{"id":5505,"date":"2021-01-22T07:00:00","date_gmt":"2021-01-22T07:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5505"},"modified":"2021-01-20T21:21:05","modified_gmt":"2021-01-20T21:21:05","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-2-p-117-125-dia-084","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2021\/01\/22\/testimonios-para-la-iglesia-vol-2-p-117-125-dia-084\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 117-125, d\u00eda 084"},"content":{"rendered":"\n<p id=\"543\">En general, los j\u00f3venes que hay entre nosotros est\u00e1n aliados con el mundo. Pocos libran una batalla especial contra el enemigo interno; pocos tienen un deseo sincero y ferviente de conocer la voluntad de Dios. Pocos tienen hambre y sed de justicia, y pocos saben algo del Esp\u00edritu de Dios y de sus reprensiones y consuelos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los misioneros? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los abnegados, capaces de sacrificarse a s\u00ed mismos? \u00bfD\u00f3nde se encuentran los que est\u00e1n dispuestos a llevar la cruz? El yo y los intereses personales han consumido los principios nobles y elevados. Los asuntos de inter\u00e9s eterno no causan la menor impresi\u00f3n sobre la mente. Dios requiere que cada uno de ellos individualmente llegue al punto de hacer una entrega completa de la vida. \u201cNo pod\u00e9is servir a Dios y las riquezas\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.48262#48262\">Mateo 6:24<\/a>. No pod\u00e9is servir al yo y al mismo tiempo ser siervos de Cristo. Deb\u00e9is morir al yo, morir a vuestro amor al placer, y aprender a preguntar: \u201c\u00bfLe agradar\u00e1 a Dios que yo compre estos objetos con mi dinero? \u00bfLo glorificar\u00e9 con esto?\u201d&nbsp;2TI 117.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"544\">Se nos ordena que, sea que comamos, bebamos o hagamos cualquier otra cosa, lo hagamos todo para la gloria de Dios. \u00bfCu\u00e1ntos obran por principios m\u00e1s bien que por impulsos, y obedecen esta orden al pie de la letra? \u00bfCu\u00e1ntos de los j\u00f3venes disc\u00edpulos de la localidad de _____ han hecho de Dios su apoyo y heredad, y han procurado fervientemente conocer y hacer su voluntad? Hay muchos que son siervos de Cristo de nombre, pero no en verdad.&nbsp;2TI 117.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"545\">Cuando uno se rige por los principios religiosos, corre poco peligro de cometer graves errores, porque el ego\u00edsmo, que siempre enceguece y enga\u00f1a, queda subordinado. El sincero deseo de hacer bien a otros, predomina de tal manera que se olvida al yo. El sustentar firmes principios religiosos es un tesoro inestimable. Es la influencia m\u00e1s pura, elevada y sublime que pueden sentir&nbsp;los mortales. Los que disponen de ella, cuentan con un ancla. Reflexionan antes de dar un solo paso, no sea que su efecto perjudique a otros y los aparte de Cristo. Preguntan constantemente: Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo puedo servirte mejor, y glorificar tu nombre en la tierra? \u00bfC\u00f3mo puedo conducir mi vida para alabar tu nombre en la tierra e inducir a otros a amarte, servirte y honrarte? Perm\u00edteme tan s\u00f3lo desear y elegir cumplir tu voluntad. Sean las palabras y el ejemplo de mi Redentor la luz y fortaleza de mi coraz\u00f3n. Mientras conf\u00ede en \u00e9l, no me dejar\u00e1 perecer. El ser\u00e1 mi corona de regocijo.&nbsp;2TI 117.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"548\">Si tomamos equivocadamente la sabidur\u00eda del hombre por la de Dios, nos extraviar\u00e1 la insensatez de la sabidur\u00eda humana. Tal es el gran peligro de muchos de los que est\u00e1n en _____. No tienen experiencia propia. No han seguido el h\u00e1bito de considerar con oraci\u00f3n por su cuenta, sin prejuicios, las cuestiones y los temas nuevos que puedan surgir. Esperan para ver lo que piensan otros. El disentimiento ajeno es todo lo que se necesita para convencerlos de que el tema considerado carece de importancia. Aunque esta clase de personas es numerosa, ello no cambia el hecho de que no tienen experiencia y que su mente es d\u00e9bil porque cedieron durante mucho tiempo al enemigo. Ser\u00e1n siempre tan enfermizos como infantes; andar\u00e1n a la luz ajena y vivir\u00e1n seg\u00fan la experiencia de otros; sentir\u00e1n como sientan los dem\u00e1s, y actuar\u00e1n como ellos, como si no tuvieran individualidad, porque su identidad est\u00e1 fundida en la ajena. Son simplemente sombras de quienes para ellos tienen raz\u00f3n.&nbsp;2TI 118.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"549\">A menos que se percaten de su car\u00e1cter vacilante y lo corrijan, se ver\u00e1n todos privados de la vida eterna; no podr\u00e1n resistir los peligros de los postreros d\u00edas. No poseer\u00e1n energ\u00eda para resistir al diablo; porque no saben que de \u00e9l se trata. Es necesario que haya alguien a su lado para indicarles si se acerca un enemigo o un amigo. No son espirituales, y por lo tanto no disciernen las cosas espirituales. No son sabios en las cosas que se relacionan con el reino de Dios. Ni los j\u00f3venes ni los ancianos tienen excusa por confiar en que los otros tengan experiencia en su lugar. Dice el \u00e1ngel: \u201cMaldito el var\u00f3n que conf\u00eda en el hombre, y pone carne por su brazo\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.39553#39553\">Jerem\u00edas 17:5<\/a>. En la experiencia y la lucha cristianas, se necesita una noble independencia.&nbsp;2TI 118.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"551\">Hombres, mujeres y j\u00f3venes, Dios requiere de vosotros que pose\u00e1is valor moral, firmeza de prop\u00f3sito, fortaleza y perseverancia, mentes que no admitan los asertos ajenos, sino que investiguen por su cuenta antes de aceptarlos o rechazarlos, y escuchen y pesen las evidencias, y las lleven al Se\u00f1or en oraci\u00f3n. \u201cY si alguno de vosotros tiene falta de sabidur\u00eda, dem\u00e1ndela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le ser\u00e1 dada\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.61801#61801\">Santiago 1:5<\/a>. Ahora bien, se impone la condici\u00f3n: \u201cPero pida&nbsp;<em>en fe,<\/em>&nbsp;no dudando nada: porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra. No piense pues el tal hombre que recibir\u00e1 ninguna cosa del Se\u00f1or\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.61803#61803\">vers. 6, 7<\/a>. Esta petici\u00f3n de sabidur\u00eda no debe ser una oraci\u00f3n sin sentido, que se olvide tan pronto como se haya terminado. Es una oraci\u00f3n que expresa el en\u00e9rgico y ferviente deseo inspirado al coraz\u00f3n por un consciente anhelo de poseer sabidur\u00eda para discernir la voluntad de Dios.&nbsp;2TI 119.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"552\">Despu\u00e9s de hecha la oraci\u00f3n, si no obtenemos inmediatamente la respuesta, no nos cansemos de esperar, ni nos volvamos inestables. No vacilemos. Aferr\u00e9monos a la promesa: \u201cFiel es el que os ha llamado; el cual tambi\u00e9n lo har\u00e1\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.60511#60511\">1 Tesalonicenses 5:24<\/a>. Como la viuda importuna, presentemos nuestros casos con firmeza de prop\u00f3sito. \u00bfEs importante el objeto y de gran consecuencia para nosotros? Por cierto que s\u00ed. Entonces, no vacilemos; porque tal vez se pruebe nuestra fe. Si lo que deseamos es valioso, merece un esfuerzo en\u00e9rgico y fervoroso. Tenemos la promesa; velemos y oremos. Seamos firmes, y la oraci\u00f3n ser\u00e1 contestada; porque, \u00bfno es Dios quien ha formulado la promesa? Cuanto m\u00e1s nos cueste obtener algo, tanto m\u00e1s lo apreciaremos cuando lo obtengamos. Se nos dice claramente que si vacilamos, ni podemos pensar que recibiremos algo del Se\u00f1or. Se nos recomienda aqu\u00ed que no nos cansemos, sino que confiemos firmemente en la promesa. Si pedimos, \u00e9l nos dar\u00e1 liberalmente, sin zaherir.&nbsp;2TI 119.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"553\">En esto es donde muchos yerran. Vacilan en su prop\u00f3sito y les falta la fe. Esta es la raz\u00f3n por la cual no reciben nada del Se\u00f1or, fuente de nuestra fortaleza. Nadie necesita andar en tinieblas, tropezando como ciego, porque el Se\u00f1or ha provisto luz si queremos aceptarla como \u00e9l lo indica, y no elegir nuestro&nbsp;propio camino. El exige de todos un cumplimiento diligente de los deberes de cada d\u00eda. Esto lo requiere especialmente de los que est\u00e1n empe\u00f1ados en la obra solemne e importante de la oficina de publicaciones: tanto de aquellos sobre quienes pesan las m\u00e1s pesadas responsabilidades del trabajo, como de los que llevan las responsabilidades menores. Pero estos deberes pueden cumplirse \u00fanicamente pidiendo a Dios la capacidad de hacer fielmente lo recto ante el cielo, gobernados por motivos abnegados, como si todos viesen el ojo de Dios que nos contempla e investiga nuestras acciones.&nbsp;2TI 119.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"556\">El pecado m\u00e1s difundido que nos separa de Dios y provoca tantos trastornos espirituales contagiosos, es el ego\u00edsmo. No se puede volver al Se\u00f1or excepto mediante la abnegaci\u00f3n. Por nosotros mismos no podemos hacer nada; pero si Dios nos fortalece, podemos vivir para hacer bien a otros, y de esta manera rehuir el mal del ego\u00edsmo. No necesitamos ir a tierras paganas para manifestar nuestros deseos de consagrarlo todo a Dios en una vida \u00fatil y abnegada. Debemos hacer esto en el c\u00edrculo del hogar, en la iglesia, entre aquellos con quienes tratamos y con aquellos con quienes hacemos negocios. En las mismas vocaciones comunes de la vida es donde se ha de negar al yo y mantenerlo en sujeci\u00f3n. Pablo pod\u00eda decir: \u201cCada d\u00eda muero\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.58674#58674\">1 Corintios 15:31<\/a>. Es esa muerte diaria del yo en las peque\u00f1as transacciones de la vida lo que nos hace vencedores. Debemos olvidar el yo por el deseo de hacer bien a otros. A muchos les falta decididamente amor por los dem\u00e1s. En vez de cumplir fielmente su deber, procuran m\u00e1s bien su propio placer.&nbsp;2TI 120.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"557\">Dios impone positivamente a todos los que le siguen el deber de beneficiar a otros con su influencia y recursos, y de procurar de \u00e9l la sabidur\u00eda que los habilitar\u00e1 para hacer todo lo que est\u00e9 en su poder para elevar los pensamientos y los afectos de aquellos sobre quienes pueden ejercer su influencia. Al obrar por los dem\u00e1s, se experimentar\u00e1 una dulce satisfacci\u00f3n, una paz \u00edntima que ser\u00e1 suficiente recompensa. Cuando est\u00e9n movidos por un elevado y noble deseo de hacer bien a otros, hallar\u00e1n verdadera felicidad en el cumplimiento de los m\u00faltiples deberes de la vida. Esto les proporcionar\u00e1 algo m\u00e1s que una recompensa terrenal; porque todo cumplimiento fiel y abnegado del deber es notado por los&nbsp;\u00e1ngeles, y resplandece en el registro de la vida. En el cielo nadie pensar\u00e1 en s\u00ed mismo, ni buscar\u00e1 su propio placer; sino que todos, por amor puro y genuino, procurar\u00e1n la felicidad de los seres celestiales que los rodeen. Si deseamos disfrutar de la sociedad celestial en la tierra renovada, debemos ser gobernados aqu\u00ed por los principios celestiales.&nbsp;2TI 120.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"560\">Cada acto de nuestra vida afecta a otros para bien o para mal. Nuestra influencia tiende hacia arriba o hacia abajo; los dem\u00e1s la sienten, obran de acuerdo con ella, y la reproducen en mayor o menor grado. Si por nuestro ejemplo ayudamos a otros a adquirir buenos principios, les impartimos poder de obrar el bien. A su vez, ellos ejercen la misma influencia ben\u00e9fica sobre otros, y as\u00ed ejercemos sobre centenares y millares de personas nuestra influencia inconsciente. Pero, si por nuestros actos fortalecemos o ponemos en actividad las malas facultades que poseen los que nos rodean, participamos de su pecado, y tendremos que dar cuenta por el bien que podr\u00edamos haberles hecho y que no les hicimos, porque no hallamos en Dios nuestra fortaleza, nuestro gu\u00eda, nuestro consejero.&nbsp;2TI 121.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"561\">*****<\/p>\n\n\n\n<p id=\"563\">El amor verdadero no es una pasi\u00f3n impetuosa, arrolladora y ardiente. Por el contrario, es sereno y profundo. Mira m\u00e1s all\u00e1 de lo externo, y es atra\u00eddo solamente por las cualidades. Es prudente y capaz de discriminar y su devoci\u00f3n es real y permanente. Dios nos prueba por los sucesos comunes de la vida. Son las cosas peque\u00f1as las que revelan lo m\u00e1s rec\u00f3ndito del coraz\u00f3n Son las peque\u00f1as atenciones, los numerosos incidentes cotidianos y las sencillas cortes\u00edas, las que constituyen la suma de la felicidad en la vida; y el descuido manifestado al no pronunciar palabras bondadosas, afectuosas y alentadoras ni poner en pr\u00e1ctica las peque\u00f1as cortes\u00edas, es lo que contribuye a formar la suma de la miseria de la vida. Se encontrar\u00e1 al fin que el haberse negado a s\u00ed mismo para bien y felicidad de los que nos rodean, constituye una gran parte de lo que se registra en el cielo acerca de la vida.&nbsp;Se revelar\u00e1 tambi\u00e9n el hecho de que el preocuparse de s\u00ed mismo, sin tener en cuenta el bien o la felicidad de los dem\u00e1s, no deja de ser notado por nuestro Padre celestial.&nbsp;2TI 121.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"566\">Hno. B, el Se\u00f1or est\u00e1 obrando en beneficio suyo, y le bendecir\u00e1 y fortalecer\u00e1 si hace lo recto. Usted comprende la teor\u00eda de la verdad, y debiera estar obteniendo todo el conocimiento posible acerca de la voluntad y obra de Dios, a fin de estar preparado para ocupar una posici\u00f3n de m\u00e1s responsabilidad, si \u00e9l, viendo que usted puede glorificar mejor su nombre as\u00ed, se lo requiriese. Pero tiene todav\u00eda que adquirir experiencia. Es demasiado impulsivo y se deja afectar con demasiada facilidad por las circunstancias. Dios est\u00e1 dispuesto a fortalecerle, establecerle y asentarle, si quiere con fervor y humildad pedir sabidur\u00eda al que no yerra y que promete no dej\u00e1rsela pedir en vano.&nbsp;2TI 122.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"567\">Al ense\u00f1ar la verdad a otros, est\u00e1 en peligro de hablar en una forma demasiado categ\u00f3rica, que no guarda relaci\u00f3n con su corta experiencia. Abarca las cosas con una mirada, y puede ver f\u00e1cilmente la orientaci\u00f3n de los temas. Todos no est\u00e1n capacitados como usted, y no pueden hacer esto. Usted no est\u00e1 dispuesto a esperar con paciencia y calma que pesen las evidencias aquellos que no pueden apreciarlas tan r\u00e1pidamente como usted. Correr\u00e1 el peligro de instar demasiado a los dem\u00e1s para que vean enseguida como usted, y sientan todo el celo y la necesidad de acci\u00f3n que usted siente. Si no se realizan sus expectativas, habr\u00e1 peligro de que usted se desanime, se inquiete y desee un cambio.&nbsp;2TI 122.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"568\">Usted debe rehuir la disposici\u00f3n a censurar y abrumar a otros. Evite todo lo que sepa a esp\u00edritu de denuncia. No agrada a Dios que este esp\u00edritu anime a ninguno de sus siervos de larga experiencia. Es propio de un joven, si tiene esta gracia de la humildad y el adorno interior, que manifieste ardor y celo; pero la actitud de un joven de pocos a\u00f1os de experiencia que manifiesta un celo atropellado y un esp\u00edritu denunciador, es muy impropia y causa profundo desagrado. Nada podr\u00eda destruir tan pronto como esto su influencia. La mansedumbre y la amabilidad, la tolerancia y la longanimidad, el no sentirse f\u00e1cilmente provocado y el soportarlo, esperarlo y sufrirlo todo, esas cosas son los frutos que&nbsp;produce el precioso \u00e1rbol del amor, de crecimiento celestial. Este \u00e1rbol, si se lo nutre, se mantendr\u00e1 siempre verde, sus ramas no caer\u00e1n ni se marchitar\u00e1n sus hojas. Es inmortal, eterno, y regado de continuo por los roc\u00edos del cielo.&nbsp;2TI 122.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"571\">El amor es poder. Este principio encierra una fuerza intelectual y moral, que no puede separarse de \u00e9l. El poder de la riqueza tiende a corromper y destruir. El poder de la fuerza es grande para hacer da\u00f1o; pero la excelencia y el valor del amor puro consisten en su eficiencia para hacer bien, solamente el bien. Cualquier cosa que se haga por puro amor, por peque\u00f1a o despreciable que sea a la vista de los hombres, es completamente fruct\u00edfera; porque Dios considera m\u00e1s con cu\u00e1nto amor se trabaj\u00f3 que la cantidad lograda. El amor es de Dios. El coraz\u00f3n inconverso no puede producir esta planta cultivada por el Cielo, porque \u00e9sta vive y florece solamente donde Cristo reina.&nbsp;2TI 123.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"572\">El amor no puede vivir sin acci\u00f3n, y cada acto lo aumenta, fortalece y extiende. El amor alcanzar\u00e1 la victoria donde la discusi\u00f3n y la autoridad sean impotentes. El amor no obra por ganancia o recompensa; sin embargo, Dios ha manifestado que toda labor de amor tendr\u00e1 una gran ganancia como seguro resultado. Su naturaleza es difundirse, y obrar en forma tranquila, aunque en su prop\u00f3sito es poderoso para vencer grandes males. Su influencia enternece y transforma, y al apoderarse de la vida de los pecaminosos afecta su coraz\u00f3n a\u00fan cuando ning\u00fan otro medio haya tenido \u00e9xito.&nbsp;2TI 123.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"573\">Dondequiera que se emplee el poder del intelecto, de la autoridad o de la fuerza, y no se manifieste la presencia del amor, los afectos y la voluntad de aquellos a quienes procuramos alcanzar, asumen una actitud defensiva y rebelde, y se refuerza su resistencia. Jes\u00fas fue Pr\u00edncipe de paz. Vino al mundo para poner en sujeci\u00f3n a s\u00ed mismo la resistencia y la autoridad. Pod\u00eda disponer de sabidur\u00eda y fortaleza, pero los medios que emple\u00f3 para vencer el mal, fueron la sabidur\u00eda y la fuerza del amor. No permita que nada divida su inter\u00e9s de su obra actual, hasta que Dios considere propio darle otro trabajo en el mismo campo. No procure la felicidad, porque nunca se la halla busc\u00e1ndola. Cumpla sus deberes. Deje que la fidelidad caracterice todas sus acciones, y v\u00edstase de humildad.&nbsp;2TI 123.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"575\">\u201cTodas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, as\u00ed tambi\u00e9n haced vosotros con ellos\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.48307#48307\">Mateo 7:12<\/a>. Como fruto de una conducta tal se ver\u00e1n resultados bienaventurados. \u201cCon la misma medida que midiereis, os ser\u00e1 vuelto a medir\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.51438#51438\">Lucas 6:38<\/a>. Estos son los poderosos motivos que deben constre\u00f1irnos a amarnos unos a otros con coraz\u00f3n puro y con fervor. Cristo es nuestro ejemplo. El anduvo haciendo bienes. Vivi\u00f3 para beneficiar a otros. El amor embelleci\u00f3 y ennobleci\u00f3 todas sus acciones. No se nos ordena que nos hagamos a&nbsp;<em>nosotros mismos<\/em>&nbsp;lo que desear\u00edamos que otros hiciesen con nosotros; debemos&nbsp;<em>hacer a otros<\/em>&nbsp;lo que quisi\u00e9ramos que ellos nos hiciesen en iguales circunstancias. Siempre se nos vuelve a aplicar la medida con que medimos.&nbsp;2TI 124.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"576\">El amor puro es sencillo en sus manifestaciones, y distinto de cualquier otro principio de acci\u00f3n. El amor por la influencia y el deseo de que otros nos estimen, puede producir una vida bien ordenada, y con frecuencia una conversaci\u00f3n intachable. El respeto propio puede inducirnos a evitar la apariencia de mal. Un coraz\u00f3n ego\u00edsta puede ejecutar acciones generosas, reconocer la verdad presente y expresar humildad y afecto exteriormente, y sin embargo, los motivos pueden ser enga\u00f1osos e impuros; las acciones que fluyen de un coraz\u00f3n tal pueden estar privadas del sabor de vida, de los frutos de la verdadera santidad, y de los principios del amor puro. Debe albergarse y cultivarse el amor, porque su influencia es divina.&nbsp;2TI 124.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"577\">*****<\/p>\n\n\n\n<p id=\"579\">Cuando se introdujeron los entretenimientos en el Sanatorio, algunos en _____ manifestaron la superficialidad de su car\u00e1cter. Estaban contentos y satisfechos; todo concordaba con la frivolidad de su mente. Creyeron que eran buenas para ellos las cosas que se recomendaban para los inv\u00e1lidos; y el Dr. C no es responsable de todos los resultados producidos por el consejo dado a sus pacientes. Los no consagrados, que se hallan en diversas iglesias de los alrededores, se aferraron de la primera&nbsp;apariencia de excusa para entregarse al placer, la hilaridad y la insensatez. Tan pronto como se supo que los m\u00e9dicos del Sanatorio hab\u00edan recomendado juegos y diversiones para apartar la mente de los pacientes de s\u00ed mismos con el fin de infundirles pensamientos m\u00e1s alegres, el asunto se propag\u00f3 como el fuego en el rastrojo; los j\u00f3venes de _____ y otras iglesias creyeron que necesitaban esas cosas, y muchos depusieron la armadura de justicia. Al no tener m\u00e1s freno, se dedicaron a esas cosas con tanto fervor y perseverancia, como si la vida eterna dependiera de su celo en este asunto. Esa fue la oportunidad de distinguir entre los concienzudos seguidores de Cristo y los que se hab\u00edan enga\u00f1ado a s\u00ed mismos. Algunos no han tomado en serio la causa de Dios. La obra de la verdadera santidad no se ha llevado a cabo en sus almas. No han puesto su confianza en Dios; son inestables, y s\u00f3lo necesitan una ola para que sus pies queden en el aire y sean llevados de aqu\u00ed para all\u00e1. Los tales pusieron de manifiesto que pose\u00edan muy poca estabilidad e independencia moral. No ten\u00edan una verdadera experiencia, y por lo tanto andaban a la luz de las chispas que ellos mismos hab\u00edan encendido. No ten\u00edan a Cristo en el coraz\u00f3n para confesarlo al mundo. Profesaban ser sus seguidores, pero las cosas terrenas y temporales manten\u00edan en sujeci\u00f3n sus corazones fr\u00edvolos y ego\u00edstas.&nbsp;2TI 124.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"582\">Hab\u00eda otros que parec\u00edan no preocuparse de los entretenimientos en cuesti\u00f3n. Ten\u00edan tal confianza en que Dios enderezar\u00eda todas las cosas, que su paz mental no se perturb\u00f3. Llegaron a la conclusi\u00f3n de que algo recetado a los inv\u00e1lidos no era para ellos y que por lo tanto no ten\u00edan por qu\u00e9 preocuparse. Lo que los dem\u00e1s hicieran en la iglesia o en el mundo no ten\u00eda nada que ver con ellos; porque -dec\u00edan- \u00bfacaso no tenemos que seguir a Cristo? Nos ha dado la orden de andar como \u00e9l anduvo. Debemos vivir como viendo al Invisible, y hacer de coraz\u00f3n lo que hacemos, como al Se\u00f1or, y no a los hombres.&nbsp;2TI 125.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"583\">Cuando tales cosas surgen, se desarrolla el car\u00e1cter. El valor moral se puede evaluar ciertamente entonces. No es dif\u00edcil determinar d\u00f3nde se encuentran los que profesan piedad y que sin embargo hacen del mundo la fuente de sus placeres y su felicidad. Sus afectos no est\u00e1n dirigidos hacia las cosas de arriba, sino hacia las de la tierra, donde reina Satan\u00e1s. Andan en tinieblas,&nbsp;y no pueden amar y disfrutar las cosas celestiales porque no las perciben. Est\u00e1n alejados de la vida de Cristo, con el entendimiento entenebrecido. Las cosas del Esp\u00edritu les son locura. Sus objetivos concuerdan con los del mundo, y sus intereses y perspectivas se asimilan al mundo y a las cosas terrenales. Si pueden seguir adelante, llevando el nombre de cristianos, y no obstante servir a Dios y a las riquezas, se sienten satisfechos. Pero van a ocurrir algunas cosas para revelar el coraz\u00f3n de \u00e9stos que son s\u00f3lo una carga y una maldici\u00f3n para la iglesia.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En general, los j\u00f3venes que hay entre nosotros est\u00e1n aliados con el mundo. Pocos libran una batalla especial contra el enemigo interno; pocos tienen un deseo sincero y ferviente de conocer la voluntad de Dios. Pocos tienen hambre y sed de justicia, y pocos saben algo del Esp\u00edritu de Dios y de sus reprensiones y consuelos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los misioneros? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los abnegados, capaces de sacrificarse a s\u00ed mismos? \u00bfD\u00f3nde se encuentran los que est\u00e1n dispuestos a llevar la cruz? El yo y los intereses personales han consumido los principios nobles y elevados. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5506,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-5505","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-plan-de-reavivamiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5505"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5505\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5507,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5505\/revisions\/5507"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5506"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}