{"id":5147,"date":"2020-11-25T15:05:07","date_gmt":"2020-11-25T15:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5147"},"modified":"2020-11-25T15:05:08","modified_gmt":"2020-11-25T15:05:08","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-87-95-dia-009","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/11\/25\/testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-87-95-dia-009\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 87-95, d\u00eda 009"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Publicando y viajando<\/h3>\n\n\n\n<p>En junio de 1849, se nos present\u00f3 la oportunidad de establecer nuestro hogar temporalmente en Rocky Hill, Connecticut. El 28 de julio naci\u00f3 en este lugar nuestro segundo hijo, Jaime Edson.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras viv\u00edamos all\u00ed, mi esposo tuvo la impresi\u00f3n de que era su deber escribir y publicar acerca de la verdad presente. Se sinti\u00f3 muy animado y bendecido al decidir hacerlo, pero tambi\u00e9n perplejo puesto que carec\u00eda de dinero. Hab\u00eda hermanos que ten\u00edan recursos econ\u00f3micos, pero no estuvieron dispuestos a compartirlos. Finalmente, presa del des\u00e1nimo, abandon\u00f3 la idea y decidi\u00f3 buscar un campo de heno para segarlo. Al salir \u00e9l de la casa, sent\u00ed una gran preocupaci\u00f3n y me desmay\u00e9. Ofrecieron oraciones para mi restablecimiento y fui bendecida y tomada en visi\u00f3n. Vi que el Se\u00f1or hab\u00eda bendecido y fortalecido a mi esposo para que trabajara en el campo un a\u00f1o antes; que \u00e9l hab\u00eda utilizado correctamente los medios que hab\u00eda recibido; y que tendr\u00eda cien veces m\u00e1s en su vida, y si era fiel, una abundante recompensa en el reino de Dios; pero que en esta ocasi\u00f3n, el Se\u00f1or no le conceder\u00eda fortaleza para trabajar en el campo, porque ten\u00eda otra obra para \u00e9l; que deb\u00eda avanzar con fe y escribir y publicar acerca de la verdad presente. Comenz\u00f3 a escribir inmediatamente, y cuando llegaba a alg\u00fan pasaje dif\u00edcil, le ped\u00edamos al Se\u00f1or que nos revelara el verdadero significado de su Palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s o menos en ese tiempo comenz\u00f3 a publicar una hojita titulada The Present Truth (La verdad presente). La imprenta se encontraba en Middletown, a doce kil\u00f3metros de Rocky Hill, y \u00e9l con frecuencia caminaba esta distancia de ida y vuelta, aunque entonces cojeaba de un pie. Cuando trajo el primer n\u00famero de la imprenta, nos arrodillamos alrededor de \u00e9l y le pedimos al Se\u00f1or con humildad y muchas l\u00e1grimas que bendijera los d\u00e9biles esfuerzos de su siervo. Luego mi esposo envi\u00f3 las hojitas a todas las personas que pens\u00f3 que las leer\u00edan, y las llev\u00f3 al correo en un bolso de mano. Cada n\u00famero se llevaba cada vez de Middletown a Rocky Hill. Antes de preparar las publicaciones para llevarlas al correo, las extend\u00edamos delante del Se\u00f1or y or\u00e1bamos fervorosamente y con l\u00e1grimas, rogando que su bendici\u00f3n acompa\u00f1ara a los mensajeros silenciosos. Muy pronto comenzaron a llegar cartas con dinero destinado a la publicaci\u00f3n de este folleto, y tambi\u00e9n las buenas nuevas de que muchas personas estaban aceptando la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>-88-<\/p>\n\n\n\n<p>No interrumpimos nuestros esfuerzos por predicar la verdad cuando comenzamos esta obra de publicaciones, sino que seguimos viajando de un lugar a otro, proclamando las doctrinas que nos hab\u00edan tra\u00eddo tanta luz y gozo; continuamos animando a los creyentes, corrigiendo los errores y poniendo las cosas en orden en la iglesia. Con el fin de llevar adelante la empresa de las publicaciones, y al mismo tiempo continuar nuestros trabajos en diferentes partes del campo, la publicaci\u00f3n del folleto se traslad\u00f3 a diversos lugares.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1850 se public\u00f3 en Paris, Maine. En ese lugar lo ampliamos y le cambiamos el nombre por el que tiene en la actualidad: The Advent Review and Sabbath Herald (La revista adventista y heraldo del s\u00e1bado). Los amigos de la causa eran escasos y carec\u00edan de riquezas, de modo que todav\u00eda nos sent\u00edamos obligados a luchar con la pobreza y con gran des\u00e1nimo. El trabajo excesivo, las preocupaciones, la ansiedad, la falta de alimentos nutritivos y la exposici\u00f3n al fr\u00edo durante nuestros largos viajes invernales, fueron demasiado para mi esposo, por lo que fue derribado por el peso de la carga. Se puso tan d\u00e9bil que apenas pod\u00eda caminar hasta la imprenta. Nuestra fe fue probada en grado sumo. Hab\u00edamos soportado voluntariamente las privaciones, el trabajo y el sufrimiento; sin embargo la gente interpret\u00f3 mal nuestros motivos y \u00e9ramos considerados con desconfianza y celos. Pocas personas por cuyo bien hab\u00edamos trabajado daban muestras de apreciar nuestros esfuerzos. Nos encontr\u00e1bamos demasiado confundidos para poder dormir o descansar. Las horas durante las cuales debi\u00e9ramos haber repuesto fuerzas mediante el sue\u00f1o, con frecuencia las pas\u00e1bamos contestando largas comunicaciones ocasionadas por la envidia; y mientras otros dorm\u00edan, pasamos muchas horas derramando l\u00e1grimas de agon\u00eda y lament\u00e1ndonos delante del Se\u00f1or. Finalmente mi esposo dijo: \u201cEsposa, es in\u00fatil seguir luchando durante m\u00e1s tiempo. Estas cosas me est\u00e1n destruyendo y pronto me enviar\u00e1n a la tumba. No puedo seguir m\u00e1s. He escrito una nota para el folleto diciendo que no seguir\u00e9 public\u00e1ndolo\u201d. Me desmay\u00e9 cuando \u00e9l sali\u00f3 de la casa para llevar la nota a la imprenta. Mi esposo volvi\u00f3 y or\u00f3 por m\u00ed; su oraci\u00f3n fue contestada y yo me sent\u00ed aliviada.<\/p>\n\n\n\n<p>-89-<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente mientras la familia oraba, fui tomada en visi\u00f3n y se nos mostraron los asuntos que nos preocupaban. Vi que mi esposo no deb\u00eda dejar de publicar el folleto; porque eso era justamente lo que Satan\u00e1s estaba tratando que \u00e9l hiciera, y trabajaba mediante sus agentes para conseguirlo. Se me mostr\u00f3 que deb\u00edamos continuar publicando y que el Se\u00f1or nos sustentar\u00eda; que los que eran culpables de haber arrojado tales cargas sobre nosotros tendr\u00edan que ver la extensi\u00f3n de su cruel comportamiento, y volver confesando su injusticia, de lo contrario se encontrar\u00edan con el desagrado divino; que no hab\u00edan hablado y actuado solamente contra nosotros, sino contra Aquel que nos hab\u00eda llamado a ocupar el lugar que \u00e9l deseaba que ocup\u00e1ramos; y que todas sus sospechas, celos e influencia secreta hab\u00edan sido registradas fielmente en el cielo, y no ser\u00edan eliminadas hasta que todos los que hab\u00edan participado en esto vieran la extensi\u00f3n de su conducta equivocada y desanduvieran cada paso.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo volumen de la Review se public\u00f3 en Saratoga Springs, Nueva York. En abril de 1852 nos mudamos a R\u00f3chester, Nueva York. Nos ve\u00edamos obligados a dar cada paso por fe. Todav\u00eda est\u00e1bamos afligidos con la pobreza y nos ve\u00edamos en la necesidad de ejercer la m\u00e1s r\u00edgida econom\u00eda y abnegaci\u00f3n. A continuaci\u00f3n dar\u00e9 un breve extracto de una carta escrita a la familia del hermano Howland, fechada 16 de abril de 1852: \u201cNos estamos estableciendo en R\u00f3chester. Hemos alquilado una casa vieja por 175 d\u00f3lares al a\u00f1o. Tenemos la prensa en la casa. Si no fuera por esto, tendr\u00edamos que pagar otros cincuenta d\u00f3lares al a\u00f1o por un cuarto donde tenerla. Ustedes se sonreir\u00edan si pudieran ver en qu\u00e9 consisten nuestros muebles. Compramos dos armaduras de cama por veinticinco centavos cada una. Mi esposo me trajo seis sillas viejas, ninguna de las cuales era igual, por las que pag\u00f3 un d\u00f3lar, y poco despu\u00e9s me trajo otras cuatro sillas viejas sin asiento, por las que pag\u00f3 sesenta y dos centavos. Los marcos est\u00e1n firmes y les he puesto asientos de una tela resistente. La mantequilla cuesta tan cara que no la compramos, ni tampoco podemos comprar papas. Utilizamos salsa en lugar de mantequilla, y nabos en vez de papas. Nos servimos las primeras comidas en una mesa hecha con unas tablas colocadas encima de dos barriles de harina vac\u00edos. Estamos dispuestos a sufrir privaciones si la obra de Dios puede adelantarse con ello. Creemos que la mano del Se\u00f1or nos dirigi\u00f3 al venir a este lugar. Hay un extenso campo en el cual trabajar y hay s\u00f3lo pocos obreros. Nuestra reuni\u00f3n del \u00faltimo s\u00e1bado fue excelente. El Se\u00f1or nos reconfort\u00f3 con su presencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-90-<\/p>\n\n\n\n<p>De tiempo en tiempo sal\u00edamos para asistir a conferencias a diferentes partes del campo. Mi esposo predicaba, vend\u00eda libros y trabajaba para extender la circulaci\u00f3n de la revista. Viaj\u00e1bamos en un medio de transporte privado y nos deten\u00edamos a mediod\u00eda para dar de comer a nuestro caballo junto al camino y para almorzar nosotros. Luego, armado de l\u00e1piz y papel, mi esposo escrib\u00eda art\u00edculos para la Review y el Instructor, apoyando las hojas sobre la tapa de la caja en la que llev\u00e1bamos el almuerzo o bien encima de su sombrero. El Se\u00f1or bendijo abundantemente nuestros esfuerzos y la verdad afect\u00f3 muchos corazones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el verano de 1853 efectuamos nuestro primer viaje al Estado de M\u00edchigan. Despu\u00e9s de haber publicado las fechas en que visitar\u00edamos los distintos lugares, mi esposo cay\u00f3 postrado con fiebre. Nos unimos en oraci\u00f3n en favor de \u00e9l, y aunque se sinti\u00f3 aliviado sigui\u00f3 muy d\u00e9bil. Est\u00e1bamos muy confundidos. \u00bfTendr\u00edamos que apartarnos de nuestro trabajo debido a la enfermedad del cuerpo? \u00bfSe le permitir\u00eda a Satan\u00e1s ejercer su poder sobre nosotros y contender por nuestra utilidad y nuestras vidas mientras permaneci\u00e9ramos en el mundo? Sab\u00edamos que Dios pod\u00eda limitar el poder de Satan\u00e1s. El pod\u00eda permitir que sufri\u00e9ramos en el horno, pero nos sacar\u00eda purificados y mejor preparados para su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>En oraci\u00f3n privada derram\u00e9 mi alma delante de Dios para que reprendiera la enfermedad y fortaleciera a mi esposo a fin de que pudiera soportar el viaje. El caso era urgente y mi fe se aferr\u00f3 firmemente a las promesas de Dios. Obtuve all\u00ed la evidencia de que si prosegu\u00edamos nuestro viaje hacia M\u00edchigan, el \u00e1ngel de Dios nos acompa\u00f1ar\u00eda. Cuando refer\u00ed a mi esposo mis preocupaciones, \u00e9l me dijo que tambi\u00e9n hab\u00eda tenido preocupaciones similares; pero decidimos ir, confiando en el Se\u00f1or. Con cada kil\u00f3metro que recorr\u00edamos aumentaban sus fuerzas. El Se\u00f1or lo sostuvo. Y mientras \u00e9l predicaba la Palabra, sent\u00ed la seguridad de que los \u00e1ngeles de Dios estaban a su lado para prestarle ayuda en sus esfuerzos.<\/p>\n\n\n\n<p>-91-<\/p>\n\n\n\n<p>Durante este viaje mi esposo se preocup\u00f3 mucho del tema del espiritismo, y poco despu\u00e9s de regresar comenz\u00f3 a escribir un libro titulado Signs of the Times (Se\u00f1ales de los tiempos). Todav\u00eda estaba d\u00e9bil y pod\u00eda dormir muy poco, pero el Se\u00f1or le sirvi\u00f3 de apoyo. Cuando sent\u00eda confusi\u00f3n y angustia mental, se volv\u00eda a Dios y clamaba buscando alivio. Dios escuchaba nuestras fervientes oraciones y con frecuencia bendec\u00eda a mi esposo, y \u00e9l, con el esp\u00edritu renovado, continuaba con su trabajo. Muchas veces durante el d\u00eda busc\u00e1bamos a Dios en ferviente oraci\u00f3n. Ese libro no fue escrito con las fuerzas de mi esposo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el invierno y la primavera sufr\u00ed mucho del coraz\u00f3n. Me resultaba dif\u00edcil respirar estando acostada. Se me interrump\u00eda la respiraci\u00f3n, y tambi\u00e9n me desmayaba frecuentemente. Ten\u00eda una hinchaz\u00f3n en el p\u00e1rpado izquierdo, que parec\u00eda ser c\u00e1ncer. Hab\u00eda ido aumentando gradualmente durante m\u00e1s de un a\u00f1o, hasta hacerse muy dolorosa, y afectaba mi vista. Cuando le\u00eda o escrib\u00eda, me ve\u00eda obligada a vendar el ojo afligido. Tem\u00eda que fuera destruido por un c\u00e1ncer. Recordaba los d\u00edas y las noches pasados leyendo pruebas de imprenta, y ese esfuerzo intenso hab\u00eda fatigado mis ojos. Pens\u00e9: \u201cSi pierdo mi ojo y mi vida, ser\u00e1 como sacrificio por la causa de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ese tiempo un m\u00e9dico que atend\u00eda gratuitamente a los pacientes visit\u00f3 R\u00f3chester, y decid\u00ed que \u00e9l examinara mi ojo. El pensaba que la hinchaz\u00f3n era realmente un c\u00e1ncer. Pero despu\u00e9s de tomarme el pulso, dijo: \u201cUsted est\u00e1 muy enferma y morir\u00e1 de apoplej\u00eda antes que esa hinchaz\u00f3n se abra. Usted se encuentra en un peligroso estado de salud, y tiene el coraz\u00f3n enfermo\u201d. Esto no me asombr\u00f3, porque me hab\u00eda dado cuenta que sin pronta ayuda m\u00e9dica descender\u00eda a la tumba. Otras dos mujeres que acudieron a la consulta m\u00e9dica tambi\u00e9n sufr\u00edan la misma enfermedad. El m\u00e9dico dijo que yo me encontraba en un estado m\u00e1s peligroso que cualquiera de las dos, y que al cabo de tres semanas me ver\u00eda afligida de par\u00e1lisis. Le pregunt\u00e9 si \u00e9l cre\u00eda que sus medicamentos me curar\u00edan. No me dio mucho \u00e1nimo. Prob\u00e9 los remedios que prescrib\u00eda, pero no recib\u00ed ning\u00fan beneficio.<\/p>\n\n\n\n<p>-92-<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de unas tres semanas me desmay\u00e9 y ca\u00ed postrada, y permanec\u00ed casi inconsciente durante 36 horas. Se tem\u00eda que no viviera, pero en respuesta a la oraci\u00f3n nuevamente reviv\u00ed. Una semana despu\u00e9s recib\u00ed un golpe en el lado izquierdo. Ten\u00eda una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de fr\u00edo e insensibilidad en la cabeza, y fuerte dolor en las sienes. Sent\u00eda la lengua pesada e insensible, y no pod\u00eda hablar bien. No pod\u00eda mover el brazo ni el lado izquierdo. Pens\u00e9 que estaba muriendo, y en medio de mis sufrimientos sent\u00ed una gran ansiedad por recibir una evidencia de que el Se\u00f1or me amaba. Durante meses hab\u00eda sufrido de dolor continuo en el coraz\u00f3n y me encontraba constantemente deprimida. Hab\u00eda tratado de servir a Dios por principio, sin hacer intervenir mis sentimientos, pero ahora anhelaba la salvaci\u00f3n de Dios. Deseaba profundamente recibir su bendici\u00f3n a pesar de mi sufrimiento f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos se reunieron para orar especialmente por mi caso. Mi deseo qued\u00f3 satisfecho y recib\u00ed la bendici\u00f3n de Dios y tuve la seguridad de que \u00e9l me amaba. Pero el dolor continu\u00f3 y segu\u00ed debilit\u00e1ndome poco a poco. Nuevamente los hermanos se reunieron para presentar mi caso delante del Se\u00f1or. Yo estaba tan d\u00e9bil que no pod\u00eda orar en voz alta. Mi condici\u00f3n al parecer debilit\u00f3 la fe de los que me rodeaban. Luego record\u00e9 las promesas del Se\u00f1or como nunca antes las hab\u00eda recordado. Me parec\u00eda que Satan\u00e1s se esforzaba por arrancarme del lado de mi esposo y de mis hijos, para lanzarme en la tumba, y las siguientes preguntas surgieron en mi mente: \u00bfPuedes creer t\u00fa exclusivamente en la promesa de Dios? \u00bfPuedes avanzar por fe y dejar que la apariencia sea lo que sea? La fe revivi\u00f3. Le dije a mi esposo en un susurro: \u201cYo s\u00e9 que me recuperar\u00e9\u201d. El contest\u00f3: \u201cQuisiera poder creer lo mismo\u201d. Lleg\u00f3 la noche sin que yo recibiera ning\u00fan alivio, y sin embargo segu\u00ed confiando firmemente en las promesas de Dios. No pude dormir, pero continu\u00e9 mi oraci\u00f3n silenciosa. Pude conciliar el sue\u00f1o al amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el sol sal\u00eda, me despert\u00e9 sin sentir ning\u00fan dolor. Hab\u00eda desaparecido la presi\u00f3n en el coraz\u00f3n y me sent\u00eda muy feliz. \u00a1Qu\u00e9 cambio se hab\u00eda operado! Me parec\u00eda que un \u00e1ngel de Dios me hab\u00eda tocado mientras dorm\u00eda. Sent\u00ed una enorme gratitud. Mis labios pronunciaron alabanzas a Dios. Despert\u00e9 a mi esposo y le refer\u00ed la curaci\u00f3n admirable que Dios hab\u00eda efectuado en m\u00ed. Al comienzo casi no lo pudo creer, pero cuando me levant\u00e9 y me vest\u00ed y camin\u00e9 por la casa, \u00e9l tambi\u00e9n alab\u00f3 a Dios conmigo. Hab\u00eda cesado tambi\u00e9n el dolor en mi ojo enfermo, y a los pocos d\u00edas la hinchaz\u00f3n hab\u00eda desparecido y hab\u00eda recuperado plenamente la vista. La obra de curaci\u00f3n hab\u00eda sido completa.<\/p>\n\n\n\n<p>-93-<\/p>\n\n\n\n<p>Fui a ver al m\u00e9dico nuevamente, y apenas me tom\u00f3 el pulso me dijo: \u201cSe\u00f1ora, ha ocurrido un cambio completo en su organismo; pero las dos mujeres que me consultaron la \u00faltima vez que usted estuvo aqu\u00ed, han muerto\u201d. Le dije que no hab\u00eda sido curada con la medicina que \u00e9l me hab\u00eda dado. Cuando me hube ido, el m\u00e9dico le dijo a una amiga m\u00eda: \u201cSu caso es un misterio. No lo comprendo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto visitamos M\u00edchigan nuevamente, y tuve que soportar largos y cansadores viajes por caminos \u00e1speros, y aun tuvimos que pasar por lugares llenos de barro; pero no por eso me abandonaron mis fuerzas. Pensamos que el Se\u00f1or deseaba que visit\u00e1ramos Wisconsin, e hicimos arreglos para embarcarnos en el tren en Jackson, a las diez de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras nos prepar\u00e1bamos para tomar el tren, nos embarg\u00f3 un sentimiento de gran solemnidad y nos pusimos a orar. Mientras nos encontr\u00e1bamos all\u00ed encomend\u00e1ndonos a Dios, no pudimos dejar de llorar. Fuimos a la estaci\u00f3n con sentimientos de profunda solemnidad. Al subir al tren, entramos en un carro de adelante, que ten\u00eda asientos con respaldos altos, con la esperanza de poder dormir algo esa noche. Pero como el carro estaba lleno, seguimos hasta el pr\u00f3ximo, y en \u00e9l encontramos asientos. En esta ocasi\u00f3n no me quit\u00e9 el sombrero como era mi costumbre cuando viaj\u00e1bamos de noche, y adem\u00e1s mantuve la mano en la maleta, como si esperara algo. Ambos hicimos comentarios acerca de los extra\u00f1os sentimientos que experiment\u00e1bamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El tren se hab\u00eda alejado un poco m\u00e1s de cuatro kil\u00f3metros de Jackson cuando comenz\u00f3 a moverse con gran violencia, y a sufrir grandes sacudidas, hasta que finalmente se detuvo. Abr\u00ed la ventana y vi que uno de los vagones se hab\u00eda descarrilado y uno de sus extremos se encontraba muy elevado. Escuch\u00e9 gritos de dolor y hab\u00eda gran confusi\u00f3n. La locomotora tambi\u00e9n se hab\u00eda descarrilado, pero el vag\u00f3n en el que nos encontr\u00e1bamos no hab\u00eda sufrido ning\u00fan da\u00f1o, y se encontraba separado de los dem\u00e1s a una distancia de unos treinta metros. El vag\u00f3n del equipaje no hab\u00eda recibido mucho da\u00f1o, de modo que nuestro gran ba\u00fal con libros se encontraba intacto. El vag\u00f3n de segunda clase estaba deshecho, y sus secciones, todav\u00eda con pasajeros adentro, hab\u00edan ca\u00eddo a ambos lados de la v\u00eda. El vag\u00f3n en el que hab\u00edamos procurado encontrar asientos estaba muy averiado, y uno de sus extremos se elevaba sobre un mont\u00f3n de escombros. El mecanismo de acoplamiento no se hab\u00eda roto, pero el vag\u00f3n en el que nos encontr\u00e1bamos hab\u00eda sido desenganchado del vag\u00f3n que le preced\u00eda, como si un \u00e1ngel los hubiera separado. Cuatro personas hab\u00edan muerto o se encontraban heridas de muerte y muchas estaban lesionadas de gravedad. Comprendimos que Dios hab\u00eda enviado un \u00e1ngel para que cuidara nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>-94-<\/p>\n\n\n\n<p>Regresamos a Jackson, y al d\u00eda siguiente tomamos el tren hacia Wisconsin. Dios bendijo nuestra visita a ese Estado. Muchas almas se convirtieron como resultado de nuestros esfuerzos. El Se\u00f1or me fortaleci\u00f3 para soportar el tedioso viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de agosto de 1854 se a\u00f1adi\u00f3 otra responsabilidad a nuestra familia con el nacimiento de Willy. Alrededor de ese tiempo recibimos el primer ejemplar de una revista falsamente llamada The Messenger of Truth (El mensajero de la verdad). Los que nos calumniaban en esa revista hab\u00edan sido reprochados por causa de sus faltas y errores. No quisieron aceptar el reproche, y en forma secreta al comienzo y luego m\u00e1s abiertamente, emplearon su influencia contra nosotros. Hubi\u00e9ramos podido soportar eso, pero adem\u00e1s, algunas personas que debieran habernos apoyado fueron influenciadas por esos malvados. Algunos en quienes hab\u00edamos confiado, y que sab\u00edan que nuestros esfuerzos hab\u00edan sido marcadamente bendecidos por Dios, nos retiraron su simpat\u00eda y la concedieron a personas que eran pr\u00e1cticamente desconocidas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or me mostr\u00f3 la verdadera condici\u00f3n de ese grupo y lo que finalmente ocurrir\u00eda con \u00e9l; que consideraba con desagrado a las personas conectadas con esa revista y que su mano estaba contra ellas. Y aunque prosperaran durante un tiempo, y algunas personas honradas fueran enga\u00f1adas, sin embargo la verdad triunfar\u00eda finalmente, y todas las almas sinceras se apartar\u00edan del enga\u00f1o en que hab\u00edan ca\u00eddo, y se libertar\u00edan de la influencia de esa gente perversa. Como la mano de Dios estaba contra ellos, finalmente fracasar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente se deterior\u00f3 la salud de mi esposo. Ten\u00eda tos y le dol\u00edan los pulmones, y su sistema nervioso estaba en estado de postraci\u00f3n. La ansiedad que experimentaba, las cargas que hab\u00eda soportado en R\u00f3chester, su trabajo en la oficina, la enfermedad y las muertes que hab\u00edan ocurrido en la familia, la falta de simpat\u00eda de los que hab\u00edan compartido sus labores, juntamente con sus viajes y sus predicaciones, hab\u00edan sido demasiado para su salud y al parecer la tuberculosis lo conduc\u00eda r\u00e1pidamente hacia la tumba. Fue \u00e9se un tiempo de abatimiento y tristeza. Unos pocos rayos de luz penetraban ocasionalmente a trav\u00e9s de la espesa capa de nubes, d\u00e1ndonos un poco de esperanza, sin lo cual la desesperaci\u00f3n nos hubiera hundido. En algunos momentos nos parec\u00eda como si Dios nos hubiera abandonado.<\/p>\n\n\n\n<p>-95-<\/p>\n\n\n\n<p>Un grupo que publicaba la revista Messenger invent\u00f3 toda clase de falsedades contra nosotros. Con frecuencia recordaba vividamente las siguientes palabras del salmista: \u201cNo te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba ser\u00e1n pronto cortados, y como la hierba verde se secar\u00e1n\u201d Salmo 37:1-2. Algunos que escrib\u00edan en ese folleto hasta hablaron con expresiones de triunfo de la debilidad de mi esposo, diciendo que Dios se ocupar\u00eda de \u00e9l, y lo quitar\u00eda del camino. Cuando mi esposo ley\u00f3 esto mientras se encontraba enfermo, revivi\u00f3 su fe, y exclam\u00f3: \u201cNo morir\u00e9, sino que vivir\u00e9, y anunciar\u00e9 las obras del Se\u00f1or, y tal vez hasta predique en el funeral de ellos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las nubes m\u00e1s espesas parec\u00edan cerrarse a nuestro alrededor. Gente malvada que profesaba piedad, bajo el mando de Satan\u00e1s, se apresur\u00f3 a inventar falsedades y a disponer sus fuerzas contra nosotros. Si la causa de Dios hubiera estado \u00fanicamente en nuestras manos, habr\u00edamos temblado; pero estaba en manos de Aquel que pod\u00eda decir: \u201cNadie ser\u00e1 capaz de arrancarla de mis manos\u201d. Sab\u00edamos que Jes\u00fas viv\u00eda y reinaba. Pod\u00edamos decir ante el Se\u00f1or: La causa es tuya, y t\u00fa sabes que no ha sido nuestra propia elecci\u00f3n, sino por orden tuya, que hemos aceptado la parte que tenemos en ella.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Traslado a M\u00edchigan<\/h3>\n\n\n\n<p>En 1855 los hermanos de M\u00edchigan prepararon el camino para que la obra de publicaciones se estableciera en Battle Creek. En ese tiempo mi esposo deb\u00eda entre dos y tres mil d\u00f3lares, y todo lo que ten\u00eda, adem\u00e1s de los libros impresos, eran cuentas por cobrar por libros vendidos, y algunas de \u00e9stas eran dudosas. La causa aparentemente hab\u00eda llegado a un punto en el que deb\u00eda detenerse. Los pedidos de publicaciones eran escasos y de poca monta, por lo que \u00e9l tem\u00eda morir endeudado. Los hermanos de M\u00edchigan nos socorrieron consiguiendo un terreno y edificando una casa. La escritura estaba registrada a mi nombre, de modo que yo pod\u00eda disponer de estos bienes como lo considerara conveniente despu\u00e9s de la muerte de mi esposo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicando y viajando<br \/>\nEn junio de 1849, se nos present\u00f3 la oportunidad de establecer nuestro hogar temporalmente en Rocky Hill, Connecticut. 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