INTERROGANTE: ¿EN QUIÉN DEPOSITAMOS NUESTRA CONFIANZA?

LEAMOS HOY 21 DE SEPTIEMBRE ISAÍAS 31.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Ay de los que van a Egipto a buscar ayuda, de los que confían en los caballos, de los que ponen su confianza en que tienen muchos carros y en que es muy numerosa su caballería, y no vuelven la vista al Dios Santo de Israel, no buscan al Señor!” (Ver. 1).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ISAÍAS 31.-

Isaías continúa con el mensaje del capítulo 30. Reprende a los dirigentes de Judá, por haber buscado la ayuda egipcia contra Asiria, en lugar de buscar la protección divina. Siendo que en Canaán era dificultoso conseguir caballos para la guerra, los habitantes de Judá buscaron aliarse con Egipto, porque ellos tenían un ejército que contaban con una caballería poderosa y con carro herrados. En lugar que los judíos rememoraran las hazañas que Dios había hecho con ellos, prefirieron buscar ayuda militar en otras naciones, porque confiaban en el hombre en lugar de confiar en Dios. Extraigamos dos lecciones para nuestros vidas: 1) NO DEPOSITEMOS NUESTRA CONFIANZA EN EL PODER HUMANO.- Recordemos que los seres humanos son finitos, imperfectos, cambiantes y sujetos a errar, por esa razón no confiemos en que los hombres van a resolver nuestros problema. Pidamos ayuda a Dios, porque Él tiene poder para actuar en forma directa o por medio de instrumentos humanos; 2) CONFIEMOS EN DIOS.- En toda emergencia, debemos reconocer que la batalla es suya. Sus recursos son ilimitados, y las imposibilidades aparentes harán tanto mayor la victoria. Digamos como David cuando le dijo a Goliat: “Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado” (1 Sam 17:45).

CITA SELECTA.- 

“Nuestra fe no debe apoyarse en la capacidad de los hombres sino en el poder de Dios. Es peligroso confiar en los hombres, aun cuando puedan haber sido usados como instrumentos de Dios para realizar una obra grande y buena. Cristo debe ser nuestra fortaleza y nuestro refugio. Los mejores hombres pueden desviarse de su rectitud, y la mejor religión, cuando se corrompe, es siempre la más peligrosa en su influencia sobre las mentes”

(FO 91)

ORACIÓN:

DIOS DE MARAVILLAS. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE MUCHAS VECES HEMOS PUESTO NUESTRA CONFIANZA EN EL PODER HUMANO PARA LA SOLUCIÓN DE NUESTROS PROBLEMAS. RENOVAMOS NUESTRA CONFIANZA EN TU PODER, Y TE DECIMOS QUE CONFIAMOS EN TU GRACIA. POR JESÚS, AMÉN.