{"id":5522,"date":"2021-01-28T15:57:19","date_gmt":"2021-01-28T15:57:19","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5522"},"modified":"2021-01-28T15:57:20","modified_gmt":"2021-01-28T15:57:20","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-2-p-171-180-dia-090","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2021\/01\/28\/testimonios-para-la-iglesia-vol-2-p-171-180-dia-090\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 171-180, d\u00eda 090"},"content":{"rendered":"\n<p>-171-<\/p>\n\n\n\n<p>Su esposa ha sido demasiado orgullosa y ego\u00edsta. Dios la ha hecho pasar por el horno de la aflicci\u00f3n, para eliminar las manchas de su car\u00e1cter. Deber\u00eda ser cuidadosa para que los fuegos de la aflicci\u00f3n no ardan en vano con respecto a ella. Estos deber\u00edan eliminar la escoria y acercarla a Dios, para que sea m\u00e1s espiritual. Su amor al mundo debe morir. El amor a s\u00ed misma debe ser vencido; y su voluntad sometida a la voluntad de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se me mostr\u00f3 que el amor al mundo ha alejado en gran medida a Jes\u00fas de la iglesia. Dios quiere que se produzca un cambio: una entrega total a \u00e9l. A menos que la mente sea educada para que se espacie en temas religiosos, ser\u00e1 d\u00e9bil en este sentido. Pero cuando se dedica a empresas mundanales es fuerte, porque se la ha cultivado en ese sentido, y se ha fortalecido con el ejercicio. La raz\u00f3n por la cual les resulta tan dif\u00edcil vivir vidas religiosas a los hombres y mujeres, es que no ejercitan la mente para la piedad. Se la ha entrenado para que discurra en la direcci\u00f3n opuesta. A menos que la mente se ejercite constantemente para obtener conocimiento espiritual, y trate de comprender el misterio de la piedad, ser\u00e1 incapaz de apreciar las cosas eternas, porque no tiene experiencia en ese sentido. Esa es la raz\u00f3n por la cual casi todos consideran que es tan cuesta arriba servir al Se\u00f1or.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 dividido, y se dedica principalmente a las cosas del mundo y muy poco a las cosas de Dios, no puede haber un incremento especial de la fortaleza espiritual. Las empresas mundanales reclaman una porci\u00f3n grande de la mente, y requieren el uso de sus facultades; por lo tanto, en ese sentido hay fortaleza y poder, que absorben m\u00e1s y m\u00e1s de los intereses y afectos, mientras cada vez queda menos para dedicarlo a Dios.&nbsp;Es imposible que el alma florezca mientras la oraci\u00f3n no es un ejercicio especial de la mente. La oraci\u00f3n familiar o p\u00fablica solamente no es suficiente. La oraci\u00f3n secreta es muy importante; en la soledad el alma comparece desnuda ante el ojo escrutador de Dios, y se examina todo motivo. \u00a1La oraci\u00f3n secreta! \u00a1Cu\u00e1n preciosa es! \u00a1El alma en comuni\u00f3n con Dios! La oraci\u00f3n secreta s\u00f3lo debe ser o\u00edda por Dios. Ning\u00fan o\u00eddo curioso debe enterarse del contenido de esa petici\u00f3n. En la oraci\u00f3n secreta el alma est\u00e1 libre de las influencias circundantes, libre de excitaci\u00f3n. Con calma, pero con fervor, buscar\u00e1 a Dios. La oraci\u00f3n secreta a menudo resulta pervertida, y se pierde su dulce prop\u00f3sito, al orar en voz alta. En lugar de la confianza tranquila y serena, y la fe en Dios, con el alma expres\u00e1ndose en voz baja y humilde, la voz se eleva a las alturas, se produce exaltaci\u00f3n, y la oraci\u00f3n secreta pierde su influencia suavizadora y sagrada. Se produce una tormenta de sentimientos, una tormenta de palabras, de modo que resulta imposible discernir esa vocecita queda que habla al alma cuando \u00e9sta se entrega a su devoci\u00f3n secreta, verdadera y sentida. La oraci\u00f3n secreta, cuando se la pr\u00e1ctica adecuadamente, produce mucho bien. Pero cuando el contenido de la oraci\u00f3n llega a o\u00eddos de toda la familia e incluso de todo el vecindario, no es oraci\u00f3n secreta aunque se crea que lo es, y no se recibe de ella fortaleza divina. Dulce y permanente ser\u00e1 la influencia que emana de Aquel que ve en secreto, y cuyo o\u00eddo est\u00e1 abierto para responder la plegaria que surge del coraz\u00f3n. Mediante una fe serena y sencilla, el alma mantiene comuni\u00f3n con Dios, y re\u00fane para s\u00ed misma rayos de luz divina que fortalecen y la sostienen para resistir los conflictos que tendr\u00e1 que librar contra Satan\u00e1s. Dios es la torre de nuestra fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>-172-<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos ha dejado esta palabra: \u201cVelad, pues, porque no sab\u00e9is cu\u00e1ndo vendr\u00e1 el Se\u00f1or de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la ma\u00f1ana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad\u201d.&nbsp;Marcos 13:35-37. Estamos esperando y velando con la mira puesta en el regreso del Maestro, que traer\u00e1 el amanecer, no sea que viniendo de repente nos encuentre durmiendo. \u00bfA qu\u00e9 tiempo se refiere aqu\u00ed? No a la manifestaci\u00f3n de Cristo en las nubes del cielo para encontrar un pueblo&nbsp;dormido. No; sino cuando regrese de su ministerio en el lugar sant\u00edsimo del santuario celestial, cuando deponga sus atuendos sacerdotales y se revista de atav\u00edos de venganza, y cuando se promulgue el decreto que dice: \u201cEl que es injusto, sea injusto todav\u00eda; y el que es justo, practique la justicia todav\u00eda; y el que es santo, santif\u00edquese todav\u00eda\u201d.&nbsp;Apocalipsis 22:11.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-173-<\/p>\n\n\n\n<p>Cuado Jes\u00fas deje de interceder por el hombre, los casos de todos estar\u00e1n decididos para siempre. Este es el momento cuando sus siervos deben rendir cuentas. Para los que no se han preparado en pureza y santidad, que los capacitar\u00eda para encontrarse entre los que aguardan para dar la bienvenida a su Se\u00f1or, el sol se pone en medio de pesar y tinieblas, para no salir nunca m\u00e1s. El tiempo de prueba termina; la intercesi\u00f3n de Cristo cesa en el cielo. Ese momento por fin llega repentinamente sobre todos, y los que no purificaron sus almas por la obediencia a la verdad, estar\u00e1n durmiendo. Se cansaron de esperar y velar; se volvieron indiferentes con respecto al regreso de su Maestro. No anhelaban si aparici\u00f3n, y creyeron que no era necesaria esa vigilancia constante y perseverante. Se han sentido desilusionados en sus espectativas, y eso podr\u00eda ocurrirles de nuevo. Llegaron a la conclusi\u00f3n de que a\u00fan hab\u00eda tiempo para que se despertaran. Quer\u00edan estar seguros de no perder la oportunidad de obtener un tesoro terrenal. Ser\u00eda prudente obtener todo lo posible de este mundo. Y al tratar de lograr ese objetivo, perdieron todo su deseo y su inter\u00e9s en la aparici\u00f3n de su Maestro. Se volvieron indiferentes, y descuidados, como si su venida estuviera todav\u00eda muy lejos. Pero mientras su inter\u00e9s quedaba sepultado debajo de las ganancias mundanales, la obra termin\u00f3 en el santuario celestial, y ellos no estaban preparados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si los tales hubieran sabido que la obra de Cristo en el santuario celestial iba a terminar tan pronto, \u00a1qu\u00e9 diferente habr\u00eda sido su comportamiento! \u00a1Con cu\u00e1nto fervor habr\u00edan velado! El Maestro, al anticipar todo esto, les dio una oportuna advertencia en la orden de velar. Definidamente describe cu\u00e1n repentina ser\u00e1 su venida. No nos da la fecha, para que no descuidemos nuestra preparaci\u00f3n, y en nuestra indolencia esperemos el momento cuando nos parece que va a venir, para postergar nuestra preparaci\u00f3n. \u201cVelad, pues, porque no sab\u00e9is\u201d.&nbsp;Mateo 24:42. Y a pesar de que esta&nbsp;incertidumbre fue predicha, junto con el car\u00e1cter repentino de su venida, no salimos de nuestro sopor para dedicarnos a una ferviente vigilancia, y para acentuar nuestra disposici\u00f3n a esperar al Maestro. Los que no est\u00e9n esperando y vigilando, ser\u00e1n sorprendidos finalmente en su infidelidad. El Maestro viene, y en lugar de estar listos para abrirle la puerta inmediatamente, est\u00e1n sumidos en un sopor mundano, y finalmente se perder\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>-174-<\/p>\n\n\n\n<p>Se me present\u00f3 otro grupo que contrastaba con el que acabo de describir. Estos estaban esperando y velando. Sus ojos se dirig\u00edan al cielo, y las palabras de su Maestro brotaban de sus labios: \u201cY lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad\u201d.&nbsp;Marcos 13:37. \u201cVelad, pues, porque no sab\u00e9is cu\u00e1ndo vendr\u00e1 el Se\u00f1or de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la ma\u00f1ana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo\u201d.&nbsp;Marcos 13:35-36. El Se\u00f1or sugiere que habr\u00e1 una demora antes que finalmente amanezca. Pero no quiere que den lugar a la fatiga, ni que disminuya la intensidad de su ferviente vigilancia, porque la ma\u00f1ana no llega tan pronto como la hab\u00edan esperado. Se me present\u00f3 a los que esperaban con la mirada dirigida hacia lo alto. Se animaban mutuamente al repetir estas palabras: \u201cYa pasaron la primera y la segunda vigilias. Estamos en la tercera vigilia, esperando el regreso del Maestro, y velando. Lo que nos queda de esta vigilia es muy poco ya\u201d. Vi que algunos se cansaban; ten\u00edan la mirada dirigida hacia abajo; estaban absortos por las cosas terrenales y no eran fieles en su vigilia. Dec\u00edan: \u201cEsperamos que el Maestro viniera en la primera vigilia, pero sufrimos una desilusi\u00f3n. Est\u00e1bamos seguros de que vendr\u00eda en la segunda, pero \u00e9sta pas\u00f3, y no vino. De nuevo podemos sufrir un chasco. No es necesario que seamos tan estrictos. Es posible que no venga tampoco en la siguiente vigilia. Estamos en la tercera vigilia, y creemos que es mejor que depositemos nuestro tesoro en la tierra, para estar seguros de que no vamos a pasar necesidad\u201d. Muchos estaban durmiendo, adormilados por los cuidados de esta vida, y seducidos por el enga\u00f1o de las riquezas para abandonar su actitud de espera y vigilancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se me presentaron algunos \u00e1ngeles que velaban con intenso inter\u00e9s mientras observaban el aspecto de los cansados pero fieles vigilantes, a fin de que la prueba no fuera demasiado dura, y no&nbsp;desfallecieran por causa del esfuerzo y las dificultades duplicadas por el hecho de que sus hermanos hab\u00edan dejado de velar y se hab\u00edan embriagado con los cuidados mundanales y estaban enga\u00f1ados por la prosperidad terrenal. Estos \u00e1ngeles celestiales se sent\u00edan apenados por causa de los que una vez estuvieron velando y que ahora, por su indolencia e infidelidad, aumentaban las pruebas y preocupaciones de los que con fervor y perseverancia estaban tratando de mantener su actitud de espera y vigilancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-175-<\/p>\n\n\n\n<p>Vi que era imposible que los afectos e intereses estuvieran dedicados a los cuidados mundanales, para acrecentar las posesiones terrenales, y tener al mismo tiempo una actitud de espera y vigilancia, como el Salvador lo ha mandado. Dijo el \u00e1ngel: \u201cPueden conseguir un solo mundo. Para lograr el tesoro celestial, deben sacrificar el terrenal. No pueden tener ambos mundos\u201d. Vi cu\u00e1n necesario era que la fidelidad en la vigilancia fuera permanente para poder huir de las trampas enga\u00f1osas de Satan\u00e1s. Este induce a los que esperan y velan a que den un paso en direcci\u00f3n del mundo; no ten\u00edan la intenci\u00f3n de avanzar m\u00e1s, pero ese paso los separ\u00f3 de Jes\u00fas, y les facilit\u00f3 la tarea de dar el segundo; y as\u00ed se da un paso tras otro en direcci\u00f3n del mundo, hasta que la \u00fanica diferencia que hay entre ellos y \u00e9ste es una profesi\u00f3n de fe, un mero nombre. Han perdido su car\u00e1cter peculiar y santo, y nada, salvo su profesi\u00f3n de fe, los diferencia de los amadores del mundo que est\u00e1n en torno de ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vi que las sucesivas vigilias eran cosa del pasado. Por causa de esto, \u00bfdeber\u00eda haber falta de vigilancia? \u00a1Oh, no! Hay ahora una mayor necesidad de velar incesantemente, porque nos queda menos tiempo que cuando se produjo la primera vigilia. Ahora el per\u00edodo de espera es necesariamente m\u00e1s corto que antes. Si esperamos con una vigilancia inquebrantable entonces, con cu\u00e1nto mayor inter\u00e9s deber\u00edamos velar el doble que antes durante la segunda vigilia. El transcurso de esta segunda vigilia nos ha tra\u00eddo a la tercera y ahora no hay excusa ninguna para disminuir nuestra vigilancia. La tercera vigilia reclama una triple dedicaci\u00f3n. Ponernos impacientes ahora implicar\u00eda perder toda nuestra ferviente y perseverante vigilancia anterior. La larga noche de pesar nos somete a prueba, pero la ma\u00f1ana se posterga misericordiosamente, porque si el Maestro viniera ahora, hallar\u00eda a&nbsp;tantos sin preparaci\u00f3n. La actitud de Dios de no permitir que su pueblo perezca ha sido la raz\u00f3n de tan larga demora. Pero la venida de la ma\u00f1ana para los fieles, y de la noche para los infieles, est\u00e1 a punto de producirse. Al esperar y velar, el pueblo de Dios debe manifestar su car\u00e1cter peculiar, su separaci\u00f3n del mundo. Mediante nuestra actitud vigilante debemos demostrar que somos verdaderamente extranjeros y peregrinos sobre la tierra. La diferencia entre los que aman al mundo y los que aman a Cristo es tan clara que resulta inconfundible. Mientras los mundanos dedican todo su entusiasmo y su ambici\u00f3n a obtener los tesoros terrenales, el pueblo de Dios no se conforma a este mundo, sino que manifiesta, mediante su actitud fervorosa de vigilia y espera, que ha sido transformado; que su hogar no est\u00e1 en el mundo, sino que est\u00e1 buscando una patria mejor: la celestial. Espero, mis queridos hermanos y hermanas, que ustedes no leer\u00e1n estas palabras sin ponderar cuidadosamente su importancia. As\u00ed como los hombres de Galilea permanecieron con los ojos fijos en el cielo para captar, si fuera posible, una vislumbre de su Salvador que ascend\u00eda, dos hombres vestidos de blanco, \u00e1ngeles celestiales encargados de consolarlos por la p\u00e9rdida de la presencia de su Salvador, se pusieron de pie junto a ellos y les dijeron: \u201cVarones galileos, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1is mirando al cielo? Este mismo Jes\u00fas, que ha sido tomado de vosotros al cielo, as\u00ed vendr\u00e1 como le hab\u00e9is visto ir al cielo\u201d.&nbsp;Hechos 1:11.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-176-<\/p>\n\n\n\n<p>El prop\u00f3sito de Dios es que su pueblo fije sus ojos en el cielo, para aguardar la gloriosa aparici\u00f3n de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo. Mientras la atenci\u00f3n de los mundanos se concentra en diversas empresas, la nuestra deber\u00eda fijarse en el cielo; nuestra fe deber\u00eda penetrar m\u00e1s y m\u00e1s en los gloriosos misterios del tesoro celestial, para que los preciosos y divinos rayos del santuario celestial resplandezcan en nuestros corazones, como resplandecen en el rostro de Jes\u00fas. Los burladores se mofan de los que esperan y velan, y preguntan: \u201c\u00bfDonde est\u00e1 la promesa de su advenimiento? Os hab\u00e9is chasqueado. Un\u00edos a nosotros y prosperar\u00e9is en las cosas terrenales. Ganad dinero, y ser\u00e9is honrados por el mundo\u201d. Los que aguardan miran hacia lo alto y responden: \u201cEstamos velando\u201d. Y al apartarse de los placeres terrenales y la fama mundanal, y del enga\u00f1o de las riquezas, demuestran&nbsp;que han asumido esa actitud. Al velar, se fortalecen; vencen la negligencia, el ego\u00edsmo y el amor a la comodidad. Los fuegos de la aflicci\u00f3n arden sobre ellos, y el tiempo de espera parece largo. A veces se entristecen y la fe flaquea; pero se unen de nuevo, vencen sus temores y dudas, y mientras sus ojos est\u00e1n dirigidos al cielo, le dicen a sus adversarios: \u201cEstamos velando, estamos esperando el regreso de nuestro Se\u00f1or. Nos gloriaremos en la tribulaci\u00f3n, en la aflicci\u00f3n, en las necesidades\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-177-<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo de nuestro Se\u00f1or es que vigilemos, de manera que cuando venga y llame le abramos la puerta inmediatamente. Pronuncia una bendici\u00f3n sobre los siervos que est\u00e9n velando. \u201cSe ce\u00f1ir\u00e1, los har\u00e1 tomar asiento para que coman, y vendr\u00e1 a servirles\u201d. \u00bfQui\u00e9n entre nosotros en estos \u00faltimos d\u00edas ser\u00e1 honrado tan especialmente por el Maestro de las asambleas? \u00bfEstamos preparados a fin de abrirle la puerta sin demora para darle la bienvenida? \u00a1Velad, velad, velad! Casi todos han dejado de velar y esperar; no estamos preparados para abrirle la puerta inmediatamente. El amor al mundo ha ocupado de tal manera nuestros pensamientos, que nuestros ojos no est\u00e1n dirigidos hacia lo alto sino hacia abajo, hacia la tierra. Estamos apurados, dedicados con celo y entusiasmo a diferentes empresas, pero Dios ha sido olvidado, y no valoramos el tesoro celestial. No estamos en una actitud de espera y vigilancia. El amor al mundo y el enga\u00f1o de las riquezas eclipsa nuestra fe, y no anhelamos la aparici\u00f3n de nuestro Salvador, ni la amamos. Tratamos con demasiado inter\u00e9s de preocuparnos por nosotros mismos. Somos intranquilos, y carecemos de una firme confianza en Dios. Muchos se preocupan y trabajan, idean y planifican, temerosos de padecer necesidad. No tienen tiempo para orar o para asistir a reuniones religiosas y, en su preocupaci\u00f3n por s\u00ed mismos, no le dan a Dios la oportunidad de cuidarlos. Y el Se\u00f1or no hace mucho por ellos, porque no le dan ocasi\u00f3n. Se preocupan demasiado por s\u00ed mismos, y creen y conf\u00edan poco en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor al mundo ejerce una terrible influencia sobre la gente a la cual el Se\u00f1or ha mandado velar y orar constantemente, no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. \u201cNo am\u00e9is al mundo, ni las cosas que est\u00e1n en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no est\u00e1 en \u00e9l. Porque todo lo que hay&nbsp;en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre\u201d.&nbsp;1 Juan 2:15-17.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-178-<\/p>\n\n\n\n<p>Se me mostr\u00f3 que el pueblo de Dios que profesa creer la verdad presente no se encuentra en una actitud de espera y vigilancia. Los hijos de Dios est\u00e1n incrementando sus riquezas, y est\u00e1n depositando sus tesoros en la tierra. Se est\u00e1n volviendo ricos en las cosas mundanas, pero no ricos en Dios. No creen que el tiempo sea corto; no creen que el fin de todas las cosas est\u00e1 cerca, que Cristo est\u00e1 a las puertas. Pueden profesar mucha fe, pero se enga\u00f1an a s\u00ed mismos; porque s\u00f3lo pondr\u00e1n en pr\u00e1ctica la fe que realmente poseen. Sus obras ponen de manifiesto el car\u00e1cter de su fe, y dan testimonio ante los que los rodean que la venida de Cristo no se va a producir en esta generaci\u00f3n. De acuerdo con su fe ser\u00e1n sus obras. Est\u00e1n a\u00f1adiendo una casa a la otra, y un terreno al otro; son ciudadanos de este mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La condici\u00f3n del pobre L\u00e1zaro, que se alimentaba con las migajas que ca\u00edan de la mesa del rico, es preferible a la de estos profesos cristianos. Si verdaderamente tuvieran fe, en lugar de aumentar sus tesoros aqu\u00ed en la tierra, los estar\u00edan vendiendo, para librarse de esas cosas terrenales, que estorban, y para transferir sus tesoros al cielo. Entonces el inter\u00e9s de sus corazones estar\u00e1 all\u00e1, porque el coraz\u00f3n del hombre estar\u00e1 donde se encuentre su mayor tesoro. Muchos de los que profesan creer la verdad dan testimonio acerca de que lo que m\u00e1s valoran est\u00e1 en este mundo. Por estas cosas se preocupan, manifiestan una ansiedad agotadora, y trabajan. Preservar sus tesoros y acrecentarlos es el motivo de sus vidas. Han transferido tan pocas cosas al cielo, han hecho un dep\u00f3sito tan peque\u00f1o en el tesoro celestial, que sus mentes no se sienten especialmente atra\u00eddas hacia esa tierra mejor. Han hecho amplios dep\u00f3sitos en las empresas de esta tierra, y esas inversiones, como el im\u00e1n, atraen sus mentes para separarlas de lo celestial e imperecedero, y dirigirlas hacia lo terrenal y corruptible. \u201cPorque donde est\u00e9 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n\u201d.&nbsp;Mateo 6:21.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El ego\u00edsmo encierra a muchos de los que est\u00e1n alrededor de nosotros con bandas de hierro. Es mi campo, son mis bienes, es&nbsp;mi negocio, es mi mercader\u00eda. Incluso los clamores de los seres humanos no encuentran eco en ellos. Hombres y mujeres que profesan esperar y amar la aparici\u00f3n de su Se\u00f1or est\u00e1n enquistados en el yo. Se han apartado de lo noble, de lo semejante a Dios. El amor al mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida los han atado de tal manera que est\u00e1n ciegos. El mundo los ha corrompido, y no se dan cuenta. Hablan de amor a Dios, pero sus frutos no manifiestan el amor al cual se refieren. Le roban a Dios los diezmos y las ofrendas, y la maldici\u00f3n agostadora de Dios recae sobre ellos. La verdad ha estado iluminando su senda a cada lado. Dios ha obrado maravillosamente para la salvaci\u00f3n de las almas en sus propios hogares, pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n sus ofrendas, que deber\u00edan haber presentado para agradecerle por todas las muestras de su misericordia? Muchos de ellos son tan desagradecidos como los animales. El sacrificio hecho en favor del hombre fue infinito, m\u00e1s all\u00e1 de la comprensi\u00f3n de los m\u00e1s poderosos intelectos, no obstante lo cual hombres que pretenden ser participantes de estos beneficios celestiales, que se les concedieron a tan alto costo, son demasiado ego\u00edstas como para hacer alg\u00fan verdadero sacrificio para Dios. Sus mentes est\u00e1n concentradas en el mundo, y s\u00f3lo en el mundo. En el salmo 49 leemos: \u201cLos que conf\u00edan en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, ninguno de ellos podr\u00e1 en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redenci\u00f3n de su vida es de gran precio, y no se lograr\u00e1 jam\u00e1s)\u201d.&nbsp;vers. 6-8. Si todos recordaran, y pudieran apreciar algo del inmenso sacrificio hecho por Cristo, se sentir\u00edan reprendidos por su temeridad y su supremo ego\u00edsmo. \u201cVendr\u00e1 nuestro Dios, y no callar\u00e1; fuego consumir\u00e1 delante de \u00e9l, y tempestad poderosa le rodear\u00e1. Convocar\u00e1 a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio\u201d.&nbsp;Salmos 50:3-5. Por causa del ego\u00edsmo y el amor al mundo, Dios queda olvidado, y muchos padecen de esterilidad del alma, y claman: \u201c\u00a1Mi debilidad, mi debilidad!\u201d Dios ha proporcionado medios a su pueblo para probarlo, para verificar cu\u00e1n profundo es su pretendido amor por \u00e9l. Algunos se apartar\u00e1n de \u00e9l, y abandonar\u00e1n su tesoro celestial, antes que disminuir sus posesiones terrenales y hacer con \u00e9l un pacto con&nbsp;sacrificio. Los invita a ofrecer sacrificios; pero el amor al mundo cierra sus o\u00eddos, y no quieren o\u00edr.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-180-<\/p>\n\n\n\n<p>Observ\u00e9 para ver qui\u00e9nes de los que profesan aguardar la venida de Cristo estaban dispuestos a ofrecer, de su abundancia, sacrificios a Dios. Pude ver a unos pocos pobres y humildes, que como la viuda, se estaban privando a s\u00ed mismos para depositar sus blancas. Cada una de esas ofrendas es considerada por Dios un tesoro precioso. Pero los que est\u00e1n ganando dinero y acumulando posesiones, est\u00e1n muy atr\u00e1s. No hacen nada en comparaci\u00f3n con lo que podr\u00edan hacer. Est\u00e1n reteniendo sus bienes y rob\u00e1ndole a Dios, por temor de padecer necesidad. No se atreven a confiar en Dios. Esta es una de las razones que nos explica por qu\u00e9, como pueblo, estamos tan enfermos, y tantos est\u00e1n yendo a la tumba. Hay codiciosos entre nosotros. Tambi\u00e9n hay amadores del mundo y los que han retenido parte del salario de sus trabajadores. Algunos hombres que no pose\u00edan absolutamente nada de los bienes de este mundo, pobres, y que depend\u00edan \u00fanicamente de su trabajo, han sido tratados con taca\u00f1er\u00eda y en forma injusta. El amante del mundo con un rostro duro y un coraz\u00f3n m\u00e1s duro todav\u00eda, ha pagado de mala gana la peque\u00f1a cantidad de dinero ganada con arduo trabajo. As\u00ed est\u00e1n tratando a su Maestro, cuyos disc\u00edpulos profesan ser. Con la misma taca\u00f1er\u00eda ponen su ofrenda en la tesorer\u00eda de Dios. El hombre de la par\u00e1bola no ten\u00eda d\u00f3nde almacenar sus bienes, y el Se\u00f1or puso fin a su in\u00fatil vida. De la misma manera va a obrar con muchos. Cu\u00e1n dif\u00edcil es, en esta era corrompida, no caer en la mundanalidad creciente y en el ego\u00edsmo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1n f\u00e1cil es ser desagradecidos con el Dador de todas nuestras mercedes. Se necesita mucha vigilancia y mucha oraci\u00f3n, con toda diligencia, para guardar el alma. \u201cMirad, velad y orad; porque no sab\u00e9is cu\u00e1ndo ser\u00e1 el tiempo\u201d.&nbsp;Marcos 13:33.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su esposa ha sido demasiado orgullosa y ego\u00edsta. Dios la ha hecho pasar por el horno de la aflicci\u00f3n, para eliminar las manchas de su car\u00e1cter. Deber\u00eda ser cuidadosa para que los fuegos de la aflicci\u00f3n no ardan en vano con respecto a ella. Estos deber\u00edan eliminar la escoria y acercarla a Dios, para que sea m\u00e1s espiritual. Su amor al mundo debe morir. El amor a s\u00ed misma debe ser vencido; y su voluntad sometida a la voluntad de Dios.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5472,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-5522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-plan-de-reavivamiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5522"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5523,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5522\/revisions\/5523"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}