“¿No mantendrán nuestros miembros de iglesia sus ojos fijos en un Salvador crucificado y resucitado, en quien están centradas sus esperanzas de vida eterna? Este es nuestro mensaje, nuestro argumento, nuestra doctrina, nuestra amonestación a los impenitentes, nuestro aliento para los afligidos, la esperanza para todo creyente.”
Cartas y manuscritos, tomo 13, carta 49