{"id":5141,"date":"2020-11-25T15:02:48","date_gmt":"2020-11-25T15:02:48","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5141"},"modified":"2020-11-25T15:02:49","modified_gmt":"2020-11-25T15:02:49","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-69-77-dia-007","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/11\/25\/testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-69-77-dia-007\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 69-77, d\u00eda 007"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Visi\u00f3n de la Tierra Nueva*<\/h3>\n\n\n\n<p>Encabezados por Jes\u00fas, todos descendimos desde la ciudad hacia esta tierra, sobre un monte muy grande, que no pudo soportar a Jes\u00fas y se parti\u00f3 dando lugar a una enorme llanura. Luego miramos hacia arriba y vimos la gran ciudad, con doce fundamentos y con doce puertas, tres de cada lado, y con un \u00e1ngel en cada puerta. Todos exclamamos: \u201cYa desciende la ciudad, la gran ciudad; viene de Dios y del cielo\u201d, y la ciudad descendi\u00f3 y se estableci\u00f3 sobre la llanura en la que nos encontr\u00e1bamos. Luego comenzamos a contemplar las cosas gloriosas que hab\u00eda dentro de ella. Vi casas muy hermosas que parec\u00edan de plata, soportadas por cuatro columnas engarzadas con perlas, algo muy hermoso a la vista, que deb\u00edan ser habitadas por los santos y que ten\u00edan una repisa de oro. Vi a numerosos santos entrar en las casas, quitarse sus brillantes coronas y colocarlas en la repisa, y luego salir al campo que rodeaba las casas para hacer algo con la tierra; pero no era nada semejante a lo que hacemos con la tierra aqu\u00ed. Una luz gloriosa brillaba alrededor de su cabeza y alababan continuamente a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi adem\u00e1s otro campo lleno de flores, y al cortarlas exclam\u00e9: \u201c\u00a1No se marchitar\u00e1n!\u201d Luego vi un campo de pasto alto, cuya contemplaci\u00f3n causaba gran alegr\u00eda; era un verde intenso con reflejos plateados y dorados mientras ondeaba orgullosamente para gloria del rey Jes\u00fas. Luego entramos en un campo lleno de toda clase de animales: leones, corderos, leopardos y lobos, todos juntos en perfecta armon\u00eda. Pasamos en medio de ellos y nos siguieron pac\u00edficamente. Luego penetramos en un bosque, que no era semejante a los bosques que conocemos aqu\u00ed en la tierra; en cambio era un lugar iluminado y lleno de gloria; las ramas de los \u00e1rboles se mec\u00edan, y todos exclamamos: \u201cY habitar\u00e1n en el desierto con seguridad, y dormir\u00e1n en los bosques\u201d (Ezequiel 34:25). Pasamos a trav\u00e9s de los bosques porque \u00edbamos en camino al monte de Si\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante nuestro recorrido nos encontramos con un grupo que tambi\u00e9n contemplaba las glorias del lugar. Not\u00e9 que sus vestidos ten\u00edan una franja roja en el borde, sus coronas eran brillantes y su ropa era de color blanco puro. Al saludarlos, le pregunt\u00e9 a Jes\u00fas qui\u00e9nes eran. Contest\u00f3 que eran m\u00e1rtires que hab\u00edan muerto por \u00e9l. Los acompa\u00f1aba un grupo muy numeroso de ni\u00f1os, y tambi\u00e9n ellos ten\u00edan sus vestidos con una franja roja. El monte Si\u00f3n se encontraba justamente frente a nosotros, y en \u00e9l se alzaba un glorioso templo y alrededor del monte hab\u00eda otras siete monta\u00f1as, cubiertas de rosales y lirios. Vi a los ni\u00f1os subir a esas monta\u00f1as si as\u00ed lo deseaban, usar sus alitas y volar a la cumbre de las monta\u00f1as, y all\u00ed cortar flores que nunca se marchitaban. Hab\u00eda toda clase de \u00e1rboles alrededor del templo para hermosear el lugar, los bojes, los pinos, los abetos, los olivos, los mirtos, los granados; y las higueras se inclinaban con el peso de los higos; todo esto hac\u00eda que el lugar se viera magn\u00edfico. Y cuando est\u00e1bamos por entrar en el templo, Jes\u00fas elev\u00f3 su hermosa voz y dijo: \u201cSolamente los 144.000 entran en este lugar\u201d, y todos exclamamos: \u201c\u00a1Aleluya!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>-70-<\/p>\n\n\n\n<p>Este templo estaba sostenido por siete magn\u00edficas columnas, todas ellas de oro transparente y engarzadas con perlas. No puedo describir las cosas hermosas que vi all\u00ed. Oh, si pudiera hablar en el lenguaje de Cana\u00e1n, entonces podr\u00eda describir algo de la gloria del mundo mejor. Vi all\u00ed mesas de piedra en las que los nombres de los 144.000 se encontraban esculpidos con letras de oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de contemplar la gloria del templo, salimos y Jes\u00fas nos dej\u00f3 para ir a la ciudad. Pronto escuchamos nuevamente su hermosa voz que dec\u00eda: \u201cVenid, pueblo m\u00edo, porque hab\u00e9is pasado por gran tribulaci\u00f3n y hab\u00e9is hecho mi voluntad y sufrido por m\u00ed; venid a la cena. Yo me ce\u00f1ir\u00e9 y os servir\u00e9\u201d. Exclamamos: \u201c\u00a1Aleluya!\u201d y entramos en la ciudad. Vi all\u00ed una mesa de plata pura que ten\u00eda muchos kil\u00f3metros de longitud, y sin embargo nuestros ojos pod\u00edan ver hasta el extremo. Vi el fruto del \u00e1rbol de la vida, el man\u00e1, almendras, higos, granadas, uvas y muchas otras frutas. Le dije a Jes\u00fas que me dejara comer. El me contest\u00f3: \u201cAhora, no. Los que comen de esta fruta no vuelven m\u00e1s a la tierra. Pero dentro de poco tiempo, si eres fiel, comer\u00e1s del fruto del \u00e1rbol de la vida y beber\u00e1s del agua de la fuente. T\u00fa debes volver a la tierra y relatar a otros lo que te he revelado\u201d. Luego un \u00e1ngel me condujo suavemente a este mundo oscuro. A veces pienso que ya no puedo permanecer durante m\u00e1s tiempo aqu\u00ed en la tierra, porque todas las cosas me parecen tan tristes y deprimentes. Me siento muy sola aqu\u00ed, porque he visto una tierra mejor. Ojal\u00e1 pudiera tener alas como una paloma, porque entonces podr\u00eda volar lejos al lugar de reposo.<\/p>\n\n\n\n<p>-71-<\/p>\n\n\n\n<p>El Hno. Hyde, quien se encontraba presente durante esta visi\u00f3n, compuso los siguientes versos, que han sido publicados muchas veces e incluidos en varios himnarios. Quienes los han publicado, le\u00eddo y cantado, probablemente no saben que se originaron en una visi\u00f3n de una ni\u00f1a que era perseguida por su humilde testimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos o\u00eddo hablar de la tierra santa y radiante; hemos escuchado y nuestros corazones se regocijan; porque \u00e9ramos un grupo solitario de peregrinos, fatigados, rendidos y tristes. Nos dicen que los santos tienen all\u00ed su morada. Ya no hay quienes no tienen hogar; y sabemos que la buena tierra es hermosa, donde corre el l\u00edmpido r\u00edo del agua de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que all\u00ed ondean los campos verdes que nunca ser\u00e1n da\u00f1ados por la plaga; y que los desiertos florecen con hermosura, y all\u00ed crecen las rosas de Sar\u00f3n. En los verdes bosques hay bellas aves, de cantos alegres y dulces; y sus trinos brotan siempre nuevos, saludan la m\u00fasica de arpa de los \u00e1ngeles. Hemos o\u00eddo de las palmas, los vestidos y las coronas, banda blanca de plateado resplandor; de la hermosa ciudad con puertas perlinas, radiantes de luz. Hemos o\u00eddo de los \u00e1ngeles que all\u00ed moran, los santos, con sus arpas de oro, y c\u00f3mo cantan; del monte, con el \u00e1rbol de la vida y sus frutos, de las hojas que dan sanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Rey de ese pa\u00eds, es hermoso, es el gozo y la luz del lugar; all\u00ed lo contemplaremos en su hermosura, y nos complaceremos viendo su rostro sonriente. Estaremos all\u00ed, estaremos all\u00ed dentro de poco, nos uniremos con los puros y los bendecidos; tendremos la palma, el vestido y la corona, y reposaremos para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>-72-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Rehusando presentar la reprensi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Por este tiempo fui sometida a una severa prueba. Si el Esp\u00edritu de Dios descend\u00eda sobre una persona durante una reuni\u00f3n, y \u00e9sta glorificaba a Dios alab\u00e1ndolo, algunos sosten\u00edan que se trataba de mesmerismo; y si al Se\u00f1or le plac\u00eda concederme una visi\u00f3n durante una reuni\u00f3n, algunos afirmaban que era el efecto de la agitaci\u00f3n y el mesmerismo. Afligida y desanimada, con frecuencia me retiraba a alg\u00fan lugar solitario para derramar mi alma delante de Aquel que invita a los cansados y cargados a encontrar descanso. Cuando reclamaba las promesas por fe, Jes\u00fas me parec\u00eda estar muy cercano. La dulce luz del cielo brillaba a mi alrededor y me parec\u00eda estar rodeada por los brazos de mi Salvador, y se me conced\u00eda una visi\u00f3n. Pero cuando relataba lo que Dios me hab\u00eda revelado a m\u00ed sola, donde ninguna influencia terrenal pod\u00eda afectarme, me sent\u00eda afligida y asombrada al escuchar que algunos suger\u00edan que los que viv\u00edan m\u00e1s cerca de Dios estaban m\u00e1s expuestos a ser enga\u00f1ados por Satan\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con esta ense\u00f1anza, nuestra \u00fanica seguridad contra el enga\u00f1o consist\u00eda en permanecer distantes de Dios, en una condici\u00f3n de pecado. Oh, pens\u00e9 yo, \u00bfhemos llegado al punto de que los que honradamente van solos en busca de Dios para rogar por el cumplimiento de sus promesas, y para reclamar su salvaci\u00f3n, tengan que ser acusados de encontrarse bajo la influencia contaminadora del mesmerismo? \u00bfLe pedimos pan a nuestro bondadoso Padre celestial, solamente para recibir una piedra o un escorpi\u00f3n? Estas cosas me her\u00edan el esp\u00edritu y me aflig\u00edan el alma con profunda angustia que casi bordeaba en la desesperaci\u00f3n. Muchas personas quer\u00edan que yo creyera que no exist\u00eda el Esp\u00edritu Santo y que todas las manifestaciones experimentadas por los santos hombres de Dios eran \u00fanicamente el efecto del mesmerismo o del enga\u00f1o de Satan\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos hab\u00edan torcido mucho ciertos textos de la Escritura, al punto de abstenerse completamente de todo trabajo, y de rechazar a todos los que no recib\u00edan sus ideas acerca de esto y de otros puntos relativos al deber religioso. Dios me revel\u00f3 estos errores en visi\u00f3n y me envi\u00f3 a instruir a sus hijos que hab\u00edan ca\u00eddo en el error; pero muchos de ellos rechazaron completamente el mensaje, me acusaron de fanatismo, y me presentaron falsamente como l\u00edder del fanatismo que me esforzaba constantemente por contrarrestar.<\/p>\n\n\n\n<p>-73-<\/p>\n\n\n\n<p>Se fijaron varias fechas para la venida del Se\u00f1or, las que se presentaron con insistencia a los hermanos. Pero el Se\u00f1or me revel\u00f3 que \u00e9stas no se cumplir\u00edan, porque primero deb\u00eda transcurrir el tiempo de angustia antes de la venida de Cristo, y me mostr\u00f3, adem\u00e1s, que cada fecha que se fijaba sin que se cumpliera debilitar\u00eda la fe del pueblo de Dios. Debido a esto me acusaron de ser el siervo malo que dijo: \u201cMi Se\u00f1or se tarda en venir\u201d (Mateo 24:48).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas declaraciones referentes a la fijaci\u00f3n del tiempo fueron impresas hace unos treinta a\u00f1os, y los libros que las contienen han circulado en todas partes; sin embargo, algunos ministros que pretenden conocerme bien, declaran que yo he establecido una fecha tras otra para la venida del Se\u00f1or, y que esas fechas han pasado sin cumplirse, y que por lo tanto mis visiones son falsas. Indudablemente que estas falsas declaraciones son recibidas por muchas personas como si fueran verdad; pero nadie que me conoce o que conoce mis trabajos podr\u00eda honradamente presentar un informe semejante. Este es el testimonio que he dado siempre, desde cuando no se cumpli\u00f3 la fecha en 1844: \u201cUna fecha tras otra ser\u00e1 fijada por diferentes personas, y no se cumplir\u00e1n; y la influencia de esta fijaci\u00f3n de fechas tender\u00e1 a destruir la fe del pueblo de Dios\u201d. Si yo hubiera visto una fecha definida en visi\u00f3n y hubiera dado mi testimonio acerca de ello, no hubiera podido escribir y publicar, en vista de este testimonio, que todas las fechas que se establezcan pasar\u00e1n sin que se cumpla el acontecimiento esperado, porque el tiempo de angustia debe venir antes de la segunda venida de Cristo. Por cierto que durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os, es decir, desde la publicaci\u00f3n de esta declaraci\u00f3n, no me he sentido inclinada a establecer una fecha para la venida de Cristo, con lo cual me hubiera colocado a m\u00ed misma bajo la misma condenaci\u00f3n que las personas a las que estaba reprochando. Y no recib\u00ed visi\u00f3n sino hasta 1845, despu\u00e9s de haber pasado la fecha de 1844 cuando esper\u00e1bamos la venida del Se\u00f1or, que pas\u00f3 sin cumplirse. Entonces se me mostr\u00f3 lo que he declarado aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY acaso no se ha cumplido este testimonio en todos sus detalles? Los adventistas del primer d\u00eda han establecido una fecha tras otra, y a pesar de los repetidos fracasos, han reunido valor para fijar nuevas fechas. Dios no los ha guiado en esto. Muchos de ellos han rechazado el verdadero tiempo prof\u00e9tico y han ignorado el cumplimiento de la profec\u00eda, debido a que la fecha de la venida fijada para 1844 pas\u00f3 sin cumplirse, y no trajo el acontecimiento esperado. Rechazaron la verdad, y el enemigo ha tenido poder para traer sobre ellos poderosos enga\u00f1os a fin de que crean una mentira. La gran prueba del tiempo ocurri\u00f3 en 1843 y en 1844, y todos los que han fijado una fecha para la segunda venida a partir de entonces se han estado enga\u00f1ando a s\u00ed mismos, y enga\u00f1ando a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-74-<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el momento de mi primera visi\u00f3n no pod\u00eda escribir, porque me temblaba la mano y era incapaz de sostener firmemente el l\u00e1piz. Mientras me encontraba en visi\u00f3n, un \u00e1ngel me encarg\u00f3 que escribiera lo que ve\u00eda. Obedec\u00ed y escrib\u00ed sin dificultad. Mis nervios fueron fortalecidos y mi mano se afirm\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue para m\u00ed una penosa cruz referir a las personas que se encontraban en error lo que se me hab\u00eda mostrado acerca de ellas. Me causaba un gran pesar ver a otros preocupados o afligidos. Y cuando me ve\u00eda obligada a declarar los mensajes, con frecuencia los suavizaba y los hac\u00eda aparecer tan favorables para la persona como me era posible, y luego me retiraba y lloraba en agon\u00eda de esp\u00edritu. Consideraba a los que deb\u00edan preocuparse \u00fanicamente por sus propias almas, y pensaba que si yo me encontrara en su condici\u00f3n no me quejar\u00eda. Me resultaba dif\u00edcil dar los testimonios claros y cortantes que Dios me hab\u00eda encargado que presentara. Observaba ansiosamente para ver cu\u00e1les ser\u00edan los resultados, y si las personas reprochadas se rebelaban contra la reprensi\u00f3n, y despu\u00e9s de eso se opon\u00edan a la verdad, estos interrogantes se presentaban en mi mente: \u00bfPresent\u00e9 el mensaje en la forma debida? \u00bfNo habr\u00eda podido encontrarse alguna forma de salvarlos? Y despu\u00e9s de eso una gran aflicci\u00f3n se apoderaba de mi alma, y con frecuencia pensaba que la muerte ser\u00eda una mensajera bienvenida y el sepulcro un dulce lugar de descanso.<\/p>\n\n\n\n<p>No comprend\u00eda el peligro y el pecado de ese proceder, hasta que en visi\u00f3n fui llevada ante la presencia de Jes\u00fas. El me mir\u00f3 con desaprobaci\u00f3n y me volvi\u00f3 el rostro. Me resulta imposible describir el terror y la agon\u00eda que sent\u00ed en ese momento. Ca\u00ed postrada ante \u00e9l, pero no pude pronunciar ninguna palabra. \u00a1Cu\u00e1nto anhelaba encontrarme a cubierto de esa temible expresi\u00f3n de desaprobaci\u00f3n! As\u00ed pude comprender, en cierto grado, lo que ser\u00e1n los sentimientos de los que se pierdan cuando exclamen: \u201cMontes y pe\u00f1as: caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que est\u00e1 sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero\u201d (Apocalipsis 6:16). nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que est\u00e1 sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero\u201d. Apocalipsis 6:16.<\/p>\n\n\n\n<p>-75-<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto un \u00e1ngel me indic\u00f3 que me levantara, y dif\u00edcilmente puedo describir lo que vi. Ante m\u00ed se encontraba un grupo de personas que ten\u00edan el cabello y los vestidos en desorden y rotos, y cuyos rostros eran la imagen misma de la desesperaci\u00f3n y el horror. Se aproximaron a m\u00ed y frotaron sus vestidos con el m\u00edo. Al mirar mi vestido, vi que estaba manchado con sangre. Volv\u00ed a caer como muerta a los pies de mi \u00e1ngel acompa\u00f1ante. No pude presentar una sola excusa y anhel\u00e9 encontrarme lejos de ese lugar santo. El \u00e1ngel me ayud\u00f3 a levantarme, y me dijo: \u201cEste no es tu caso en este momento, pero se te ha mostrado esta escena para que sepas lo que llegar\u00e1 a ser tu situaci\u00f3n si dejas de declarar a otros lo que el Se\u00f1or te ha revelado. Pero si eres fiel hasta el fin, comer\u00e1s del \u00e1rbol de la vida y beber\u00e1s de las aguas del r\u00edo de la vida. Tendr\u00e1s que sufrir mucho, pero la gracia de Dios te ser\u00e1 suficiente\u201d. Despu\u00e9s de eso me sent\u00ed dispuesta a hacer todo lo que el Se\u00f1or requiriera de m\u00ed, para tener su aprobaci\u00f3n y no experimentar el temible desagrado de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Matrimonio y esfuerzos subsiguientes<\/h3>\n\n\n\n<p>El 30 de agosto de 1846 me un\u00ed en matrimonio con el pastor Jaime White. El pastor White hab\u00eda tenido una profunda experiencia en el movimiento adventista, y Dios hab\u00eda bendecido su trabajo relacionado con la proclamaci\u00f3n de la verdad. Nuestros corazones se unieron en la gran obra, y juntos viajamos y trabajamos por la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Iniciamos nuestra obra sin dinero, con pocos amigos y con mala salud. Mi esposo hab\u00eda heredado un f\u00edsico fuerte, pero se le hab\u00eda da\u00f1ado gravemente la salud debido a que en la escuela se hab\u00eda aplicado exageradamente al estudio y luego se hab\u00eda dedicado intensamente a dar conferencias p\u00fablicas. Yo hab\u00eda sufrido de mala salud desde mi infancia, tal como lo relat\u00e9 al comienzo de esta obra. En esta condici\u00f3n, sin recursos financieros, con muy pocas personas que simpatizaban con nuestros conceptos, sin una revista y sin libros, comenzamos nuestra obra. En ese tiempo no ten\u00edamos iglesias. Y no se nos hab\u00eda ocurrido la idea de utilizar una carpa. La mayor parte de nuestras reuniones las llev\u00e1bamos a cabo en hogares privados. Nuestras congregaciones eran reducidas. Pocas veces asist\u00edan a nuestras reuniones personas que no fueran adventistas, a menos que se sintieran atra\u00eddas por la curiosidad de escuchar a una mujer hablar en p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>-76-<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo actu\u00e9 con timidez en la obra de hablar p\u00fablicamente. Si manifestaba alguna confianza, era la que me daba el Esp\u00edritu Santo. Si hablaba con libertad y poder, era porque Dios me lo conced\u00eda. Nuestras reuniones generalmente se conduc\u00edan de modo que mi esposo y yo pudi\u00e9ramos hablar. El presentaba un discurso doctrinal, y luego yo segu\u00eda con una exhortaci\u00f3n bastante m\u00e1s larga, abri\u00e9ndome camino hacia los sentimientos de la congregaci\u00f3n. De modo que mi esposo sembraba, yo regaba la semilla de la verdad, y Dios produc\u00eda el fruto.<\/p>\n\n\n\n<p>En el oto\u00f1o de 1846 comenzamos a observar el s\u00e1bado b\u00edblico, a ense\u00f1arlo y a defenderlo. Entr\u00e9 en contacto por primera vez con la verdad del s\u00e1bado mientras visitaba la localidad de New Bedford, Massachusetts, en los primeros meses del a\u00f1o mencionado. Conoc\u00ed en ese lugar al pastor Jos\u00e9 Bates, quien hab\u00eda aceptado la fe adventista y era un activo obrero en la causa. El pastor Bates observaba el s\u00e1bado y hablaba de su importancia. Yo no ve\u00eda cu\u00e1l pod\u00eda ser su importancia, y pensaba que el pastor Bates erraba al espaciarse en el cuarto mandamiento m\u00e1s que en cualquiera de los otros nueve. Pero el Se\u00f1or me dio una visi\u00f3n del santuario celestial. El templo de Dios estaba abierto en el cielo y se mostr\u00f3 el arca de Dios cubierta con el propiciatorio. Hab\u00eda dos \u00e1ngeles, uno en cada extremo del arca, con sus alas extendidas sobre el propiciatorio y sus rostros vueltos hacia \u00e9l. Mi \u00e1ngel acompa\u00f1ante me inform\u00f3 que \u00e9stos representaban a toda la hueste celestial que miraba con reverencia la santa ley que hab\u00eda sido escrita por el dedo de Dios. Jes\u00fas levant\u00f3 la cubierta del arca y contempl\u00e9 las tablas de piedra en las que los Diez Mandamientos se encontraban escritos. Qued\u00e9 asombrada al ver el cuarto mandamiento en el centro mismo de los otros diez, rodeado por un suave halo de luz. El \u00e1ngel me dijo: \u201cEs el \u00fanico de los diez que define al Dios viviente que cre\u00f3 los cielos y la tierra y todas las cosas que en ellos hay. Cuando se colocaron los fundamentos de la tierra tambi\u00e9n se coloc\u00f3 el fundamento del s\u00e1bado como d\u00eda de reposo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-77-<\/p>\n\n\n\n<p>Se me mostr\u00f3 que si se hubiera observado siempre el verdadero d\u00eda de reposo, nunca hubiera existido un infiel o un ateo. La observancia del d\u00eda de reposo hubiera preservado al mundo de idolatr\u00eda. El cuarto mandamiento ha sido violado, de modo que todos somos llamados a reparar la brecha que se ha abierto en la ley, y a restablecer el d\u00eda de reposo que ha sido pisoteado. El hombre de pecado, que se exalt\u00f3 por encima de Dios, y pens\u00f3 en cambiar los tiempos y la ley, produjo el cambio del d\u00eda de reposo del s\u00e9ptimo d\u00eda al primer d\u00eda de la semana. Al hacerlo, abri\u00f3 una brecha en la ley de Dios. Justamente antes del gran d\u00eda de Dios se env\u00eda un mensaje que insta a la gente a que reafirme su lealtad a la ley de Dios quebrantada por el anticristo. Hay que llamar la atenci\u00f3n a la brecha abierta en la ley mediante precepto y ejemplo. Se me mostr\u00f3 que el tercer \u00e1ngel, que proclama los mandamientos de Dios y la fe de Jes\u00fas, representa al pueblo que recibe el mensaje y levanta su voz de advertencia al mundo inst\u00e1ndolo a observar los mandamientos de Dios en forma muy minuciosa, y que en respuesta a esta amonestaci\u00f3n muchos aceptar\u00edan el s\u00e1bado como d\u00eda de reposo del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando recibimos la luz acerca del cuarto mandamiento, hab\u00eda unos veinticinco adventistas en Maine que observaban el s\u00e1bado como d\u00eda de reposo; pero ten\u00edan tantas diferencias acerca de otros puntos doctrinales, y viv\u00edan tan alejados unos de otros, que su influencia era escasa. Hab\u00eda m\u00e1s o menos el mismo n\u00famero, y en condiciones similares, en otros lugares de Nueva Inglaterra. Consider\u00e1bamos nuestro deber visitar con frecuencia a estas personas en sus hogares, para fortalecerlas en el Se\u00f1or y en su verdad, y como se encontraban tan alejadas, fue para nosotros necesario dedicarnos a viajar una buena parte del tiempo. Por falta de recursos econ\u00f3micos utilizamos el medio de transporte m\u00e1s barato, vagones de segunda clase y pasaje en la cubierta inferior en los barcos de vapor. A m\u00ed me resultaba m\u00e1s c\u00f3modo viajar en un medio de transporte privado. Cuando viajaba en vagones de segunda clase generalmente nos envolv\u00eda una nube de humo de tabaco, raz\u00f3n por la cual con frecuencia me desmayaba. Cuando viaj\u00e1bamos en la cubierta inferior de los barcos de vapor, tambi\u00e9n sufr\u00edamos a causa del humo del tabaco, y adem\u00e1s ten\u00edamos que escuchar las maldiciones y la conversaci\u00f3n vulgar de la tripulaci\u00f3n y de los pasajeros sin educaci\u00f3n. En la noche nos acost\u00e1bamos en el duro piso para dormir, sobre cajones o sobre sacos de grano, utiliz\u00e1bamos nuestras maletas como almohadas y nos tap\u00e1bamos con nuestros abrigos y chales. Cuando sent\u00edamos mucho fr\u00edo en el invierno, camin\u00e1bamos por la cubierta para entrar en calor. Cuando nos oprim\u00eda el fuerte calor del verano, sub\u00edamos a la cubierta superior para respirar el aire fresco de la noche. Esto me resultaba muy fatigoso, especialmente cuando viajaba con un ni\u00f1o en los brazos. Nosotros no hab\u00edamos elegido esta clase de vida. Dios nos llam\u00f3 en nuestra pobreza y nos condujo a trav\u00e9s del horno de la aflicci\u00f3n a fin de concedernos una experiencia que fuera de gran valor para nosotros y un ejemplo para los que se unieran a nuestro trabajo en el futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visi\u00f3n de la Tierra Nueva*<br \/>\nEncabezados por Jes\u00fas, todos descendimos desde la ciudad hacia esta tierra, sobre un monte muy grande, que no pudo soportar a Jes\u00fas y se parti\u00f3 dando lugar a una enorme llanura. Luego miramos hacia arriba y vimos la gran ciudad, con doce fundamentos y con doce puertas, tres de cada lado, y con un \u00e1ngel en cada puerta. Todos exclamamos: \u201cYa desciende la ciudad, la gran ciudad; viene de Dios y del cielo\u201d, y la ciudad descendi\u00f3 y se estableci\u00f3 sobre la llanura en la que nos encontr\u00e1bamos. 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