DESAFÍO: NO COMETER LOS MISMOS PECADOS DE SATANÁS

LEAMOS HOY 4 DE SEPTIEMBRE ISAÍAS 14.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Ver. 12-14).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ISAÍAS 14.-

Este capítulo se divide en: 1) Fin del imperio babilónico que había oprimido al mundo, por lo tanto, la naturaleza, seres humanos y el mundo entraría en reposo; 2) Caída del Lucero, hijo de la mañana, por su osadía de querer destronar a Dios de su reinado. Cuando se hace un paralelismo con Ezequiel 28, el rey de Babilonia, quien se convirtió en orgulloso y desafío la profecía de la estatua que serían cuatro imperios quienes gobernarían el mundo, hizo toda la estatua de oro para expresar que su imperio sería eterno, por esas razones, el rey de Babilonia encarna a Satanás y la historia de su caída como producto de su arrogancia y orgullo. Además, las características de este ser son demasiadas poderosas para ser cualquier rey humano, por lo tanto, representa a Satanás. ¿QUIÉN ERA LUCIFER? “Lucifer era el primero de los querubines que cubrían la presencia de Dios. “Así dice Jehová el Señor: ¡Tú eres el sello de perfección, lleno de sabiduría, y consumado en hermosura! En el Edén, jardín de Dios, estabas; de toda piedra preciosa era tu vestidura.” ¿CUÁL FUE SU PECADO? “El orgullo de su propia gloria le hizo desear la supremacía. Lucifer no apreció como don de su Creador los altos honores que Dios le había conferido, y no sintió gratitud alguna. Se glorificaba de su belleza y elevación, y aspiraba a ser igual a Dios. Era amado y reverenciado por la hueste celestial”. (CI 8).

CITA SELECTA.-

“El orgullo y la ambición indujeron a Lucifer a quejarse contra el gobierno de Dios, y a procurar derrocar el orden que había sido establecido en el cielo. Desde su caída se ha propuesto inculcar el mismo espíritu de envidia y descontento, la misma ambición de cargos y honores en las mentes humanas. Así obró en el ánimo de Coré, Datán y Abiram, para hacerles desear ser enaltecidos, y para incitar en ellos envidia, desconfianza y rebelión”

(PP 54).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO. TE PEDIMOS QUE ERRADIQUES TODO RAÍZ DE ORGULLO, ARROGANCIA, SUFICIENCIA PROPIA Y AMBICIÓN DE NUESTRAS VIDAS. TE SUPLICAMOS QUE PONGAS EN NUESTRO SER UN ESPÍRITU DE SERVICIO, DE ENTREGA, DE COLABORACIÓN Y DE HUMILDAD. POR JESÚS, AMÉN.