cuando fuera necesario, el Se\u00f1or enviar\u00eda a otro para que me elevara por encima del poder de toda influencia terrena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro chasco no fue tan grande como el de los disc\u00edpulos. Cuando el Hijo del hombre entr\u00f3 triunfante en Jerusal\u00e9n, ellos esperaban que fuera coronado rey. La gente vino de todas partes y exclamaba: \u201c\u00a1Hosanna al Hijo de David!\u201d (Mateo 21:9). Y cuando los sacerdotes y ancianos le pidieron a Jes\u00fas que hiciera callar a la multitud, \u00e9l declar\u00f3 que si \u00e9sta callaba aun las piedras hablar\u00edan, porque la profec\u00eda deb\u00eda cumplirse. Sin embargo, pocos d\u00edas despu\u00e9s esos mismos disc\u00edpulos vieron a su amado Maestro de quien hab\u00edan cre\u00eddo que reinar\u00eda en el trono de David, extendido sobre la cruel cruz por encima de los fariseos que se burlaban y lo escarnec\u00edan. 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