La Biblia, tal como está escrita, ha de ser nuestra guía. No hay nada mejor para ampliar la mente y fortalecer el intelecto que el estudio de la Biblia. Ningún otro estudio elevará tanto el alma y vigorizará las facultades como el estudio de los oráculos vivientes.
Mente, Carácter y Personalidad t1, pág. 103
