DEJAR QUE DIOS SEA QUIEN NOS HAGA JUSTICIA.

LEAMOS HOY 30 DE JUNIO 1 SAMUEL 25.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano”. (Vers. 32, 33).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 1 SAMUEL 25.-

Este capítulo se inicia con el relato de la muerte de Samuel y con el llanto de Israel por la pérdida de este gran líder. En segundo lugar, se narra el episodio de David, Nabal y Abigail. En el fértil valle del Carmel, vivía Nabal, quien era un hombre rico, tenía mucho ganado, y había prosperado en abundancia. En esa región merodeaban los amalequitas, quienes vivían del robo del ganado, pero David con sus guerreros, protegieron en forma gratuita a los pastores de Nabal. En compensación de este servicio, David envió a unos mensajeros a Nabal, para que les provea de alimentos. Nabal en vez de indagar a sus criados quién era David, se expresó en forma despectiva y lo acusó de haberse escapado de su amo. Cuando David escuchó este desprecio, decidió vengarse con sus propias manos, con cuatrocientos soldados decidió vengar esta ignominia. Cuando los siervos le dicen lo sucedido a Abigail y cómo los hombres de David los habían protegido, en forma inmediata reúne una gran provisión de alimento para ir al encuentro de David para hacerlo desistir de tomar venganza con sus propias manos. La actitud de Abigail, debemos imitarlas: Ser instrumentos para que las personas no se venguen, sino esperar los tiempos de Dios.

CITA SELECTA.-

“Cuando Abigail vio a David, se bajó en seguida del asno; inclinándose ante David, se postró en tierra, y echándose a sus pies le dijo: ¡Que caiga sobre mí el pecado!, señor mío, pero te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva”. Abigail se dirigió a David con tanta reverencia como si hablara a un monarca coronado. Nabal había exclamado desdeñosamente: “¿Quién es David?” Pero Abigail lo llamó: “Señor mío”. Con palabras bondadosas procuró calmar los sentimientos irritados de él, y le suplicó en favor de su marido. Abigail reveló la fortaleza de su devoción a su casa; y explicó claramente a David que la conducta hostil de su marido no había sido premeditada contra él como una afrenta personal, sino que era simplemente el arrebato de una naturaleza desgraciada y egoísta”.

(PP 655).

OREMOS:

DIOS DE AMOR. TE SUPLICAMOS QUE NOS CONVIERTAS EN INSTRUMENTOS DE PAZ PARA ORIENTAR A LAS PERSONAS, PARA QUE NO SE VENGUEN CON SUS PROPIAS FUERZAS, SIN QUE DEJEN TODO EN TUS MANOS. POR JESÚS, AMÉN.