{"id":5524,"date":"2021-01-29T07:05:00","date_gmt":"2021-01-29T07:05:00","guid":{"rendered":"http:\/\/unadeca.net\/cwhite\/?p=5524"},"modified":"2021-01-28T16:10:38","modified_gmt":"2021-01-28T16:10:38","slug":"testimonios-para-la-iglesia-vol-2-p-180-188-dia-091","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unadeca.net\/cwhite\/2021\/01\/29\/testimonios-para-la-iglesia-vol-2-p-180-188-dia-091\/","title":{"rendered":"Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 180-188, d\u00eda 091"},"content":{"rendered":"\n<p id=\"825\">Observ\u00e9 para ver qui\u00e9nes de los que profesan aguardar la venida de Cristo estaban dispuestos a ofrecer, de su abundancia, sacrificios a Dios. Pude ver a unos pocos pobres y humildes, que como la viuda, se estaban privando a s\u00ed mismos para depositar sus blancas. Cada una de esas ofrendas es considerada por Dios un tesoro precioso. Pero los que est\u00e1n ganando dinero y acumulando posesiones, est\u00e1n muy atr\u00e1s. No hacen nada en comparaci\u00f3n con lo que podr\u00edan hacer. Est\u00e1n reteniendo sus bienes y rob\u00e1ndole a Dios, por temor de padecer necesidad. No se atreven a confiar en Dios. Esta es una de las razones que nos explica por qu\u00e9, como pueblo, estamos tan enfermos, y tantos est\u00e1n yendo a la tumba. Hay codiciosos entre nosotros. Tambi\u00e9n hay amadores del mundo y los que han retenido parte del salario de sus trabajadores. Algunos hombres que no pose\u00edan absolutamente nada de los bienes de este mundo, pobres, y que depend\u00edan \u00fanicamente de su trabajo, han sido tratados con taca\u00f1er\u00eda y en forma injusta. El amante del mundo con un rostro duro y un coraz\u00f3n m\u00e1s duro todav\u00eda, ha pagado de mala gana la peque\u00f1a cantidad de dinero ganada con arduo trabajo. As\u00ed est\u00e1n tratando a su Maestro, cuyos disc\u00edpulos profesan ser. Con la misma taca\u00f1er\u00eda ponen su ofrenda en la tesorer\u00eda de Dios. El hombre de la par\u00e1bola no ten\u00eda d\u00f3nde almacenar sus bienes, y el Se\u00f1or puso fin a su in\u00fatil vida. De la misma manera va a obrar con muchos. Cu\u00e1n dif\u00edcil es, en esta era corrompida, no caer en la mundanalidad creciente y en el ego\u00edsmo.&nbsp;2TI 180.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"826\">Cu\u00e1n f\u00e1cil es ser desagradecidos con el Dador de todas nuestras mercedes. Se necesita mucha vigilancia y mucha oraci\u00f3n, con toda diligencia, para guardar el alma. \u201cMirad, velad y orad; porque no sab\u00e9is cu\u00e1ndo ser\u00e1 el tiempo\u201d.\u00a0<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.49633#49633\">Marcos 13:33<\/a>.\u00a02TI 180.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"830\">A fin de apreciar plenamente el valor de la salvaci\u00f3n, es necesario comprender cu\u00e1l ha sido su costo. Como consecuencia de las ideas limitadas referentes a los sufrimientos de Cristo, muchos estiman en poco la gran obra de la expiaci\u00f3n. El glorioso plan proyectado para la salvaci\u00f3n del hombre se puso por obra mediante el amor infinito de Dios Padre. En este plan divino se ve la manifestaci\u00f3n m\u00e1s admirable del amor de Dios hacia la especie ca\u00edda. Un amor como el que se manifiesta en el don del amado Hijo de Dios asombraba a los \u00e1ngeles. \u201cPorque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo aquel que en \u00e9l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.53364#53364\">Juan 3:16<\/a>. Este Salvador era el esplendor de la gloria del Padre, y la imagen expresa de su persona. Divinamente majestuoso, perfecto y excelente, era igual a Dios. \u201cPor cuanto agrad\u00f3 al Padre que en \u00e9l habitase toda plenitud\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.60239#60239\">Colosenses 2:19<\/a>. \u201cEl cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpaci\u00f3n ser igual a Dios: sin embargo, se anonad\u00f3 a s\u00ed mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y hallado en la condici\u00f3n como hombre, se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.60002#60002\">Filipenses 2:6-8<\/a>.&nbsp;2TI 181.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"831\">Cristo consinti\u00f3 en morir en lugar del pecador, a fin de que el hombre, mediante una vida de obediencia, pudiese escapar a la penalidad de la ley de Dios. Su muerte no anul\u00f3 la ley; no la elimin\u00f3, ni disminuy\u00f3 sus santos requerimientos, ni redujo su sagrada dignidad. La muerte de Cristo proclam\u00f3 la justicia de&nbsp;la ley de su Padre al castigar al transgresor, al consentir en someterse \u00e9l mismo a la penalidad de la ley, a fin de salvar de su maldici\u00f3n al hombre ca\u00eddo. La muerte del amado Hijo de Dios en la cruz revela la inrnutabilidad de la ley de Dios. Su muerte la magnifica y la honra, y evidencia ante el hombre su car\u00e1cter inmutable. De sus labios divinos se oyen las palabras: \u201cNo pens\u00e9is que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.48151#48151\">Mateo 5:17<\/a>. La muerte de Cristo justific\u00f3 las demandas de la ley.&nbsp;2TI 181.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"834\">En Cristo se uni\u00f3 lo humano y lo divino. Su misi\u00f3n consist\u00eda en reconciliar a Dios y el hombre, en unir lo finito con lo infinito. Solamente de esta manera pod\u00edan ser elevados los hombres ca\u00eddos: por los m\u00e9ritos de la sangre de Cristo, que los hac\u00eda part\u00edcipes de la naturaleza divina. El asumir la naturaleza humana, hizo a Cristo id\u00f3neo para comprender las pruebas y los pesares del hombre, y todas las tentaciones que le asedian. Los \u00e1ngeles que no conoc\u00edan el pecado no pod\u00edan simpatizar con el hombre y sus pruebas peculiares. Cristo condescendi\u00f3 en tomar la naturaleza del hombre, y fue tentado en todo como nosotros, a fin de que pudiese socorrer a todos los que son tentados.&nbsp;2TI 182.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"835\">Como estaba revestido de humanidad, sent\u00eda la necesidad de la fuerza de su Padre. Ten\u00eda lugares selectos para orar. Se deleitaba en mantenerse en comuni\u00f3n con su Padre en la soledad de la monta\u00f1a. En este ejercicio, su alma santa y humana se fortalec\u00eda para afrontar los deberes y las pruebas del d\u00eda. Nuestro Salvador se identific\u00f3 con nuestras necesidades y debilidades, porque elev\u00f3 sus s\u00faplicas nocturnas para pedir al Padre nuevas reservas de fuerzas, a fin de salir vigorizado y refrigerado, fortalecido para arrostrar el deber y la prueba. El es nuestro ejemplo en todo. Se hermana con nuestras flaquezas, pero no alimenta pasiones semejantes a las nuestras. Como no pec\u00f3, su naturaleza rehu\u00eda el mal. Soport\u00f3 luchas y torturas del alma en un mundo de pecado. Dado su car\u00e1cter humano, la oraci\u00f3n era para \u00e9l una necesidad y un privilegio. Requer\u00eda el m\u00e1s poderoso apoyo y consuelo divino que su Padre estuviera dispuesto a impartirle, a \u00e9l que, para beneficio del hombre, hab\u00eda dejado los goces del cielo y elegido por morada un mundo fr\u00edo e ingrato. Cristo hall\u00f3 consuelo y gozo en la comuni\u00f3n con su Padre. All\u00ed pod\u00eda descargar su coraz\u00f3n de los&nbsp;pesares que lo abrumaban. Era var\u00f3n de dolores y experimentado en quebranto.&nbsp;2TI 182.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"838\">Durante el d\u00eda trabajaba fervientemente, haciendo bien a otros para salvarlos de la destrucci\u00f3n. Sanaba a los enfermos y consolaba a los que lloraban; impart\u00eda alegr\u00eda y esperanza a los desesperados y comunicaba vida a los muertos. Despu\u00e9s de terminado su trabajo del d\u00eda, sal\u00eda por las noches y se alejaba de la confusi\u00f3n de la ciudad para postrarse en alg\u00fan huerto apartado, donde oraba a su Padre. A veces los brillantes rayos de la luna resplandec\u00edan sobre su cuerpo postrado; luego nuevamente las nubes y las tinieblas le privaban de toda luz. El roc\u00edo y la helada de la noche ca\u00edan sobre su cabeza y su barba mientras estaba en actitud de s\u00faplica. Frecuentemente prolongaba sus peticiones durante toda la noche. El es nuestro ejemplo. Si lo record\u00e1ramos, ser\u00edamos mucho m\u00e1s fuertes en Dios.&nbsp;2TI 183.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"839\">Si el Salvador de los hombres, a pesar de su fortaleza divina, necesitaba orar, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s debieran los d\u00e9biles y pecaminosos mortales sentir la necesidad de orar con fervor y constancia! Cuando Cristo se ve\u00eda m\u00e1s fieramente asediado por la tentaci\u00f3n, no com\u00eda. Se entregaba a Dios y gracias a su ferviente oraci\u00f3n y perfecta sumisi\u00f3n a la voluntad de su Padre sal\u00eda vencedor. Sobre todos los dem\u00e1s cristianos profesos, debieran los que profesan la verdad para estos \u00faltimos d\u00edas imitar a su gran Ejemplo en lo que a la oraci\u00f3n se refiere.&nbsp;2TI 183.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"840\">\u201cB\u00e1stale al disc\u00edpulo ser como su maestro, y al siervo como su Se\u00f1or\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.48538#48538\">Mateo 10:25<\/a>. Nuestras mesas est\u00e1n con frecuencia cargadas de manjares malsanos e innecesarios, porque amamos esas cosas m\u00e1s que la abnegaci\u00f3n, la salud y la sanidad mental. Jes\u00fas ped\u00eda fuerza a su Padre con fervor. El divino Hijo de Dios la consideraba de m\u00e1s valor que el sentarse ante la mesa m\u00e1s lujosa. Demostr\u00f3 que la oraci\u00f3n es esencial para recibir fuerzas con que contender contra las potestades de las tinieblas, y hacer la obra que se nos ha encomendado. Nuestra propia fuerza es debilidad, pero la que Dios concede es poderosa, y har\u00e1 m\u00e1s que vencedor a todo aquel que la obtenga.&nbsp;2TI 183.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"841\">Mientras el Hijo de Dios se postraba en actitud de oraci\u00f3n en el huerto de Getseman\u00ed, a causa de la agon\u00eda de su esp\u00edritu brot\u00f3 de sus poros sudor como grandes gotas de sangre. All\u00ed fue donde&nbsp;le rode\u00f3 el horror de densas tinieblas. Pesaban sobre \u00e9l los pecados del mundo. Sufr\u00eda en lugar del hombre, como transgresor de la ley de su Padre. All\u00ed se produjo la escena de la tentaci\u00f3n. La divina luz de Dios desapareci\u00f3 de su vista y \u00e9l pas\u00f3 a manos de las potestades de las tinieblas. En su angustia mental cay\u00f3 postrado sobre la tierra fr\u00eda. Se percataba del ce\u00f1o de su Padre. Hab\u00eda desviado la copa del sufrimiento de los labios del hombre culpable, y se propon\u00eda beberla \u00e9l mismo, para dar al hombre en cambio la copa de la bendici\u00f3n. La ira que habr\u00eda ca\u00eddo sobre el hombre recay\u00f3 en ese momento sobre Cristo. All\u00ed fue donde la copa misteriosa tembl\u00f3 en su mano.&nbsp;2TI 183.4<\/p>\n\n\n\n<p id=\"844\">Jes\u00fas hab\u00eda acudido a menudo a Getseman\u00ed con sus disc\u00edpulos para meditar y orar. Ellos conoc\u00edan bien este retiro sagrado. Aun Judas sab\u00eda d\u00f3nde conducir a la turba homicida a fin de entregar a Jes\u00fas en sus manos. Nunca antes hab\u00eda visitado este lugar el Salvador con un coraz\u00f3n tan apesadumbrado. Lo que rehu\u00eda el Hijo de Dios no era el sufrimiento corporal, ni fue esto lo que arranc\u00f3 de sus labios, en presencia de sus disc\u00edpulos, estas amargas palabras: \u201cMi alma est\u00e1 muy triste hasta la muerte; quedaos aqu\u00ed -dijo \u00e9l-, y velad conmigo\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.47858#47858\">Mateo 26:38<\/a>.&nbsp;2TI 184.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"845\">Dejando a sus disc\u00edpulos al alcance de su voz, se fue a corta distancia de ellos y cay\u00f3 sobre su rostro y or\u00f3. Presa su alma de agon\u00eda, rogaba: \u201cPadre m\u00edo, si es posible, pase de m\u00ed este vaso; empero no como yo quiero sino como t\u00fa\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.47860#47860\">vers. 39<\/a>. Le abrumaban los pecados de un mundo perdido. Comprendiendo el enojo de su Padre como consecuencia del pecado, desgarraba su coraz\u00f3n una agon\u00eda intensa y hac\u00eda brotar de su frente grandes gotas de sangre que, corriendo por sus p\u00e1lidas mejillas, ca\u00edan al suelo y humedec\u00edan la tierra.&nbsp;2TI 184.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"846\">Levant\u00e1ndose de su postraci\u00f3n, se acerc\u00f3 a sus disc\u00edpulos y los hall\u00f3 durmiendo. D\u00edjole a Pedro: \u201c\u00bfAs\u00ed que no hab\u00e9is podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entr\u00e9is en tentaci\u00f3n: el esp\u00edritu a la verdad est\u00e1 dispuesto, pero la carne es d\u00e9bil\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.47862#47862\">vers. 40-41<\/a>. En el momento m\u00e1s importante, cuando les hab\u00eda rogado en especial que velasen con \u00e9l, Jes\u00fas hall\u00f3 dormidos a los disc\u00edpulos. El sab\u00eda que les sobrevendr\u00edan graves conflictos y tentaciones. Los hab\u00eda llevado consigo para que lo fortalecieran, y para que los acontecimientos que presenciasen&nbsp;esa noche y las lecciones de instrucci\u00f3n que recibieran se quedasen grabadas indeleblemente en su memoria. Esto era necesario para que su fe no desfalleciera, sino que fuese fortalecida para la prueba que les esperaba.&nbsp;2TI 184.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"849\">Pero en vez de velar con Cristo, abrumados por el pesar, se durmieron. Aun el ardiente Pedro, que pocas horas antes hab\u00eda declarado que sufrir\u00eda y, si era necesario, morir\u00eda por su Se\u00f1or, se hab\u00eda dormido. En el momento m\u00e1s cr\u00edtico, cuando el Hijo de Dios necesitaba su simpat\u00eda y sus sentidas oraciones, los hall\u00f3 durmiendo. Al dormir as\u00ed perdieron mucho. Nuestro Salvador quer\u00eda fortalecerlos para la severa prueba a la cual muy pronto iba a ser sometida su fe. Si hubiesen pasado esos momentos tristes velando con su amado Salvador y orando a Dios, Pedro no habr\u00eda sido abandonado a su propia d\u00e9bil fuerza, que le indujo a negar a su Se\u00f1or en el momento de prueba.&nbsp;2TI 185.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"850\">El Hijo de Dios se alej\u00f3 por segunda vez y or\u00f3 diciendo: \u201cPadre m\u00edo, si no puede este vaso pasar de m\u00ed sin que yo lo beba, h\u00e1gase tu voluntad\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.47866#47866\">vers. 42<\/a>. Nuevamente volvi\u00f3 adonde estaban los disc\u00edpulos y los hall\u00f3 durmiendo. Ten\u00edan los ojos pesados. Estos disc\u00edpulos dormidos representan a una iglesia que duerme cuando se acerca el d\u00eda del juicio de Dios. Es un tiempo de nubes y densas tinieblas, cuando es peligroso dormirse.&nbsp;2TI 185.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"851\">Jes\u00fas nos ha dejado esta amonestaci\u00f3n: \u201cVelad pues, porque no sab\u00e9is cu\u00e1ndo el Se\u00f1or de la casa vendr\u00e1; si a la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la ma\u00f1ana; porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.49637#49637\">Marcos 13:35-36<\/a>. Se pide a la iglesia de Dios que cumpla su vigilia, por peligrosa que sea, ora sea corta o larga. El pesar no brinda excusas para ser menos vigilantes. La tribulaci\u00f3n no debe inducirnos al descuido, sino a duplicar la vigilancia. Por su ejemplo Cristo indic\u00f3 a su iglesia cu\u00e1l es la fuente de su fuerza en tiempo de necesidad, angustia y peligro. La actitud de vela designar\u00e1 en verdad a la iglesia como pueblo de Dios. Por esta se\u00f1al, los que aguardan se distinguen del mundo y demuestran que son peregrinos y extranjeros en la tierra.&nbsp;2TI 185.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"852\">De nuevo, el Salvador se apart\u00f3 tristemente de sus disc\u00edpulos que dorm\u00edan, y or\u00f3 por tercera vez repitiendo las mismas palabras. Luego volvi\u00f3 a ellos y les dijo: \u201cDormid ya, y descansad:&nbsp;he aqu\u00ed ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.47872#47872\">Mateo 26:45<\/a>. \u00a1Qu\u00e9 crueles fueron los disc\u00edpulos al permitir que el sue\u00f1o les cerrase los ojos, y encadenase sus sentidos, mientras su divino Se\u00f1or soportaba tan inefable angustia mental! Si hubiesen permanecido en vela, no habr\u00edan perdido su fe al contemplar al Hijo de Dios muriendo en la cruz.&nbsp;2TI 185.4<\/p>\n\n\n\n<p id=\"855\">Esta importante vigilia nocturna deb\u00eda destacarse por medio de nobles luchas mentales y oraciones que los habr\u00edan robustecido para presenciar la indecible agon\u00eda del Hijo de Dios. Los habr\u00eda preparado para que, mientras contemplaban sus sufrimientos en la cruz, comprendieran algo de la naturaleza de la angustia abrumadora que \u00e9l soport\u00f3 en el huerto de Getseman\u00ed. Y habr\u00edan quedado mejor capacitados para recordar las palabras que les hab\u00eda dirigido con referencia a sus sufrimientos, muerte y resurrecci\u00f3n; y en medio de la lobreguez de aquella hora terrible y penosa, algunos rayos de esperanza habr\u00edan iluminado las tinieblas y sostenido su fe.&nbsp;2TI 186.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"856\">Cristo les hab\u00eda predicho que estas cosas iban a suceder; pero no lo comprendieron. La escena de sus sufrimientos hab\u00eda de ser una prueba de fuego para sus disc\u00edpulos, y por esto era necesario que velasen y orasen. Su fe necesitar\u00eda ser sostenida por una fuerza invisible, mientras experimentaran el triunfo de las potestades de las tinieblas.&nbsp;2TI 186.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"857\">Podemos apreciar apenas d\u00e9bilmente la angustia inenarrable que sinti\u00f3 el amado Hijo de Dios en Getseman\u00ed, al comprender que se hab\u00eda separado de Dios al llevar el pecado del hombre. El fue hecho pecado por la especie ca\u00edda. La sensaci\u00f3n de que se apartaba de \u00e9l el amor de su Padre, arranc\u00f3 de su alma angustiada estas dolorosas palabras: \u201cMi alma est\u00e1 muy triste hasta la muerte\u201d. \u201cSi es posible, pase de mi este vaso\u201d. Luego, con completa sumisi\u00f3n a la voluntad de su Padre, a\u00f1adi\u00f3: \u201cEmpero, no como yo quiero, sino como t\u00fa\u201d.&nbsp;2TI 186.3<\/p>\n\n\n\n<p id=\"858\">El divino Hijo de Dios desmayaba y se mor\u00eda. El Padre envi\u00f3 a un mensajero de su presencia para que fortaleciera al divino Doliente, y le ayudara a pisar la senda ensangrentada. Si los mortales hubiesen podido ver el pesar y asombro de la hueste ang\u00e9lica al contemplar en silencioso dolor c\u00f3mo el Padre separaba sus rayos de luz, su amor y gloria, del amado Hijo de su seno,&nbsp;comprender\u00edan mejor cu\u00e1n ofensivo es el pecado a la vista de Dios. La espada de la justicia iba a ser desenvainada contra su amado Hijo. Con un beso fue entregado en manos de sus enemigos y llevado apresuradamente al tribunal terreno, donde hab\u00eda de ser ridiculizado y condenado a muerte por mortales pecaminosos. All\u00ed, el glorioso Hijo de Dios fue \u201cherido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.38230#38230\">Isa\u00edas 53:5<\/a>. Soport\u00f3 burlas, insultos e ignominiosos abusos, hasta que \u201cfue desfigurado de los hombres su paracer, y su hermosura m\u00e1s que la de los hijos de los hombres\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.38217#38217\">Isa\u00edas 52:14<\/a>.&nbsp;2TI 186.4<\/p>\n\n\n\n<p id=\"861\">\u00bfQui\u00e9n puede comprender el amor manifestado aqu\u00ed? La hueste ang\u00e9lica contempl\u00f3 con admiraci\u00f3n y pesar a Aquel que hab\u00eda sido la majestad del cielo y que hab\u00eda llevado la corona de gloria, y ahora soportaba la corona de espinas, v\u00edctima sangrante de la ira de una turba enfurecida, inflamada de insana locura por la ira de Satan\u00e1s. \u00a1Contemplemos al paciente y dolorido! Las espinas coronan su cabeza. Su sangre fluye de las venas laceradas. \u00a1Y todo por causa del pecado! Nada pod\u00eda haber inducido a Cristo a dejar su honor y majestad celestiales, y venir a un mundo pecaminoso para ser olvidado, despreciado y rechazado por aquellos a quienes hab\u00eda venido a salvar, y finalmente, para sufrir en la cruz, sino el amor eterno y redentor que siempre ser\u00e1 un misterio.&nbsp;2TI 187.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"862\">\u00a1Admiraos, oh cielos, y as\u00f3mbrate, oh tierra! \u00a1He aqu\u00ed al opresor y al Oprimido! Una vasta multitud rodea al Salvador del mundo. Las burlas y los escarnios se mezclan con maldiciones y blasfemias. Los miserables sin sentimientos comentan su humilde nacimiento y vida. Los pr\u00edncipes de los sacerdotes y ancianos ridiculizan su aserto de que es el Hijo de Dios, y las bromas vulgares y el rid\u00edculo insultante vuelan de un labio a otro. Satan\u00e1s ejerc\u00eda pleno dominio sobre las mentes de sus siervos. A fin de lograr esto eficazmente, comenz\u00f3 con los pr\u00edncipes de los sacerdotes y ancianos, y les infundi\u00f3 frenes\u00ed religioso. Mov\u00eda a estos \u00faltimos el mismo esp\u00edritu sat\u00e1nico que controla a los m\u00e1s viles y endurecidos miserables. Prevalec\u00eda una armon\u00eda corrompida en los sentimientos de todos, desde los sacerdotes y ancianos hip\u00f3critas hasta los m\u00e1s degradados. Sobre los hombros de Cristo, el precioso Hijo de Dios, se puso la cruz. Cada paso de Jes\u00fas&nbsp;quedaba marcado por la sangre que flu\u00eda de sus heridas. Rodeado por una inmensa muchedumbre de acerbos enemigos y espectadores insensibles, se lo condujo a la crucifixi\u00f3n. \u201cAngustiado \u00e9l, y afligido, no abri\u00f3 su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeci\u00f3, y no abri\u00f3 su boca\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.38234#38234\">Isa\u00edas 53:7<\/a>.&nbsp;2TI 187.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"865\">Sus entristecidos disc\u00edpulos le segu\u00edan a lo lejos, detr\u00e1s de la turba homicida. Lo vieron clavado en la cruz, colgado entre los cielos y la tierra. Sus corazones rebosaban de angustia al ver a su amado Maestro sufriendo como un criminal. Cerca de la cruz, los ciegos, fan\u00e1ticos e infieles sacerdotes y ancianos le escarnec\u00edan y se burlaban de \u00e9l diciendo: \u201cT\u00fa, el que derribas el templo, y en tres d\u00edas lo reedificas, s\u00e1lvate a ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De esta manera tambi\u00e9n los pr\u00edncipes de los sacerdotes, escarneci\u00e9ndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, dec\u00edan: A otros salv\u00f3, a s\u00ed mismo no se puede salvar: si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz y creeremos en \u00e9l. Confi\u00f3 en Dios: l\u00edbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.49383#49383\">Mateo 27:40-43<\/a>.&nbsp;2TI 188.1<\/p>\n\n\n\n<p id=\"866\">Ni una palabra contest\u00f3 Jes\u00fas a todo esto. Mientras se hund\u00edan los clavos en sus manos, y grandes gotas de sudor ag\u00f3nico brotaban de sus poros, los labios p\u00e1lidos y temblorosos del Doliente inocente exhalaron una oraci\u00f3n de amor perdonador en favor de sus homicidas: \u201cPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u201d.&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.53025#53025\">Lucas 23:34<\/a>. Todo el cielo contemplaba la escena con profundo inter\u00e9s. El glorioso Redentor del mundo perdido sufr\u00eda la penalidad que merec\u00eda la transgresi\u00f3n de la ley del Padre, que hab\u00eda cometido el hombre. Estaba por redimir a su pueblo con su propia sangre. Estaba pagando lo que con justicia exig\u00eda la santa ley de Dios. Tal era el medio por el cual se hab\u00eda de acabar finalmente con el pecado, Satan\u00e1s y su hueste.&nbsp;2TI 188.2<\/p>\n\n\n\n<p id=\"867\">\u00a1Oh! \u00bfHubo alguna vez sufrimiento y pesar como el que soport\u00f3 el Salvador moribundo? Lo que hizo tan amarga su copa fue la comprensi\u00f3n del desagrado de su Padre. No fue el sufrimiento corporal lo que acab\u00f3 tan prestamente con la vida de Cristo en la cruz. Fue el peso abrumador de los pecados del mundo y la sensaci\u00f3n de la ira de su Padre. La gloria de Dios y su presencia sostenedora le hab\u00edan abandonado; la desesperaci\u00f3n le aplastaba&nbsp;con su peso tenebroso, y arranc\u00f3 de sus labios p\u00e1lidos y temblorosos el grito angustiado: \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado?\u201d&nbsp;<a href=\"https:\/\/m.egwwritings.org\/es\/book\/1968.49395#49395\">Mateo 27:46<\/a>.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Observ\u00e9 para ver qui\u00e9nes de los que profesan aguardar la venida de Cristo estaban dispuestos a ofrecer, de su abundancia, sacrificios a Dios. Pude ver a unos pocos pobres y humildes, que como la viuda, se estaban privando a s\u00ed mismos para depositar sus blancas. Cada una de esas ofrendas es considerada por Dios un tesoro precioso. 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