¿CÓMO ALCANZAR EL PERDÓN DE NUESTROS PECADOS?

LEAMOS HOY 28 DE OCTUBRE JEREMÍAS 2.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.” (Ver. 22).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 2.-

En este capítulo se usa la analogía del noviazgo y del matrimonio para comparar la relación que Dios tuvo con su pueblo en el desierto. Sin embargo, cuando los habitantes de Judá fueron tras otros dioses, cometieron infidelidad espiritual. Al ir tras dioses falsos, los habitantes de Judá cometieron dos errores: abandonaron a Dios y cavaron cisternas rotas, prefiriendo lo irreal y falso. Jeremías afirma que el pecado no se soluciona con uso externo de ningún elemento de limpieza, porque el pecado está enraizado en la naturaleza pecaminosa del hombre:

SOLOS, NO TENEMOS PODER PARA LIBERARNOS DEL PECADO.- Muchos anhelamos ser buenos, cambiar nuestros pensamientos pecaminosos, mejor nuestra conducta, y abandonar la vida de pecado, pero solos. Sin embargo, todo esfuerzo será inútil y nos hundiremos más en la desesperación. Cuando sentimos que hemos pecado y no podemos orar, ése es el momento de orar. Podemos estar avergonzados y profundamente humillados, pero debemos orar y creer.

SOLO CRISTO PUEDE PERDONAR NUESTROS PECADOS.- Aceptemos por fe, que la sangre de Cristo tiene poder para limpiarnos de todo pecado. Haz tuya la oración de David: “Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve”.

CITA SELECTA.-

“Cuando tratemos de acercarnos a Dios, sugerirá el enemigo: De nada vale que ores; ¿acaso no hiciste esa maldad? ¿Acaso no has pecado contra Dios y contra tu propia conciencia? Pero podemos decir al enemigo que “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado”. Cuando sentimos que hemos pecado y no podemos orar, ése es el momento de orar. Podemos estar avergonzados y profundamente humillados, pero debemos orar y creer. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. El perdón, la reconciliación con Dios, no nos llegan como recompensa de nuestras obras, ni se otorgan por méritos de hombres pecaminosos, sino que son una dádiva que se nos concede a causa de la justicia de Cristo.”

DMJ 98.

ORACIÓN:

DIOS DE AMOR. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE HEMOS ESTADO LUCHANDO CONTRA EL PECADO CON NUESTRAS PROPIAS FUERZAS Y HEMOS FRACASADO. TE SUPLICAMOS QUE LOS MÉRITOS Y LA SANGRE DE CRISTO NOS LIMPIE DE PECADO Y QUE SEAN BORRADOS POR COMPLETO. POR JESÚS, AMÉN.