LEAMOS HOY 13 DE NOVIEMBRE JEREMÍAS 18.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.”
JEREMÍAS 18:6
COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 18.-
En este capítulo Dios le pide a Jeremías que vaya a la casa del alfarero para verlo trabajar. El alfarero comienza a elaborar una vasija, pero en el proceso la vasija se malogra; vuelve a amasar el barro y elabora una mejor vasija. El ser humano es el barro, y no tiene el poder para darse forma a sí mismo. Sin embargo, Dios el alfarero divino, tiene poder para moldearnos y convertirnos en vasos de honra. Nuestro desafío, es permitir que Dios, quite la independencia y arrogancia, para que pueda transformarnos, moldearnos, y convertirnos en vasijas valiosas.
MEDIOS QUE DIOS UTILIZA PARA FORMARNOS.- Analicemos algunos métodos que Dios utiliza para moldearnos: 1) El fuego del crisol: las pruebas permiten extraer todo la escoria que impide que podamos brillar, y que seamos valorados como el oro de 24 quilates; 2) Los obstáculos: Cuando Dios permite que tengamos obstáculos, son para moldearnos en el desarrollo de la paciencia, tolerancia y confianza en los caminos de Dios.
NO LE DIGAMOS AL ALFARERO QUÉ INSTRUMENTOS QUEREMOS SER.- Podemos expresarle a Dios nuestros sueños y planes, sin embargo, como solo somos barro, y no conocemos qué es lo mejor para nuestras vidas, suplique al Alfarero Divino que nos haga instrumentos de servicio y de honra.
CITA SELECTA.-
“El alfarero toma el barro en sus manos y lo amolda y le da forma conforme a su voluntad. Lo soba y lo trabaja. Lo despedaza y lo vuelve a juntar. Lo moja y lo seca. Lo deja estar por unos momentos sin tocarlo. Cuando se pone del todo flexible, sigue adelante con la obra de formar una vasija. Le da forma y sobre la rueda lo afina y le da lustre. Lo seca al sol y lo cuece en el horno. Así se convierte en una vasija útil. De la misma manera el Alfarero Maestro desea amoldarnos y formarnos. Hemos de ser en sus manos lo que es el barro en manos del alfarero. No intentemos hacer la obra del alfarero. La parte que nos toca es la de entregarnos en las manos del Alfarero Maestro para ser amoldados”
(8TI 199).
OREMOS:
QUERIDO ALFARERO DIVINO. TÚ QUE CREASTE A ADÁN DEL POLVO DE LA TIERRA Y LO FORMASTE A TU IMAGEN Y SEMEJANZA, TE SUPLICAMOS QUE VUELVAS A FORMARNOS. QUE TU MANOS NOS HAGAS INSTRUMENTOS DE BIEN, PARA NUESTRAS FAMILIAS, SOCIEDAD E IGLESIA. POR JESÚS, AMÉN.