“LA ATMÓSFERA
La atmósfera que rodea el alma debe ser vivificada por principios celestiales, porque naturalmente nuestra influencia es solo mala. Cuando todos sientan que es un deber positivo ver qué atmósfera rodea su alma, y al contemplar a Cristo con el ojo de la fe, mantenerse por encima de las nieblas y las nubes, y mirar a Aquel que es invisible, entonces nuestra influencia ejercerá un poder continuo.”
21 Manuscript Releases 178.6