LEAMOS HOY 17 DE NOVIEMBRE JEREMÍAS 22.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Así dice el Señor: ‘Practiquen el derecho y la justicia. Libren al oprimido del poder del opresor. No maltraten ni hagan violencia al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar”.
JEREMÍAS 22:3
COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 22.-
En este capítulo, Jeremías hace un resumen de los cuatro últimos reyes de Judá: 1) Joacaz, llamado despectivamente por Jeremías con el nombre de Sallum, quien moriría en el destierro; 2) Joacim; 3) Joaquín (llamado también Jeconías o Conías); 4) Sedequías, último rey de Jerusalén. Estos últimos reyes de Jerusalén, fracasaron en administrar justicia a los extranjeros, huérfanos y viudas. Además, quitaron la vida a personas inocentes. Aceptemos el desafío de:
PROTEJER A LOS EXTRANJEROS.- Debido a diversos factores, las familias dejan sus países de origen, para ir a radicar a otros países, que tienen, idiomas o costumbres diferentes. Cobijemos a los extranjeros;
SALVAGUARDEMOS A LOS HUÉRFANOS.- Resguardemos a los huérfanos, que sientan el calor de hogar y compartamos las bendiciones que recibimos de Dios, con los que no tienen padres.
CUIDEMOS A LAS VIUDAS.- Las viudas extrañan la compañías de sus parejas, por esa razón, necesitan que se les brinde, porque la soledad las deprime. Compartamos nuestro tiempo con ellas para llevarlas a pasear o atender sus necesidades.
CITA SELECTA.-
“Los dos grandes principios de la ley de Dios son el amor supremo a Dios y el amor abnegado hacia nuestro prójimo. Los primeros cuatro mandamientos y los últimos seis descansan sobre estos dos principios y brotan de ellos… El sacerdote y el levita vieron a este hombre sufriendo, pero sus corazones no respondieron a sus necesidades. Lo evitaron pasando de lado. El samaritano pasó a su lado, y cuando vio la necesidad de ayuda que tenía el forastero, no preguntó si era pariente, o si pertenecía a su país o a su credo, sino que puso manos a la obra para ayudar al que sufría, porque había una obra que necesitaba ser hecha. Lo alivió lo mejor que pudo, lo colocó sobre su propia bestia, y lo llevó a una posada haciendo provisión para sus necesidades a sus propias expensas.”
(SSJ 164).
ORACIÓN:
DIOS ETERNO. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE NOS HEMOS DESCUIDADO DE ATENDER A NUESTRO PRÓJIMO. QUE LOS EXTRANJEROS, LOS HUÉRFANOS Y LAS VIUDAS, PUEDAN ENCONTRAR REFUGIO EN NUESTROS HOGARES, Y QUE SEAMOS SENSIBLES A SUS NECESIDADES. POR JESÚS, AMÉN.