{"id":5153,"date":"2020-11-25T15:07:26","date_gmt":"2020-11-25T15:07:26","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5153"},"modified":"2020-11-25T15:07:27","modified_gmt":"2020-11-25T15:07:27","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-105-113-dia-011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/11\/25\/testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-105-113-dia-011\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 105-113, d\u00eda 011"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cMe ha parecido cosa dura el que mis motivos hayan sido mal juzgados, y que mis mejores esfuerzos por ayudar, animar y fortalecer a mis hermanos se hayan vuelto contra m\u00ed una vez tras otra. Pero debiera haber recordado a Jes\u00fas y sus frustraciones. Su alma fue afligida porque no fue apreciado por la gente a quien vino a bendecir. Debiera haberme espaciado en la misericordia y la amante bondad de Dios, alab\u00e1ndolo m\u00e1s, y quej\u00e1ndome menos de la ingratitud de mis hermanos. Si hubiera depositado todas mis preocupaciones en el Se\u00f1or, pensando menos en lo que otros dec\u00edan y hac\u00edan contra m\u00ed, hubiera disfrutado de m\u00e1s paz y gozo. En adelante evitar\u00e9 ofender por palabra o acci\u00f3n y ayudar\u00e9 a mis hermanos a establecer caminos rectos para sus pies. No me detendr\u00e9 a lamentarme por ning\u00fan mal que se me haya infligido. He esperado de los hombres m\u00e1s de lo que debiera. Amo a Dios y su obra, y tambi\u00e9n amo a mis hermanos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que continu\u00e1bamos nuestro camino, no me imaginaba que \u00e9se ser\u00eda el \u00faltimo viaje que har\u00edamos juntos. El tiempo cambi\u00f3 repentinamente de un calor opresivo a un fr\u00edo intenso. Mi esposo se enfri\u00f3, pero pens\u00f3 que debido a su salud tan buena no recibir\u00eda un da\u00f1o permanente. Se esforz\u00f3 en las reuniones llevadas a cabo en Charlotte y present\u00f3 la verdad con mucha claridad y poder. Habl\u00f3 del placer que sent\u00eda al dirigirse a un grupo de personas que manifestaban un inter\u00e9s tan profundo en los temas que \u00e9l mismo tanto apreciaba. \u201cEl Se\u00f1or en verdad ha refrescado mi alma -dijo-, mientras he estado compartiendo con otros el pan de vida. En todo M\u00edchigan la gente pide ansiosamente que se la ayude. \u00a1Cu\u00e1nto anhelo consolarlos, animarlos y fortalecerlos con las preciosas verdades aplicables a este tiempo!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>-106-<\/p>\n\n\n\n<p>A nuestro regreso al hogar, mi esposo se quej\u00f3 de una leve indisposici\u00f3n, y sin embargo se dedic\u00f3 a su trabajo como lo hac\u00eda normalmente. Todas las ma\u00f1anas nos dirig\u00edamos a un bosquecillo cercano a fin de unirnos en oraci\u00f3n. Sent\u00edamos gran preocupaci\u00f3n por saber cu\u00e1l era nuestro deber. Recib\u00edamos continuamente cartas de distintos lugares en las que se nos instaba a asistir a las reuniones campestres de reavivamiento espiritual. A pesar de nuestra determinaci\u00f3n de dedicarnos a escribir, resultaba dif\u00edcil rehusar reunirnos con nuestros hermanos en esas importantes convocaciones. Or\u00e1bamos fervientemente pidiendo sabidur\u00eda para discernir cu\u00e1l era el curso que deb\u00edamos seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00e1bado de ma\u00f1ana, como de costumbre, fuimos juntos al bosquecillo, y mi esposo or\u00f3 fervientemente tres veces. Se resist\u00eda a dejar de rogar a Dios pidiendo su conducci\u00f3n y bendiciones especiales. Sus oraciones fueron escuchadas, y la paz y la luz invadieron nuestros corazones. Alab\u00f3 a Dios y dijo: \u201cAhora lo dejo todo en manos de Jes\u00fas. Siento una dulce paz celestial, y la seguridad de que el Se\u00f1or nos mostrar\u00e1 cu\u00e1l es nuestro deber, porque deseamos hacer su voluntad\u201d. Me acompa\u00f1\u00f3 al Tabern\u00e1culo, e inici\u00f3 los servicios con canto y oraci\u00f3n. Era la \u00faltima vez que me acompa\u00f1ar\u00eda en el p\u00falpito.<\/p>\n\n\n\n<p>El lunes siguiente tuvo mucha fiebre, y al d\u00eda siguiente yo tambi\u00e9n padec\u00ed del mismo mal. Nos llevaron a ambos al sanatorio para darnos tratamiento. El viernes disminuyeron mis s\u00edntomas. El m\u00e9dico me inform\u00f3 que mi esposo sent\u00eda deseos de dormir y que su condici\u00f3n era muy grave. Me llevaron inmediatamente a su cuarto, y en cuanto le v\u00ed la cara me di cuenta que estaba muriendo. Procur\u00e9 despertarlo. El comprendi\u00f3 todo lo que se le dec\u00eda y respondi\u00f3 con s\u00ed o no a todas las preguntas que pudo contestar, pero fue incapaz de decir m\u00e1s. Cuando le dije que me parec\u00eda que estaba muriendo, no manifest\u00f3 ninguna sorpresa. Le pregunt\u00e9 si encontraba consuelo en Jes\u00fas. Contest\u00f3: \u201cS\u00ed, oh, s\u00ed\u201d. \u201c\u00bfNo tienes deseos de vivir?\u201d, pregunt\u00e9. El contest\u00f3: \u201cNo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n nos arrodillamos a su lado y oramos por \u00e9l. Una expresi\u00f3n de paz invadi\u00f3 su rostro. Le dije: \u201cJes\u00fas te ama. Est\u00e1s sostenido por los brazos eternos\u201d. Respondi\u00f3: \u201cS\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego el hermano Smith y otros hermanos oraron junto a su lecho, y se retiraron para pasar gran parte de la noche en oraci\u00f3n. Mi esposo dijo que no sent\u00eda dolor, pero era evidente que se iba debilitando con rapidez. El Dr. Kellogg y sus ayudantes hicieron todo lo posible para arrancarlo de la muerte. Revivi\u00f3 levemente pero sigui\u00f3 muy d\u00e9bil.<\/p>\n\n\n\n<p>-107-<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente pareci\u00f3 revivir, pero alrededor de mediod\u00eda tuvo unos escalofr\u00edos que lo dejaron inconsciente. El s\u00e1bado 6 de agosto de 1881, a las cinco de la tarde, dej\u00f3 de existir sin ninguna manifestaci\u00f3n f\u00edsica de lucha y sin ning\u00fan quejido.<\/p>\n\n\n\n<p>El impacto de la muerte de mi esposo, tan repentina e inesperada, me sobrecogi\u00f3 como un peso abrumador. En mi d\u00e9bil condici\u00f3n hab\u00eda hecho uso de todas mis fuerzas para mantenerme a su lado hasta el \u00faltimo momento; pero cuando vi sus ojos cerrados en la muerte, cedi\u00f3 mi naturaleza agotada y ca\u00ed completamente postrada. Durante un tiempo vacil\u00e9 entre la vida y la muerte. La llama vital ard\u00eda tan baja que un soplo hubiera podido extinguirla. En la noche se debilitaba mi pulso y la respiraci\u00f3n se me hac\u00eda progresivamente m\u00e1s d\u00e9bil, a tal punto que parec\u00eda que en cualquier momento iba a cesar. Solamente por la bendici\u00f3n de Dios y los cuidados incansables de los atentos m\u00e9dicos y ayudantes se preserv\u00f3 mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no me hab\u00eda levantado de mi lecho de enferma despu\u00e9s de la muerte de mi esposo, el s\u00e1bado siguiente me llevaron al Tabern\u00e1culo para asistir a su funeral. Al terminar el serm\u00f3n sent\u00ed el deber de testificar acerca del valor de la esperanza del cristiano en la hora de aflicci\u00f3n y duelo. Al levantarme se me concedieron fuerzas, y habl\u00e9 unos diez minutos exaltando la misericordia y el amor de Dios, en presencia de una congregaci\u00f3n numerosa. Al final de los servicios segu\u00ed a mi esposo al cementerio de Oak Hill, donde lo dejamos descansando hasta la ma\u00f1ana de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este golpe consumi\u00f3 mis energ\u00edas f\u00edsicas; sin embargo, el poder de la gracia divina me sostuvo en mi gran aflicci\u00f3n. Cuando vi que mi esposo dejaba de respirar, sent\u00ed que Jes\u00fas era para m\u00ed m\u00e1s precioso de lo que nunca antes hab\u00eda sido. Cuando me encontraba junto a mi primer hijo y le cerraba los ojos en la muerte, pude decir: \u201cEl Se\u00f1or me lo dio y el Se\u00f1or me lo ha quitado; alabado sea el nombre del Se\u00f1or\u201d. Entonces sent\u00ed que ten\u00eda un consolador en Jes\u00fas. Y cuando mi hijo menor fue arrancado de mis brazos por la muerte y ya no vi m\u00e1s su cabecita en la almohada junto a m\u00ed, entonces pude decir: \u201cEl Se\u00f1or me lo dio y el Se\u00f1or me lo quit\u00f3; sea alabado el nombre del Se\u00f1or\u201d. Y cuando me fue quitado el que me hab\u00eda servido de apoyo con su gran cari\u00f1o, y con quien hab\u00eda trabajado durante 36 a\u00f1os, coloqu\u00e9 mis manos sobre sus ojos y dije: \u201cSe\u00f1or, a ti encomiendo mi tesoro hasta la ma\u00f1ana de la resurrecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-108-<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando vi que estaba muriendo y contempl\u00e9 a los muchos amigos que simpatizaban conmigo, pens\u00e9: \u00a1Qu\u00e9 contraste con la muerte de Jes\u00fas cuando pend\u00eda de la cruz! \u00a1Qu\u00e9 contraste! En la hora de su agon\u00eda los escarnecedores se burlaban de \u00e9l y lo insultaban. Pero \u00e9l muri\u00f3 y pas\u00f3 por la tumba para iluminarla a fin de que nosotros tuvi\u00e9ramos gozo y esperanza aun en el momento de la muerte; para que pudi\u00e9ramos decir cuando encomendamos a nuestros amigos muertos al reposo en Jes\u00fas: Volveremos a encontrarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>En algunos momentos me parec\u00eda insoportable la idea de que mi esposo pudiera morir; pero entonces estas palabras surg\u00edan en mi mente: \u201cEstad quietos, y conoced que yo soy Dios\u201d. Salmos 46:10. Siento agudamente mi p\u00e9rdida, pero no me atrevo a entregarme a la aflicci\u00f3n in\u00fatil. Esto no traer\u00e1 de vuelta al que ha muerto. Y no soy tan ego\u00edsta para desear, si pudiera, sacarlo de su sue\u00f1o pac\u00edfico para lanzarlo nuevamente a las batallas de la vida. Como un cansado guerrero, se ha acostado para dormir. Mirar\u00e9 con placer su lugar de descanso. La mejor forma en que yo y mis hijos podemos honrar la memoria del que ha ca\u00eddo, consiste en proseguir la obra en el lugar en que \u00e9l la dej\u00f3, y con la fortaleza de Jes\u00fas llevarla adelante hasta completarla. Estaremos agradecidos por los a\u00f1os de utilidad que se le concedieron, y por amor a \u00e9l y por amor a Cristo aprenderemos de su muerte una lecci\u00f3n que nunca olvidaremos. Permitiremos que esta aflicci\u00f3n nos haga m\u00e1s bondadosos y ben\u00e9volos, m\u00e1s perdonadores, pacientes y considerados con los que viven.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelvo a tomar sola la obra de mi vida, plenamente confiada en que mi Redentor me acompa\u00f1ar\u00e1. Disponemos s\u00f3lo de poco tiempo para pelear la batalla; despu\u00e9s de eso Cristo vendr\u00e1 y esta escena de conflicto llegar\u00e1 a su final. Entonces habremos hecho nuestros \u00faltimos esfuerzos por trabajar con Cristo, y por hacer progresar su reino. Algunos que han estado en el frente de batalla, resistiendo celosamente los avances del enemigo, caen en el puesto del deber; los que viven contemplan con aflicci\u00f3n a los h\u00e9roes ca\u00eddos, pero no hay tiempo para dejar de trabajar. Hay que estrechar las filas, tomar la bandera de la mano paralizada por la muerte, y con renovada energ\u00eda vindicar la verdad y el honor de Cristo. Como nunca antes hay que resistir contra el pecado y contra los poderes de las tinieblas. El tiempo exige una actividad en\u00e9rgica y decidida de parte de los que creen en la verdad presente. Si la espera de la venida de nuestro Libertador parece larga; si postrados por la aflicci\u00f3n y fatigados por el trabajo nos sentimos impacientes de recibir una exoneraci\u00f3n honrosa que nos aleje del campo de batalla, recordemos -y que ese recuerdo acalle toda queja- que hemos sido dejados sobre la tierra para hacer frente a tormentas y conflictos, para perfeccionar el car\u00e1cter cristiano, para conocer mejor a Dios nuestro Padre, y a Cristo nuestro Hermano mayor, y para hacer la obra del Maestro y ganar muchas almas para Cristo. \u201cLos entendidos resplandecer\u00e1n como el resplandor del firmamento; y los que ense\u00f1an la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad\u201d. Daniel 12:3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">N\u00famero 1\u2014Testimonio para la iglesia<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Eres guardi\u00e1n de tu hermano<\/h3>\n\n\n\n<p>El 20 de noviembre de 1855, mientras me hallaba en oraci\u00f3n, el Esp\u00edritu de Dios baj\u00f3 repentina y poderosamente sobre m\u00ed, y fui arrebatada en visi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or ha estado apart\u00e1ndose de la iglesia. Los siervos del Se\u00f1or han confiado demasiado en la fuerza de los argumentos y no han tenido la firme confianza en Dios que debieran haber tenido. Vi que los argumentos de la verdad sin adulteraci\u00f3n no inducir\u00e1n a la gente a alinearse con el pueblo remanente, porque la verdad es impopular. Los siervos de Dios deben atesorar la verdad en el alma. Dijo el \u00e1ngel: \u201cDeben recibirla c\u00e1lida de la gloria, llevarla en su seno y derramarla con calor y fervor del alma a los oyentes\u201d. Unas pocas personas concienzudas est\u00e1n dispuestas a decidirse por el peso de la evidencia; pero es imposible conmover a muchos con una simple teor\u00eda de la verdad. Debe haber un poder que acompa\u00f1e la verdad, un testimonio vivo que los conmueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi que el enemigo est\u00e1 atareado en la destrucci\u00f3n de las almas. El ensalzamiento ha penetrado en las filas; debe haber m\u00e1s humildad. Existe demasiada independencia de esp\u00edritu entre los mensajeros. Esta actitud debe ser puesta a un lado, y los siervos de Dios deben unirse. Han manifestado demasiado el esp\u00edritu que induce a preguntar: \u201c\u00bfSoy yo acaso guarda de mi hermano?\u201d G\u00e9nesis 4:9. Dijo el \u00e1ngel: \u201cS\u00ed, eres guardi\u00e1n de tu hermano. Debes cuidar constantemente a tu hermano, interesarte en su bienestar, y manifestar un esp\u00edritu bondadoso y amante hacia \u00e9l. Un\u00edos, un\u00edos\u201d. Dios se propuso que el hombre fuese de coraz\u00f3n abierto y sincero, sin afectaci\u00f3n, humilde, manso y sencillo. Tal es el principio del Cielo; Dios lo orden\u00f3 as\u00ed. Pero el pobre y fr\u00e1gil ser humano ha buscado algo diferente: la prosecuci\u00f3n de sus propios caminos y la atenci\u00f3n cuidadosa a sus propios intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Pregunt\u00e9 al \u00e1ngel por qu\u00e9 la sencillez hab\u00eda desaparecido de la iglesia, y por qu\u00e9 hab\u00edan entrado en ella el orgullo y el ensalzamiento. Vi que \u00e9sta es la raz\u00f3n por la cual hemos sido casi entregados en manos del enemigo. Dijo el \u00e1ngel: \u201cMira y ver\u00e1s que este sentimiento prevalece: \u2018\u00bfSoy yo acaso guarda de mi hermano?\u2019\u201d Volvi\u00f3 a decir el \u00e1ngel: \u201cEres guarda de tu hermano. Tu profesi\u00f3n y tu fe exigen de ti que te niegues a ti mismo y que te ofrendes a Dios, o ser\u00e1s indigno de la vida eterna; porque fue comprada para ti a gran precio, a saber, por la agon\u00eda, los sufrimientos y la sangre del amado Hijo de Dios\u201d. Vi que muchos en diferentes lugares, en los Estados del este y del oeste, est\u00e1n a\u00f1adiendo una propiedad a otra, un terreno a otro, una casa a otra, y se excusan diciendo que lo hacen para poder ayudar a la causa. Se encadenan a s\u00ed mismos, de manera que pueden ser de muy poco beneficio para la causa. Algunos compran un terreno y trabajan con toda su fuerza para pagarlo. Su tiempo est\u00e1 tan ocupado que casi no pueden dedicar un momento para orar y servir a Dios, ni para obtener de \u00e9l fuerzas para vencer las tentaciones. Se hallan endeudados, y cuando la causa necesita su ayuda, no se la pueden prestar, porque deben primero librarse de las deudas. Pero tan pronto como se libran de una deuda se hallan m\u00e1s imposibilitados de ayudar a la causa que antes, porque vuelven a contraer obligaciones aumentando sus propiedades. Se lisonjean de que su conducta es correcta porque emplear\u00e1n los cr\u00e9ditos en la causa, cuando, en realidad est\u00e1n acumulando tesoros aqu\u00ed. Aman la verdad en palabra, pero no en obra. Aman la causa precisamente en la medida en que sus obras lo demuestran. Aman m\u00e1s al mundo, y menos a la causa de Dios. La atracci\u00f3n de la tierra se robustece m\u00e1s, y se debilita la atracci\u00f3n del cielo. Su coraz\u00f3n est\u00e1 con su tesoro. Por su ejemplo, indican a los que los rodean que su intenci\u00f3n es permanecer aqu\u00ed, pues este mundo es su patria. Dijo el \u00e1ngel: \u201cEres guarda de tu hermano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-111-<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos han hecho gastos in\u00fatiles, tan s\u00f3lo para complacer los sentimientos, el gusto y los ojos, mientras la causa necesitaba los mismos recursos que as\u00ed usaban, y mientras algunos de los siervos de Dios iban mal vestidos y se ve\u00edan estorbados en su labor por falta de recursos. Dijo el \u00e1ngel: \u201cPronto habr\u00e1 pasado su tiempo de trabajar. Sus obras demuestran que el yo es su \u00eddolo y que le ofrecen sacrificios\u201d. Primero debe complacerse el yo; su sentimiento es: \u201c\u00bfSoy yo acaso guarda de mi hermano?\u201d Muchos han recibido amonestaci\u00f3n tras amonestaci\u00f3n, pero no las han o\u00eddo. El yo es el fin principal, y a \u00e9l debe someterse todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi que la iglesia ha perdido casi completamente el esp\u00edritu de abnegaci\u00f3n y sacrificio; sus miembros ponen en primer lugar el yo y los intereses propios, y luego hacen por la causa lo que creen que no les cuesta nada. Un sacrificio tal es defectuoso, y no es acepto a Dios. Todos deben interesarse por hacer cuanto puedan para promover la causa. Vi que los que no tienen propiedades, pero tienen fuerza corporal, son responsables delante de Dios por su fuerza. Debieran ser diligentes en los negocios y fervientes en esp\u00edritu; no deben dejar que realicen todos los sacrificios los que tienen posesiones. Vi que ellos tambi\u00e9n pueden sacrificarse, y que el hacerlo es deber suyo tanto como de los que tienen propiedades. Pero muchas veces los que no tienen posesiones no se dan cuenta de que ellos pueden negarse a s\u00ed mismos de muchas maneras; pueden gastar menos para sus cuerpos y para complacer sus gustos y apetitos, y ahorrar mucho para la causa, para as\u00ed hacerse tesoros en los cielos. Vi que hay hermosura y belleza en la verdad; pero si se le quita el poder de Dios, se vuelve impotente.<\/p>\n\n\n\n<p>-112-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La hora en que comienza el d\u00eda de reposo*<\/h3>\n\n\n\n<p>Vi que todav\u00eda sigue siendo as\u00ed: \u201cDe tarde en tarde guardar\u00e9is vuestro reposo\u201d. Lev\u00edtico 23:32. El \u00e1ngel dijo: \u201cTomad la Palabra de Dios, leedla, comprendedla y as\u00ed no podr\u00e9is errar. Leed cuidadosamente y en ella encontrar\u00e9is qu\u00e9 significa tarde, y cu\u00e1ndo es\u201d. Le pregunt\u00e9 al \u00e1ngel que si Dios sent\u00eda desagrado por su pueblo por comenzar el s\u00e1bado en la forma como lo hab\u00edan hecho. Fui llevada hacia atr\u00e1s al primer s\u00e1bado observado y segu\u00ed al pueblo de Dios hasta este tiempo, pero no v\u00ed que Dios estuviera disgustado con ellos. Pregunt\u00e9 c\u00f3mo era que a estas alturas tuvi\u00e9ramos que cambiar la hora de comenzar el s\u00e1bado. El \u00e1ngel dijo: \u201cVosotros comprender\u00e9is, pero no todav\u00eda, no todav\u00eda\u201d. El \u00e1ngel dijo: \u201cSi se recibe luz, y esa luz se pone de lado o se rechaza, entonces viene la condenaci\u00f3n y el desagrado de Dios; pero antes que se reciba la luz no hay pecado, porque no hay luz que ellos puedan rechazar\u201d. Vi que algunos pensaban que el Se\u00f1or hab\u00eda mostrado que el s\u00e1bado deb\u00eda comenzar a las seis de la tarde, cuando yo hab\u00eda visto \u00fanicamente que comenzaba en la \u201ctarde\u201d, y se supuso que tarde significaba seis. Vi que los siervos de Dios deb\u00edan unirse y avanzar juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>-113-<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Opositores de la verdad*<\/h3>\n\n\n\n<p>Se me present\u00f3 el caso de Stephenson y Hall, de Wisconsin. Vi que mientras nos encontr\u00e1bamos en Wisconsin en junio de 1854, ellos hab\u00edan tenido la convicci\u00f3n de que las visiones proced\u00edan de Dios; pero las examinaron y las compararon con sus conceptos de la Epoca Futura, y como las visiones no concordaban con \u00e9stos, sacrificaron las visiones y mantuvieron sus ideas acerca de la Epoca Futura. Mientras se encontraban de viaje en el este la primavera pasada, ambos actuaron mal y fueron intrigantes. Han tropezado en la teor\u00eda de la Epoca Futura, y est\u00e1n listos a tomar cualquier iniciativa que perjudique a la Review. Los amigos de la revista deben despertarse y hacer todo lo posible por salvar del enga\u00f1o a los hijos de Dios. Estos hombres se est\u00e1n vinculando con gente mentirosa y corrompida. Han tenido evidencia de eso. Y mientras profesan simpat\u00eda y unidad con mi esposo, ellos (especialmente Stephenson) ca\u00edan como v\u00edboras a su espalda. Mientras hablaban suavemente con \u00e9l, al mismo tiempo estaban inflamando Wisconsin contra la Review y sus directores. Especialmente Stephenson participaba activamente en este asunto. Su objeto era conseguir que la Review publicara la teor\u00eda de la Edad Futura, y en caso contrario destruir su influencia. Y mientras mi esposo actuaba con sinceridad y sin sospechar nada, procurando encontrar la forma de deshacer sus celos, y mostr\u00e1ndoles francamente los asuntos de la oficina, y procurando ayudarles, ellos observaban en busca de algo que estuviera mal y miraban todo con ojos celosos. Mientras los contemplaba, el \u00e1ngel dijo: \u201c\u00bfPiensan ustedes, hombres d\u00e9biles, que podr\u00e1n detener la obra de Dios? Hombres d\u00e9biles, un toque de su dedo puede dejaros postrados. Os soportar\u00e1 solamente por poco tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me se\u00f1al\u00f3 el comienzo de la doctrina adventista, y aun antes de ese tiempo, y vi que no hab\u00eda habido nada semejante al enga\u00f1o, la tergiversaci\u00f3n y la falsedad que hab\u00edan sido practicados por el grupo que publicaba el Messenger (Mensajero), y una asociaci\u00f3n semejante de corazones corrompidos bajo la toga de la religi\u00f3n. Algunos corazones sinceros han sido influidos por ellos, y han concluido que deben tener por lo menos alguna raz\u00f3n que justifique sus declaraciones, pensando que estas personas son incapaces de pronunciar falsedades tan evidentes. Vi que tales individuos tendr\u00edan evidencia de la verdad en estos asuntos. La iglesia de Dios debiera avanzar directamente, como si no existiera esta gente en el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMe ha parecido cosa dura el que mis motivos hayan sido mal juzgados, y que mis mejores esfuerzos por ayudar, animar y fortalecer a mis hermanos se hayan vuelto contra m\u00ed una vez tras otra. Pero debiera haber recordado a Jes\u00fas y sus frustraciones. Su alma fue afligida porque no fue apreciado por la gente a quien vino a bendecir. Debiera haberme espaciado en la misericordia y la amante bondad de Dios, alab\u00e1ndolo m\u00e1s, y quej\u00e1ndome menos de la ingratitud de mis hermanos. Si hubiera depositado todas mis preocupaciones en el Se\u00f1or, pensando menos en lo que otros dec\u00edan y hac\u00edan contra m\u00ed, hubiera disfrutado de m\u00e1s paz y gozo. En adelante evitar\u00e9 ofender por palabra o acci\u00f3n y ayudar\u00e9 a mis hermanos a establecer caminos rectos para sus pies. No me detendr\u00e9 a lamentarme por ning\u00fan mal que se me haya infligido. He esperado de los hombres m\u00e1s de lo que debiera. Amo a Dios y su obra, y tambi\u00e9n amo a mis hermanos\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5154,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-5153","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-plan-de-reavivamiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5153","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5153"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5153\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5155,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5153\/revisions\/5155"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5153"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5153"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5153"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}