LO QUE EL GRAN “YO SOY” PUEDE HACER POR NOSOTROS

LEAMOS HOY 8 DE OCTUBRE ISAÍAS 48.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Así dice el Señor, tu redentor, el Dios Santo de Israel: “Yo soy el Señor tu Dios; yo te enseño lo que es para tu bien, yo te guío por el camino que debes seguir.” (Ver. 17).

COMENTARIO ISAÍAS 48.-

En este capítulo se menciona la última profecía de Isaías contra Babilonia. También se amonesta contra la infidelidad del pueblo de Israel. Además, se hace una invocación a los judíos, para salir de Babilonia y retornar a Sion. Dios se presenta con el nombre sublime que se presentó a Moisés en la zarza de fuego: “YO SOY”. Les recuerda su nombre sagrado con el propósito de traerles a la memoria que sigue teniendo el mismo poder, como lo tuvo para sacarlos de Egipto. Apreciado amigo y amiga ¿qué nombre de Dios podemos invocar para sentir que Dios está a nuestro lado? En esta profecía, Dios les ofrece enseñanza, redención y guiarlos por el camino apropiado. 1) EL “GRAN YO SOY” ESTÁ DISPUESTO A REDIMIRNOS.- Este ofrecimiento es la columna vertebral de la fe cristiana. Solo Cristo puede otorgarnos la salvación, y librarnos de las consecuencias terribles del pecado y su destrucción; 2) EL “GRAN YO SOY” DESEA ENSEÑARNOS.- La sabiduría e inteligencia divina está a nuestro alcance. Aceptemos las enseñanzas escritas en la Biblia y apliquemos a nuestras vidas; 3) EL “GRAN YO SOY” QUIERE GUIARNOS.- Siendo que hay caminos que parecen caminos de vida, pero son caminos de muerte, necesitamos la dirección divina para no cometer errores en las decisiones que elijamos. En conclusión: si obedecemos a Dios tendremos paz como un río, nuestra justicia sería como las ondas del mar y nuestra descendencia se multiplicaría.

CITA SELECTA.-

“Cada acto de obediencia a Cristo, cada acto de abnegación por él, cada prueba bien soportada, cada victoria lograda sobre la tentación, es un paso adelante en la marcha hacia la gloria de la victoria final. Si aceptamos a Cristo por guía, él nos conducirá en forma segura. El mayor de los pecadores no tiene por qué perder el camino. Ni uno solo de los que temblando lo buscan ha de verse privado de andar en luz pura y santa. Aunque la senda es tan estrecha y tan santa que no puede tolerarse pecado en ella, todos pueden alcanzarla y ninguna alma dudosa y vacilante necesita decir: Dios no se interesa en mí”

(DMJ 118).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO. RECONOCEMOS NUESTRA TERQUEDAD EN HACER NUESTROS CAPRICHOS Y DESEOS. TE ELEGIMOS COMO EL GRAN “YO SOY” DE NUESTRAS VIDAS, PARA QUE PUEDAS REDIMIRNOS DEL PECADO, ENSEÑARNOS TUS PRECEPTOS Y GUIARNOS A LA SALVACIÓN. POR JESÚS, AMÉN.