{"id":5383,"date":"2020-12-15T08:47:24","date_gmt":"2020-12-15T08:47:24","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5383"},"modified":"2020-12-15T08:47:25","modified_gmt":"2020-12-15T08:47:25","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-394-401-dia-044","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2020\/12\/15\/testimonios-para-la-iglesia-vol-1-p-394-401-dia-044\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 410-417, d\u00eda 046"},"content":{"rendered":"\n<p>Otra raz\u00f3n que ofrezco como disculpa por llamar la atenci\u00f3n nuevamente al tema del vestido, es que ni una sola entre veinte hermanas que profesan creer en los Testimonios ha dado el primer paso hacia la reforma de la vestimenta. Podr\u00e1 decirse que la Hna. White usa en p\u00fablico vestidos m\u00e1s largos que los que recomienda a otras mujeres, a lo cual replico: Cuando visito un lugar para hablar a las gentes que no conocen el tema de la reforma de la vestimenta y donde hay prejuicio, estimo que es mejor ser cuidadosa y no cerrar los o\u00eddos del p\u00fablico por usar un vestido que se podr\u00eda considerar censurable. Pero despu\u00e9s de presentarles el tema y de explicar claramente mi posici\u00f3n, me presento ante ellos con el vestido de la reforma, que ilustra mis ense\u00f1anzas.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que se refiere al asunto de usar vestidos con armaz\u00f3n de alambre, la reforma de la vestimenta va muy adelantada a ellos. Yo no podr\u00eda usarlos. Y es demasiado tarde para hablar de usar vestidos con aros de alambre, sean \u00e9stos grandes o chicos. Mi posici\u00f3n sobre este asunto es precisamente lo que siempre ha sido, y espero que no me consideren responsable de lo que otros pueden decir sobre este tema, o por el proceder adoptado por quienes usan vestidos con aros de alambre. Protesto contra la tergiversaci\u00f3n de mis conversaciones sostenidas en privado sobre este tema, y pido que lo que he escrito y publicado sea considerado como mi posici\u00f3n definitiva.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Nuestros ministros<\/h3>\n\n\n\n<p>En la visi\u00f3n que recib\u00ed en R\u00f3chester, Nueva York, el 25 de diciembre de 1865, se me mostr\u00f3 que estamos frente a una obra muy solemne, pero no se comprende su importancia y magnitud. Al percibir la indiferencia que reinaba en todas partes, me sent\u00ed alarmada por la condici\u00f3n de los pastores y el pueblo. Se advert\u00eda una par\u00e1lisis en la causa de la verdad presente. La obra de Dios parec\u00eda haberse detenido. Los ministros y los hermanos no est\u00e1n preparados para el tiempo en el que viven, y casi todos los que profesan creer en la verdad presente no est\u00e1n en condiciones de comprender la obra de preparaci\u00f3n para este tiempo. En su condici\u00f3n actual de ambici\u00f3n mundana, con su falta de dedicaci\u00f3n a Dios y su entrega a la complacencia de s\u00ed mismos, est\u00e1n totalmente incapacitados para recibir la lluvia tard\u00eda y despu\u00e9s de haberlo hecho todo, mantenerse firmes contra la ira de Satan\u00e1s, quien por medio de sus invenciones los har\u00e1 naufragar en la fe al fijar sobre ellos alg\u00fan agradable autoenga\u00f1o. Piensan estar bien cuando en realidad est\u00e1n totalmente mal.<\/p>\n\n\n\n<p>-411-<\/p>\n\n\n\n<p>Los pastores y el pueblo deben realizar progresos m\u00e1s evidentes en la obra de reforma. Debieran comenzar sin tardanza a corregir sus malos h\u00e1bitos de alimentaci\u00f3n, bebida, vestimenta y trabajo. Se me hizo ver que numerosos ministros no est\u00e1n conscientes de este importante tema. No todos se encuentran en el lugar donde Dios quisiera que est\u00e9n. El resultado es que el trabajo de algunos de ellos s\u00f3lo lleva escaso fruto. Los ministros debieran ser ejemplos para el pueblo de Dios. Pero no est\u00e1n a salvo de las tentaciones de Satan\u00e1s. Ellos son precisamente a quienes procurar\u00e1 entrampar. Si puede tener \u00e9xito en su intento por adormecer a un solo ministro en la seguridad carnal, y al hacerlo apartar su mente de la obra, o enga\u00f1arlo con respecto a su verdadera condici\u00f3n delante de Dios, habr\u00e1 realizado mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi que la causa de Dios no estaba progresando como podr\u00eda hacerlo y como debiera ser. Los ministros no se dedican a la obra con esa energ\u00eda, dedicaci\u00f3n y decidida perseverancia que exige la importancia de la obra. Tienen un adversario vigilante con el cual luchar, cuya diligencia y perseverancia son incansables. El d\u00e9bil esfuerzo de los ministros y del pueblo no puede compararse con el de su adversario, el diablo. En un lado est\u00e1n los ministros que batallan en favor del bien y tienen la ayuda de Dios y sus santos \u00e1ngeles. Debieran ser fuertes y valientes, y estar totalmente dedicados a la causa en la que militan, sin tener otros intereses. A fin de agradar a Aquel que los eligi\u00f3 como soldados, no debieran dejarse envolver en los asuntos temporales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro lado est\u00e1n Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles, con todos sus agentes ayudadores en el mundo, que realizan todo esfuerzo posible y utilizan todo artificio para promover el error y el mal, y para ocultar su fealdad y deformidad con un ropaje agradable. Satan\u00e1s cubre el ego\u00edsmo, la hipocres\u00eda y toda clase de enga\u00f1o con un disfraz de aparente verdad y justicia, y se complace por su \u00e9xito, aun con ministros y personas que pretenden comprender sus artima\u00f1as. Cuanto mayor es la distancia a que se mantienen de Cristo su gran L\u00edder, tanto menos se parecen a \u00e9l en car\u00e1cter y tanto m\u00e1s es su parecido en vida y car\u00e1cter a los servidores de su gran adversario, y tanto m\u00e1s seguro se encuentra \u00e9l de tenerlos en sus redes. Mientras pretenden ser servidores de Cristo, en realidad lo son del pecado. Algunos ministros piensan demasiado en el sueldo que reciben. Trabajan por un salario y pierden de vista el car\u00e1cter sagrado y la importancia de la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>-412-<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos se tornan laxos y negligentes en su trabajo; recorren el campo de labor pero son d\u00e9biles y sus esfuerzos no tienen \u00e9xito. No tienen puesto el coraz\u00f3n en la obra. La teor\u00eda de la verdad es clara, pero muchos de ellos no participaron en la investigaci\u00f3n de la verdad mediante el estudio intenso y la oraci\u00f3n ferviente, y no saben nada de su hermosura y valor por no haber tenido que verse forzados a sostener sus posiciones contra la oposici\u00f3n de sus enemigos. No ven la necesidad de preservar un esp\u00edritu de consagraci\u00f3n total a la obra. Su inter\u00e9s se encuentra dividido entre ellos mismos y la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me hizo ver que antes de que la obra de Dios pueda realizar un progreso decidido, los ministros deben convertirse. Cuando lo est\u00e9n, estimar\u00e1n menos los sueldos y colocar\u00e1n un valor mucho mayor sobre la obra importante, sagrada y solemne que han aceptado de mano de Dios para llevar a cabo, y que \u00e9l requiere que cumplan fielmente y con eficiencia, como quienes tendr\u00e1n que rendir estricta cuenta. Los \u00e1ngeles anotadores realizan cada d\u00eda un fiel registro de su trabajo. Todos sus actos, y hasta las intenciones y prop\u00f3sitos de su coraz\u00f3n, aparecen revelados con fidelidad. Nada permanece oculto para el ojo que todo lo percibe de Aquel de quien dependemos. Los que han puesto todas sus energ\u00edas en la causa de Dios, y que se han arriesgado a invertir algo, sentir\u00e1n que la obra de Dios es una parte de ellos, de modo que no trabajar\u00e1n \u00fanicamente por un sueldo. No ser\u00e1n siervos infieles que tratan de agradarse a s\u00ed mismos, sino que se consagrar\u00e1n ellos mismos con todos sus intereses a esta obra solemne.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos ministros, en su obra p\u00fablica en las iglesias, corren el peligro de cometer errores por falta de minuciosidad. Por su inter\u00e9s personal y el de la obra debieran escudri\u00f1ar de cerca sus propios motivos y asegurarse de que se han despojado de todo orgullo. Debieran vigilar para evitar que mientras predican verdades definidas a otros, dejen de regir su vida por la misma norma y permitan que Satan\u00e1s introduzca otra cosa en lugar de una profunda investigaci\u00f3n de los motivos del coraz\u00f3n. Debieran ser minuciosos consigo mismos y con la causa de Dios, no sea que trabajen s\u00f3lo por un salario y pierdan de vista el car\u00e1cter importante y exaltado de la obra. No debieran permitir que el yo los gobierne en vez de que lo haga Jes\u00fas, y debieran tener cuidado de no decir a los pecadores de Si\u00f3n que todo saldr\u00e1 bien, cuando Dios ha pronunciado maldici\u00f3n sobre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>-413-<\/p>\n\n\n\n<p>Los ministros deben levantarse y manifestar vida, celo y devoci\u00f3n por aquello que han desestimado por no haber caminado con Dios. La causa de Dios en muchos lugares no est\u00e1 mejorando. Es necesario que se examine el alma. La gente est\u00e1 sobrecargada de saciedad, ebriedad y los cuidados de esta vida. Est\u00e1n penetrando cada vez m\u00e1s profundamente en un esp\u00edritu de empresa mundana. Ambicionan obtener ganancias. La espiritualidad y la devoci\u00f3n escasean. El esp\u00edritu que prevalece es trabajar, acumular y a\u00f1adir a lo que ya se posee. \u201c\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el fin de estas cosas?\u201d era mi preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las reuniones realizadas en las asociaciones no han conseguido un bien duradero. Los que asisten a las reuniones llevan consigo un esp\u00edritu comercializado. Los ministros y el pueblo con frecuencia llevan sus mercader\u00edas a esas reuniones a las que asiste una numerosa concurrencia, y las verdades presentadas desde el p\u00falpito no logran impresionar el coraz\u00f3n. La espada del Esp\u00edritu, la palabra de Dios, no consigue hacer su obra; cae inofensivamente en los oyentes. Se hace que la exaltada obra de Dios se relacione demasiado estrechamente con las cosas comunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ministros deben convertirse antes de que puedan fortalecer a sus hermanos. No debieran predicar lo que ellos quieren, sino a Cristo y su justicia. Se necesita una reforma entre el pueblo, pero primero debiera comenzar su obra purificadora con los ministros. Son los centinelas que vigilan las murallas de Si\u00f3n, para dar la alarma a los descuidados y los incautos; y tambi\u00e9n para describir la suerte de los hip\u00f3critas que hay en Si\u00f3n. Me pareci\u00f3 que algunos de los ministros hab\u00edan olvidado que Satan\u00e1s todav\u00eda estaba vivo, y que a\u00fan era tan perseverante, fervoroso y artero como siempre; que todav\u00eda procuraba atraer con sus seducciones a las almas fuera del camino de la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Una parte importante de la obra ministerial es presentar fielmente al pueblo la reforma de la salud en su relaci\u00f3n con el mensaje del tercer \u00e1ngel, como parte integrante de la misma obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Debieran adoptarla ellos mismos e impulsarla entre todos los que profesan creer la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ministros no debieran tener intereses separados fuera de la gran obra de conducir las almas a la verdad. Aqu\u00ed se necesitan todas sus energ\u00edas. No debieran dedicarse a los negocios ni a las ventas en vez de llevar a cabo esta obra grandiosa. El solemne encargo dado a Timoteo los afecta con la misma fuerza, colocando sobre ellos las obligaciones m\u00e1s solemnes y las m\u00e1s temibles responsabilidades. \u201cTe encarezco delante de Dios y del Se\u00f1or Jesucristo, que juzgar\u00e1 a los vivos y a los muertos en su manifestaci\u00f3n y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina\u201d. 2 Timoteo 4:1-2. \u201cPero t\u00fa s\u00e9 sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio\u201d. vers. 5.<\/p>\n\n\n\n<p>-414-<\/p>\n\n\n\n<p>Los malos h\u00e1bitos de vida han disminuido nuestras sensibilidades mentales y f\u00edsicas, y toda la fuerza que podamos adquirir mediante los h\u00e1bitos de vida correctos y la pr\u00e1ctica de los principios de salud y vida, debi\u00e9ramos dedicarla sin reserva a la obra que Dios nos ha asignado. No podemos permitirnos emplear la escasa, d\u00e9bil y estropeada energ\u00eda que poseemos en cumplir tareas secundarias o en mezclar actividades comerciales con la obra que Dios nos ha encomendado. Ahora se necesitan todas las facultades del cuerpo y la mente. La obra de Dios lo requiere, de modo que no se puede emprender otras actividades aparte de esta gran obra sin que ello insuma tiempo y fuerza mental y f\u00edsica, y as\u00ed disminuya el vigor y la fuerza de nuestra obra en la causa de Dios. Los ministros que se dedican a actividades colaterales no disponen de tiempo para la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n, ni la fuerza y claridad de mente que necesitan para comprender los casos de las personas que necesitan ayuda, y para estar preparados a fin de instar \u201ca tiempo y fuera de tiempo\u201d. Una palabra apropiadamente dicha en el momento adecuado puede salvar a una pobre alma errante, dudosa y desfalleciente. Pablo exhort\u00f3 a Timoteo: \u201cOc\u00fapate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos\u201d. 1 Timoteo 4:15.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Cristo dio su comisi\u00f3n a sus disc\u00edpulos, les dijo: \u201cTodo lo que at\u00e9is en la tierra, ser\u00e1 atado en el cielo; y lo que desat\u00e9is en la tierra, ser\u00e1 desatado en el cielo\u201d. Mateo 18:18. Si \u00e9sta es la obra temible y responsable de los ministros de Dios, cu\u00e1n importante es que se dediquen totalmente a ella y que busquen y se ocupen de las almas como quienes tendr\u00e1n que rendir cuentas. \u00bfDebiera alg\u00fan inter\u00e9s ajeno o ego\u00edsta estorbar esto y separar el coraz\u00f3n de la obra? Algunos ministros permanecen en sus hogares y despu\u00e9s salen a realizar sus labores pastorales el s\u00e1bado; luego se agotan durante el resto de la semana trabajando en labores agr\u00edcolas o tareas dom\u00e9sticas. Trabajan para s\u00ed mismos durante la semana y despu\u00e9s gastan el resto de sus agotadas energ\u00edas laborando para Dios. Pero Dios no acepta esos d\u00e9biles esfuerzos. Tales ministros no tienen una reserva de energ\u00eda mental o f\u00edsica. En el mejor de los casos, sus esfuerzos son tan s\u00f3lo d\u00e9biles. Pero despu\u00e9s de haberse mantenido absortos y ocupados durante los d\u00edas laborales de la semana con las preocupaciones y cuidados de la vida, est\u00e1n totalmente incapacitados para participar en la elevada, sagrada e importante obra de Dios. El destino de las almas depende de su manera de proceder y de las decisiones que tomen. Entonces, cu\u00e1n importante es que sean temperantes en todas las cosas, y no s\u00f3lo en su alimentaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en su trabajo, para que sus fuerzas no sufran menoscabo y puedan dedicarlas a su llamamiento sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>-415-<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas personas que profesan la verdad presente han cometido un grave error al dedicarse a la venta de mercanc\u00edas durante el desarrollo de series de reuniones espirituales, y con eso apartaron las mentes del objetivo de las reuniones. Si Cristo estuviera ahora en el mundo, echar\u00eda a esos mercaderes y traficantes, ya se trate de ministros o personas comunes, con un azote de cuerdas, lo mismo que cuando entr\u00f3 en el templo \u201cy ech\u00f3 fuera a todos los que vend\u00edan y compraban en la casa de Dios, y volc\u00f3 las mesas de los cambistas y las sillas de los que vend\u00edan palomas; y les dijo: \u2018Escrito est\u00e1: Mi casa, casa de oraci\u00f3n ser\u00e1 llamada; mas vosotros la hab\u00e9is hecho cueva de ladrones\u2019\u201d. Mateo 21:12-13. Estos traficantes habr\u00edan podido aducir como excusa que ten\u00edan en venta los art\u00edculos para entregar ofrenda de sacrificio. Pero su prop\u00f3sito era conseguir ganancias, obtener recursos, acumular.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me hizo ver que si las facultades morales e intelectuales no hubieran estado oscurecidas por los malos h\u00e1bitos de vida, los ministros y el pueblo habr\u00edan discernido prontamente los malos resultados del acto de mezclar las cosas sagradas con las comunes. Hay ministros que han predicado un solemne serm\u00f3n desde el p\u00falpito, y luego al presentar mercader\u00edas y actuar como vendedores, en la casa misma de Dios, han apartado las mentes de sus oyentes de las impresiones recibidas y han destruido el fruto de su trabajo. Si no hubieran tenido las facultades mentales embotadas, habr\u00edan pose\u00eddo discernimiento para saber que estaban rebajando las cosas sagradas hasta el nivel de las cosas comunes. La preocupaci\u00f3n de vender nuestras publicaciones no corresponde a los ministros que trabajan con la palabra y la doctrina. Deben mantener en reserva su tiempo y sus fuerzas para que sus esfuerzos puedan producir fruto abundante en una serie de reuniones. No debieran dedicar su tiempo ni sus fuerzas para vender nuestros libros, cuando esto puede ser debidamente realizado por los que no se ocupan en la predicaci\u00f3n de la palabra. Cuando el ministro va a trabajar a un nuevo campo, puede ser necesario que lleve publicaciones consigo para ofrecerlas en venta a la gente, y puede ser necesario en otras circunstancias que tambi\u00e9n venda libros y lleve a cabo alguna transacci\u00f3n comercial para la oficina de publicaciones. Pero ese trabajo debiera evitarse toda vez que pueda ser realizado por otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>-416-<\/p>\n\n\n\n<p>La predicaci\u00f3n de la palabra es el trabajo espec\u00edfico de los ministros, y despu\u00e9s de haber predicado las solemnes verdades a la gente, debieran mantener una humilde dignidad como predicadores de la exaltada verdad y representantes de la verdad presentada a la gente. Necesitan descansar despu\u00e9s de haber realizado sus intensos esfuerzos. Aun la venta de libros sobre la verdad presente es una preocupaci\u00f3n, una carga para la mente y fatiga para el cuerpo. Si hay ministros que tienen energ\u00eda de reserva y pueden someterse a esfuerzo sin perjudicarse, existe para ellos un trabajo importante que deben hacer, y que s\u00f3lo ha comenzado despu\u00e9s de haber presentado la verdad a la gente. Despu\u00e9s siguen el predicar con el ejemplo, atender sol\u00edcitamente a la gente, tratar de hacer bien a los dem\u00e1s, las conversaciones, las visitas a los hogares, el tener acceso a la condici\u00f3n mental y espiritual de los que escucharon su serm\u00f3n, y comprenderla; adem\u00e1s, debe exhortar a \u00e9ste, reprochar a aqu\u00e9l y censurar a este otro, reconfortar a los afligidos, a los dolientes y a los desanimados. La mente debe estar libre de cansancio hasta donde eso sea posible, para que est\u00e9n dispuestos a prestar servicio al instante, \u201cque instes a tiempo y fuera de tiempo\u201d. Deben obedecer la orden dada por el ap\u00f3stol Pablo a Timoteo: \u201cOc\u00fapate en estas cosas; permanece en ellas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las responsabilidades de la obra descansan muy levemente sobre algunos. Piensan que su obra ha concluido cuando se alejan del p\u00falpito. Es una carga visitar a la gente, como tambi\u00e9n lo es hablar; y la gente que realmente est\u00e1 deseosa de obtener todo el bien que hay para ellos, y que desean escuchar y aprender para poder ver todas las cosas claramente, no reciben beneficio ni satisfacci\u00f3n. Los ministros se excusan diciendo que est\u00e1n cansados, y sin embargo algunos de ellos agotan sus fuerzas preciosas y pasan su tiempo en trabajos que otros podr\u00edan realizar tan bien como ellos. Debieran preservar el vigor moral y f\u00edsico para dar amplia prueba de su ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo lugar de importancia debiera haber un dep\u00f3sito de publicaciones. Y una persona que realmente aprecie la verdad debiera manifestar inter\u00e9s en poner esos libros en manos de todos los que quieran leer. La cosecha es abundante pero los obreros son pocos, y los escasos obreros de experiencia que ahora hay en el campo ya est\u00e1n suficientemente ocupados con la predicaci\u00f3n mediante palabra y doctrina. Surgir\u00e1n hombres que asegurar\u00e1n que Dios les ha encomendado la tarea de predicar la verdad a otros. Hay que examinar y someter a prueba a todos ellos. No hay que aliviarlos de inmediato de todas sus preocupaciones econ\u00f3micas ni darles posiciones de responsabilidad; pero debe anim\u00e1rselos, si tienen m\u00e9ritos, a que den pruebas adecuadas de su ministerio. No conviene que tales personas entren en los trabajos de otros obreros. Que primero trabajen con alguien de experiencia y sabidur\u00eda, que pueda ver pronto si pueden ejercer una influencia capaz de salvar. Los predicadores j\u00f3venes que nunca han sentido la fatiga producida por el trabajo ni experimentado exigencias sobre sus fuerzas mentales y f\u00edsicas, no debieran ser animados a esperar que se los sostenga econ\u00f3micamente, en forma independiente de su trabajo f\u00edsico, porque esto tan s\u00f3lo los perjudicar\u00eda y ser\u00eda una carnada para atraer a la obra a otros hombres que no comprenden las preocupaciones de la obra ni la responsabilidad que descansa sobre los ministros elegidos por Dios. Tales personas se sentir\u00e1n facultadas para ense\u00f1ar a otros cuando en realidad apenas han aprendido ellas mismas los primeros principios fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>-417-<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos que profesan la verdad no est\u00e1n santificados por ella y carecen de sabidur\u00eda; no est\u00e1n siendo conducidos ni ense\u00f1ados por Dios. El pueblo de Dios, en general, tiene una mente mundana y se ha alejado de la sencillez del Evangelio. Esta es la causa de la gran falta de discernimiento espiritual que han manifestado en su relaci\u00f3n con los ministros. Si un pastor predica con espontaneidad y franqueza, algunos lo alaban personalmente. En lugar de meditar en las verdades presentadas y de aprovecharlas, demostrando as\u00ed que no son s\u00f3lo oidores sino obradores de la palabra, lo exaltan al referirse a lo que ha hecho. Comentan acerca de las virtudes del pobre instrumento, pero olvidan a Cristo, que us\u00f3 a ese instrumento. Desde la ca\u00edda de Satan\u00e1s, quien una vez fue un \u00e1ngel de exaltada gloria, los ministros han ca\u00eddo por la exaltaci\u00f3n de que se los ha hecho objeto. Observadores del s\u00e1bado insensatos han complacido al diablo alabando a los ministros. \u00bfSab\u00edan que estaban ayudando a Satan\u00e1s en su obra? Se habr\u00edan alarmado si hubieran comprendido lo que estaban haciendo. Estaban enceguecidos y no actuaban siguiendo el consejo de Dios. Hago una advertencia definida contra la costumbre de alabar o adular a los ministros. He visto el mal, el terrible mal de esto. Nunca, nunca deben dirigirse alabanzas directamente a los ministros. Hay que exaltar a Dios y respetar siempre a un fiel ministro, y hay que comprender sus preocupaciones y aliviarlas si eso es posible; pero no se los alabe, porque Satan\u00e1s est\u00e1 listo en su puesto de observaci\u00f3n para hacer esa obra \u00e9l mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otra raz\u00f3n que ofrezco como disculpa por llamar la atenci\u00f3n nuevamente al tema del vestido, es que ni una sola entre veinte hermanas que profesan creer en los Testimonios ha dado el primer paso hacia la reforma de la vestimenta. Podr\u00e1 decirse que la Hna. 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