“Cuando estamos unidos a Cristo, tenemos la mente de Cristo. La pureza y el amor resplandecen en el carácter; la mansedumbre y la verdad gobiernan la vida. La misma expresión del rostro cambia. Cristo, morando en el alma, ejerce un poder transformador, y el aspecto exterior da testimonio de la paz y el gozo que reinan en el interior.”
Mensajes Selectos, pg. 337.2