{"id":5150,"date":"2020-11-25T15:06:27","date_gmt":"2020-11-25T15:06:27","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5150"},"modified":"2020-11-25T15:07:54","modified_gmt":"2020-11-25T15:07:54","slug":"estimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-96-104-dia-010","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/11\/25\/estimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-96-104-dia-010\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 96-104, d\u00eda 010"},"content":{"rendered":"\n<p>Esos fueron d\u00edas de tristeza. Pensaba en mis tres hijitos y tem\u00eda que pronto quedaran sin padre. Sin querer surg\u00edan en mi mente pensamientos como: Mi esposo se muere por exceso de trabajo en la causa de la verdad presente. \u00bfY qui\u00e9n sabe todo lo que ha sufrido, las cargas que ha llevado durante a\u00f1os, las extremas preocupaciones que han destruido su \u00e1nimo y arruinado su salud, llev\u00e1ndolo a una muerte prematura, y dejando a su familia despose\u00edda y dependiente de otros? Con frecuencia hice esta pregunta: \u00bfNo se preocupa Dios de estas cosas? \u00bfLas deja pasar sin notarlas? Me sent\u00eda reconfortada sabiendo que hay Uno que juzga con justicia y que anota en el cielo y recompensa todo sacrificio, todo acto de abnegaci\u00f3n y toda angustia soportados por su causa. El d\u00eda del Se\u00f1or pondr\u00e1 de manifiesto cosas que hasta ahora no se han revelado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me mostr\u00f3 que Dios se propon\u00eda levantar a mi esposo en forma gradual; que deb\u00edamos ejercer una fe firme, porque en cada esfuerzo que realiz\u00e1ramos ser\u00edamos atacados ferozmente por Satan\u00e1s; que deb\u00edamos apartar nuestra vista de la apariencia exterior, y creer. Tres veces al d\u00eda mi esposo y yo nos present\u00e1bamos independientemente delante de Dios para orar fervientemente por la recuperaci\u00f3n de su salud. Con frecuencia uno de nosotros ca\u00eda postrado por el poder de Dios. El Se\u00f1or escuch\u00f3 misericordiosamente nuestro sincero clamor, y como resultado mi esposo comenz\u00f3 a recuperarse. Nuestras oraciones ascendieron al cielo tres veces al d\u00eda durante muchos meses, pidiendo salud para hacer la voluntad de Dios. Apreci\u00e1bamos mucho esos momentos de oraci\u00f3n. Llegamos a encontrarnos en una sagrada proximidad con Dios y en dulce comuni\u00f3n con \u00e9l. No podr\u00eda presentar en forma m\u00e1s adecuada mis sentimientos de ese tiempo que como se manifiestan en los siguientes extractos de una carta que escrib\u00ed a la hermana Howland:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe siento agradecida porque ahora puedo tener a mis hijos conmigo, bajo mi propio cuidado, a fin de ense\u00f1arlos mejor en el camino recto. Durante semanas he experimentado hambre y sed por salvaci\u00f3n, y hemos disfrutado de una comuni\u00f3n casi ininterrumpida con Dios. \u00bfPor qu\u00e9 permanecemos alejados de la fuente, cuando podemos aproximarnos y beber? \u00bfPor qu\u00e9 morimos sin pan, cuando hay abundancia de \u00e9l? Es abundante y no cuesta nada. Mi alma se deleita en \u00e9l y bebe diariamente de los goces celestiales. No callar\u00e9. La alabanza de Dios est\u00e1 en mi coraz\u00f3n y en mis labios. Podemos regocijarnos en la plenitud del amor de nuestro Salvador. Podemos participar abundantemente de su gloria excelente. Mi alma testifica de esto. Mi abatimiento ha sido dispersado por esta preciosa luz, y nunca podr\u00e9 olvidarlo. Se\u00f1or, ay\u00fadame a recordarlo constantemente. \u00a1Despertad, todas las energ\u00edas de mi alma! \u00a1Despertad y adorad al Redentor por su amor maravilloso!<\/p>\n\n\n\n<p>-97-<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas almas que viven a nuestro alrededor deben ser despertadas y salvadas, porque en caso contrario perecer\u00e1n. No tenemos un momento que perder. Todos ejercemos influencia en favor o en contra de la verdad. Deseo llevar conmigo una evidencia inequ\u00edvoca de que soy de los disc\u00edpulos de Cristo. Necesitamos algo m\u00e1s que solamente la religi\u00f3n del s\u00e1bado. Necesitamos el principio viviente y sentir cada d\u00eda responsabilidad individual. Muchas personas evitan esto, y como resultado manifiestan descuido, indiferencia, falta de vigilancia y de espiritualidad. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la espiritualidad de la iglesia? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los hombres y mujeres llenos de fe y Esp\u00edritu Santo? Mi oraci\u00f3n es: Purifica a tu iglesia, oh Dios. Durante meses he disfrutado de libertad, y estoy decidida a poner en orden mi conducta y toda mi manera de actuar delante del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPuede ser que nuestros enemigos triunfen. Pueden pronunciar palabras duras, y su lengua puede crear calumnias, enga\u00f1os y falsedades, sin embargo eso no nos mover\u00e1. Sabemos en qui\u00e9n hemos cre\u00eddo. No hemos corrido en vano, ni trabajado en vano. Viene el d\u00eda de la rendici\u00f3n de cuentas, cuando todos ser\u00e1n juzgados de acuerdo con sus obras. Es verdad que el mundo se encuentra en tinieblas. La oposici\u00f3n puede tornarse muy fuerte. Los que se burlan y los que desprecian pueden tornarse m\u00e1s atrevidos en su iniquidad. Sin embargo, todo esto no nos mover\u00e1, porque nos apoyaremos en el brazo del Todopoderoso, quien nos da su fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDios est\u00e1 zarandeando a su pueblo. Dejar\u00e1 una iglesia limpia y santa. No podemos leer el coraz\u00f3n del hombre; pero el Se\u00f1or ha provisto los medios necesarios para mantener su iglesia pura. Ha surgido un grupo de gente corrompida que no puede vivir con el pueblo de Dios. Desprecian las amonestaciones, y no desean ser corregidos. Han tenido tiempo de arrepentirse de sus pecados; pero han apreciado demasiado el yo para hacerlo morir. Lo han alimentado, con lo que se ha fortalecido, y ellos se han separado del confiado pueblo de Dios, que \u00e9l est\u00e1 purificando para s\u00ed mismo. Todos tenemos raz\u00f3n para agradecer a Dios porque se ha abierto un medio para salvar a la iglesia; porque la ira de Dios pudo haber descendido sobre nosotros si estos corrompidos simuladores hubieran permanecido en nuestro medio.<\/p>\n\n\n\n<p>-98-<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cToda alma sincera que pueda ser enga\u00f1ada por estas personas desleales, conseguir\u00e1 verlos en su verdadera luz, aunque cada \u00e1ngel del cielo tenga que visitarlas para iluminar sus mentes. No tenemos nada que temer en este asunto. A medida que nos aproximamos al juicio, todos manifestar\u00e1n su verdadero car\u00e1cter y se ver\u00e1 claramente a qu\u00e9 grupo pertenecen. La zaranda se est\u00e1 moviendo. No digamos: Det\u00e9n tu mano, oh Dios. La iglesia debe ser purificada, y eso suceder\u00e1. Dios reina; al\u00e1belo la gente. No tengo ni el m\u00e1s remoto pensamiento de dejarme abatir. Tengo el prop\u00f3sito de estar en lo correcto y de actuar correctamente. Se establecer\u00e1 el juicio, se abrir\u00e1n los libros y seremos juzgados de acuerdo con nuestras obras. Todas las falsedades que puedan inventarse contra m\u00ed no har\u00e1n que yo sea peor, ni tampoco que sea mejor, a menos que me induzcan a acercarme m\u00e1s a mi Redentor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el tiempo cuando nos mudamos a Battle Creek, el Se\u00f1or comenz\u00f3 a deshacer nuestra cautividad. Encontramos en M\u00edchigan amigos que simpatizaron con nosotros, quienes estaban listos a compartir nuestras cargas y a suplir nuestras necesidades. Antiguos y leales amigos que viv\u00edan en la zona central de Nueva York y Nueva Inglaterra, especialmente en Vermont, se compadecieron de nosotros en nuestras aflicciones y estuvieron listos para ayudarnos en tiempo de necesidad. En la conferencia celebrada en Battle Creek en noviembre de 1856, Dios obr\u00f3 en nuestro favor. Sus siervos se preocuparon de los dones para la iglesia. Si el desagrado de Dios se hab\u00eda manifestado sobre su pueblo porque sus dones hab\u00edan sido escasos y los hab\u00edan descuidado, ahora exist\u00eda la agradable perspectiva de contar nuevamente con su aprobaci\u00f3n, de que \u00e9l misericordiosamente revivir\u00eda esos dones que ser\u00edan usados en la iglesia para animar a los desalentados y para corregir y reprochar a los descarriados. La causa recibi\u00f3 nueva luz y nuestros predicadores trabajaron con \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p>-99-<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo gran demanda de publicaciones y \u00e9stas resultaron ser justamente lo que la causa necesitaba. The Messenger of Truth (El mensajero de la verdad) pronto dej\u00f3 de circular, y los esp\u00edritus contrarios que hab\u00edan hablado en sus p\u00e1ginas se desbandaron. Mi esposo pudo pagar todas sus deudas. Dej\u00f3 de toser y desapareci\u00f3 el dolor de sus pulmones y la aspereza de su garganta, y su salud fue restaurada gradualmente, a tal punto que pudo predicar sin dificultad tres veces el s\u00e1bado y el primer d\u00eda. Su maravillosa restauraci\u00f3n fue obra de Dios y a \u00e9l le corresponde toda la gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando mi esposo se debilit\u00f3 tanto, antes de salir de R\u00f3chester, quer\u00eda librarse de la responsabilidad de la obra de publicaciones. Propuso que la iglesia se encargara de esa obra, y que fuera dirigida por una comisi\u00f3n de publicaciones que se designar\u00eda, y que nadie que trabajara en la oficina deb\u00eda recibir ning\u00fan beneficio financiero de ello, fuera del sueldo recibido por su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque este asunto se present\u00f3 en diversas oportunidades a nuestros hermanos, ellos no adoptaron ninguna decisi\u00f3n, sino hasta 1861. Hasta ese momento mi esposo hab\u00eda sido el propietario legal de la casa editora y su \u00fanico administrador. Apreciaba la confianza de los antiguos amigos de la causa, que recomendaron a su cuidado los recursos donados de tiempo en tiempo, a medida que el crecimiento de la obra lo exig\u00eda, para edificar la empresa de las publicaciones. Pero aunque con frecuencia se publicaba en las p\u00e1ginas de la Review que la casa editora era virtualmente propiedad de la iglesia, de todos modos y por el hecho de ser mi esposo el \u00fanico administrador legal, nuestros enemigos aprovecharon esa situaci\u00f3n e hicieron todo lo posible por perjudicarlo y por retrasar el progreso de la causa, al acusarlo de especulaci\u00f3n. En estas circunstancias \u00e9l insisti\u00f3 en que se llevara a cabo la organizaci\u00f3n necesaria, lo cual produjo como resultado la incorporaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Adventista de Publicaciones, de acuerdo con las leyes del Estado de M\u00edchigan, en la primavera de 1861.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las preocupaciones que sobreven\u00edan en relaci\u00f3n con la obra de publicaciones y de otros ramos de la causa produc\u00edan mucha incertidumbre, el mayor sacrificio que tuve que realizar en relaci\u00f3n con la obra, fue dejar a mis hijos bajo el cuidado de otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique hab\u00eda estado alejado de nosotros durante cinco a\u00f1os, y Edson hab\u00eda recibido muy poca atenci\u00f3n de nuestra parte. Durante a\u00f1os nuestra familia fue muy numerosa, nuestro hogar fue como un hotel, y nosotros est\u00e1bamos ausentes de ese hogar gran parte del tiempo. Hab\u00eda experimentado profunda preocupaci\u00f3n por que mis hijos crecieran libres de malos h\u00e1bitos, y con frecuencia me sent\u00eda afligida al pensar en el contraste entre mi situaci\u00f3n y la de otras personas que no aceptaban cargas ni preocupaciones, que pod\u00edan estar siempre con sus hijos para aconsejarlos e instruirlos, y que pasaban su tiempo casi exclusivamente con sus propias familias. Yo me preguntaba: \u00bfRequiere Dios tanto de nosotros, dejando a otros sin preocupaciones? \u00bfEs esto igualdad? \u00bfTenemos que pasar interminablemente de una preocupaci\u00f3n a otra, de una parte de la obra a otra, y tener s\u00f3lo poco tiempo para educar a los hijos? Muchas noches, mientras otros dorm\u00edan, las pas\u00e9 llorando amargamente.<\/p>\n\n\n\n<p>-100-<\/p>\n\n\n\n<p>A veces hac\u00eda planes m\u00e1s favorables para mis hijos, pero surg\u00edan inconvenientes que los anulaban. Yo era muy sensible a las faltas de mis hijos, y cada error cometido por ellos me produc\u00eda mucha aflicci\u00f3n, al punto de afectar mi salud. He deseado que algunas madres se encontraran en mi misma situaci\u00f3n durante corto tiempo, tal como yo me he encontrado durante a\u00f1os; entonces podr\u00edan apreciar las bendiciones de las que disfrutan y podr\u00edan simpatizar mejor conmigo en mis privaciones. Hemos orado y trabajado por nuestros hijos y los hemos puesto en sujeci\u00f3n. No descuidamos la vara, pero antes de usarla, tratamos de hacerles ver su falta; luego oramos con ellos. Procuramos hacer comprender a nuestros hijos que nos har\u00edamos merecedores del desagrado de Dios si los excus\u00e1ramos en el pecado. Nuestros esfuerzos fueron bendecidos para su propio bien. Su mayor placer consist\u00eda en complacernos. No estaban libres de faltas, pero cre\u00edamos que ellos ser\u00edan corderitos en el reba\u00f1o de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1860 la muerte cruz\u00f3 el umbral de nuestra puerta y rompi\u00f3 la rama m\u00e1s joven del \u00e1rbol de nuestra familia. El peque\u00f1o Herbert, nacido el 20 de septiembre de 1860, muri\u00f3 el 14 de diciembre del mismo a\u00f1o. Cuando se quebr\u00f3 esa tierna rama, nadie sabr\u00e1 el sufrimiento que experimentamos, fuera de los que han seguido a sus hijitos prometedores a la tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando muri\u00f3 nuestro noble hijo Enrique* , a la edad de 16 a\u00f1os; cuando nuestro dulce cantor fue llevado a la tumba y ya no escuchamos m\u00e1s sus cantos, nuestro hogar qued\u00f3 muy solitario. Ambos padres y los dos hijos que quedaban, sentimos el golpe en forma muy fuerte. Pero Dios nos consol\u00f3 en nuestra aflicci\u00f3n, y llenos de fe y valor seguimos adelante en la obra que \u00e9l nos hab\u00eda encomendado, con grandes esperanzas de encontrar a nuestros hijos, quienes nos hab\u00edan sido arrancados por la muerte, en el mundo en el que la enfermedad y la muerte no existir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>-101-<\/p>\n\n\n\n<p>En agosto de 1865, mi esposo fue repentinamente afectado por un ataque de par\u00e1lisis. Este fue un duro golpe, no s\u00f3lo para m\u00ed y mis hijos, sino tambi\u00e9n para la causa de Dios. Las iglesias se vieron privadas tanto de los esfuerzos de mi esposo como de los m\u00edos propios. Satan\u00e1s triunf\u00f3 al quedar de esta manera estorbada la obra de la verdad. Pero damos gracias a Dios porque no se le permiti\u00f3 destruirnos. Despu\u00e9s de haber estado alejada de todo trabajo activo durante quince meses, nuevamente emprendimos juntos la tarea de trabajar por las iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo comprendido finalmente que mi esposo no se recuperar\u00eda de su larga enfermedad mientras permaneciera inactivo, y que hab\u00eda llegado el momento cuando yo deb\u00eda salir y dar mi testimonio al pueblo, decid\u00ed hacer un viaje por la parte norte de M\u00edchigan, acompa\u00f1ada por mi esposo, a pesar de que \u00e9l se hallaba en un estado extremo de debilidad, y aunque nos encontr\u00e1bamos en la parte m\u00e1s fr\u00eda del invierno. Necesit\u00e9 gran valor moral y fe en Dios para tomar la decisi\u00f3n de arriesgar tanto; pero sab\u00eda que hab\u00eda un trabajo que deb\u00eda ser realizado, y me parec\u00eda que Satan\u00e1s estaba decidido a impedirme que lo llevara a cabo. Hab\u00eda esperado demasiado tiempo para ser liberada de nuestra cautividad y tem\u00eda que muchas almas preciosas se perdieran a causa de la demora. Permanecer alejados del campo durante m\u00e1s tiempo me parec\u00eda peor que la muerte. Si hubi\u00e9ramos querido abandonar la causa tendr\u00edamos que haber estado dispuestos a perecer. De ese modo, el 19 de diciembre de 1866 salimos de Battle Creek en medio de una tormenta de nieve, con rumbo a Wright, M\u00edchigan. Mi esposo soport\u00f3 el viaje de 130 kil\u00f3metros mucho mejor de lo que yo hab\u00eda anticipado, y cuando llegamos a nuestro destino parec\u00eda encontrarse tan bien como lo estaba cuando salimos de Battle Creek.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed comenzaron nuestros primeros esfuerzos efectivos desde su enfermedad. All\u00ed comenz\u00f3 \u00e9l a trabajar como en a\u00f1os anteriores, aunque se encontraba m\u00e1s d\u00e9bil. Hablaba durante treinta o cuarenta minutos el s\u00e1bado de ma\u00f1ana y tambi\u00e9n el domingo, mientras yo ocupaba el resto del tiempo, y luego tambi\u00e9n hablaba en la tarde de cada uno de estos d\u00edas, como una hora y media cada vez. La congregaci\u00f3n nos escuchaba con gran atenci\u00f3n. Vi que mi esposo se iba poniendo m\u00e1s fuerte, se hac\u00eda m\u00e1s claro y m\u00e1s coherente en sus temas. Y en una ocasi\u00f3n en que \u00e9l habl\u00f3 durante una hora con claridad y poder, teniendo sobre s\u00ed la carga de la obra como antes de su enfermedad, mis sentimientos de gratitud fueron indecibles. Me levant\u00e9 en medio de la congregaci\u00f3n y por casi media hora procur\u00e9 expresarlos en medio de mis l\u00e1grimas. La congregaci\u00f3n qued\u00f3 muy conmovida. Tuve la seguridad de que \u00e9ste era el comienzo de d\u00edas mejores para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>-102-<\/p>\n\n\n\n<p>La mano de Dios en la restauraci\u00f3n de mi esposo se vio en forma evidente. Probablemente ninguna otra persona sobre la que ha ca\u00eddo un golpe como el que afect\u00f3 a mi esposo se ha recuperado. Sin embargo, el grave ataque de par\u00e1lisis que le hab\u00eda afectado seriamente el cerebro, fue quitado de su siervo por la bondadosa mano de Dios, y se le concedi\u00f3 nueva fortaleza en el cuerpo y en la mente.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os que siguieron a la recuperaci\u00f3n de mi esposo, el Se\u00f1or abri\u00f3 ante nosotros un vasto campo de labores. Aunque al comienzo encar\u00e9 con timidez mi responsabilidad como oradora, sin embargo a medida que la providencia de Dios abr\u00eda el camino delante de m\u00ed, llegu\u00e9 a presentarme confiadamente ante vastas congregaciones. Asistimos juntos a las reuniones campestres de reavivamiento espiritual y a otras grandes reuniones desde Maine hasta Dakota, desde M\u00edchigan hasta Texas y California.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra comenzada con debilidad y oscuramente ha continuado creciendo y fortaleci\u00e9ndose. Las casas editoras que funcionan en M\u00edchigan y en California, y las misiones establecidas en Inglaterra, Noruega y Suiza, dan testimonio de ese crecimiento. En lugar de la publicaci\u00f3n de nuestro primer folleto llevado al correo en una maleta, ahora salen mensualmente de nuestras casas editoras unos 140 mil ejemplares de diversos peri\u00f3dicos. La mano de Dios ha acompa\u00f1ado su obra y la ha hecho prosperar y crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de los a\u00f1os posteriores de mi vida abarca la historia de diversas empresas que han surgido entre nosotros y con las cuales la obra de mi vida se ha relacionado estrechamente. Mi esposo y yo trabajamos con la pluma y la voz para edificar estas instituciones. Aun una breve descripci\u00f3n de lo que nos aconteci\u00f3 durante esos activos y ocupados a\u00f1os sobrepasar\u00eda los l\u00edmites de esta obra. Todav\u00eda no han cesado los esfuerzos de Satan\u00e1s por estorbar la obra y destruir a los obreros; pero Dios ha cuidado de sus siervos y tambi\u00e9n de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>-103-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La muerte de mi esposo<\/h3>\n\n\n\n<p>A pesar de los trabajos, preocupaciones y responsabilidades que hab\u00edan abundado en la vida de mi esposo, cuando cumpli\u00f3 60 a\u00f1os de edad todav\u00eda se encontraba activo y vigoroso de mente y cuerpo. Tres veces hab\u00eda sufrido ataques de par\u00e1lisis, y sin embargo, por la bendici\u00f3n de Dios, debido a una constituci\u00f3n f\u00edsica fuerte y a la estricta observaci\u00f3n de las leyes de la salud, hab\u00eda conseguido recuperarse. Nuevamente viajaba, predicaba y escrib\u00eda con su celo y energ\u00eda habituales. Hab\u00edamos trabajado lado a lado en la causa de Cristo durante 36 a\u00f1os, y esper\u00e1bamos continuar juntos para ver el final triunfante. Pero no era \u00e9sa la voluntad de Dios. El protector elegido de mi juventud, el compa\u00f1ero de mi vida, el que hab\u00eda participado de mis trabajos y aflicciones, ha sido tomado de mi lado y he quedado sola para terminar mi obra y pelear la batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos juntos la primavera y la primera parte del verano de 1881 en nuestro hogar de Battle Creek. Mi esposo esperaba arreglar sus asuntos, para que pudi\u00e9ramos trasladarnos a la costa del Pac\u00edfico y dedicarnos a escribir. Cre\u00eda que hab\u00edamos cometido un error al permitir que las necesidades de la causa y los ruegos de nuestros hermanos nos hicieran ocuparnos en el trabajo activo de predicaci\u00f3n, cuando debi\u00e9ramos haber estado escribiendo. Mi esposo deseaba presentar m\u00e1s plenamente los gloriosos temas de la redenci\u00f3n, y yo hab\u00eda contemplado desde largo tiempo la preparaci\u00f3n de libros importantes. Ambos pens\u00e1bamos que mientras nuestras facultades mentales se encontraran intactas, deb\u00edamos completar estas obras, y que era un deber hacia nosotros mismos y hacia la causa de Dios alejarnos del calor de la batalla y dar a nuestro pueblo la preciosa luz de la verdad con que Dios hab\u00eda iluminado nuestras mentes.<\/p>\n\n\n\n<p>-104-<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas semanas antes de la muerte de mi esposo, le habl\u00e9 con urgencia acerca de la necesidad de buscar un campo de trabajo donde estuvi\u00e9ramos libres de las cargas que necesariamente nos llegaban mientras nos encontr\u00e1bamos en Battle Creek. Como respuesta \u00e9l se refiri\u00f3 a diversas cuestiones que requer\u00edan nuestra atenci\u00f3n antes que pudi\u00e9ramos salir. Se trataba de tareas que alguien deb\u00eda realizar. Luego, con mucho sentimiento, pregunt\u00f3: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las personas que pueden hacer esta obra? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los que manifestar\u00e1n inter\u00e9s sin ego\u00edsmo en nuestras instituciones, y que se pondr\u00e1n del lado de lo recto, sin dejarse afectar por ninguna influencia con la que entren en contacto?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Con l\u00e1grimas manifest\u00f3 su ansiedad por nuestras instituciones en Battle Creek. Dijo: \u201cHe dedicado mi vida a la edificaci\u00f3n de estas instituciones. Abandonarlas ser\u00eda como recibir la muerte. Son como mis hijos, y no puedo separar mi inter\u00e9s en ellas. Son los instrumentos de Dios para llevar a cabo un trabajo espec\u00edfico. Satan\u00e1s procura estorbar e invalidar todos los recursos mediante los cuales el Se\u00f1or trabaja para la salvaci\u00f3n de los hombres. Si el gran adversario logra moldear estas instituciones de acuerdo con las normas del mundo, habr\u00e1 cumplido su prop\u00f3sito. Mi mayor preocupaci\u00f3n consiste en tener a la persona debida en el lugar adecuado. Si los que ocupan posiciones de responsabilidad manifiestan un poder moral d\u00e9bil, y si son vacilantes en sus principios y se inclinan hacia el mundo, hay muchos que se dejar\u00e1n conducir. Las influencias malignas no deben prevalecer. Prefiero morir antes que ver estas instituciones mal dirigidas o alejadas del prop\u00f3sito para el cual fueron creadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn mi relaci\u00f3n con esta causa, he pasado la mayor parte del tiempo conectado con la obra de publicaciones. He ca\u00eddo tres veces afectado por la par\u00e1lisis, a causa de mi devoci\u00f3n por esta rama de la obra. Ahora que Dios me ha concedido renovada energ\u00eda f\u00edsica y mental, siento que debo servir a su causa como nunca antes he podido hacerlo. Debo ver prosperar la obra de publicaciones. Est\u00e1 entretejida con mi existencia misma. Si olvido sus intereses, que mi mano derecha pierda su destreza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00edamos el compromiso de asistir a unas reuniones que se celebrar\u00edan bajo carpa en la localidad de Charlotte el s\u00e1bado 23 y el domingo 24 de julio. Como yo me encontraba d\u00e9bil de salud, decidimos utiilizar un medio de transporte privado para nuestro viaje. Aunque mi esposo estaba contento en el camino, manifestaba un sentimiento de solemnidad. Alab\u00f3 repetidamente al Se\u00f1or por las misericordias y bendiciones recibidas, y expres\u00f3 abundantemente sus propios sentimientos concernientes al pasado y al futuro: \u201cEl Se\u00f1or es bueno, y debe ser grandemente alabado. Es una ayuda oportuna en tiempo de necesidad. El futuro se muestra sombr\u00edo e incierto, pero el Se\u00f1or no desea que nos preocupemos por esas cosas. Cuando surjan las dificultades, \u00e9l nos dar\u00e1 su gracia para soportarlas. Lo que el Se\u00f1or ha sido para nosotros y lo que ha hecho por nosotros debiera hacernos sentir mucho agradecimiento para nunca murmurar ni quejarnos. Nuestros trabajos, cargas y sacrificios, nunca ser\u00e1n plenamente apreciados por todos. He llegado a comprender que he perdido mi paz mental y la bendici\u00f3n de Dios al permitir que estas cosas me perturben.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esos fueron d\u00edas de tristeza. Pensaba en mis tres hijitos y tem\u00eda que pronto quedaran sin padre. Sin querer surg\u00edan en mi mente pensamientos como: Mi esposo se muere por exceso de trabajo en la causa de la verdad presente. \u00bfY qui\u00e9n sabe todo lo que ha sufrido, las cargas que ha llevado durante a\u00f1os, las extremas preocupaciones que han destruido su \u00e1nimo y arruinado su salud, llev\u00e1ndolo a una muerte prematura, y dejando a su familia despose\u00edda y dependiente de otros? <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5151,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-5150","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-plan-de-reavivamiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5150"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5150\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5156,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5150\/revisions\/5156"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}