CONSULTAR A DIOS ANTES DE TOMAR DECISIONES.

LEAMOS HOY 2 DE JULIO 1 SAMUEL 27.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Con todo, David pensaba: Un día de éstos voy a morir a manos de Saúl. Lo mejor que puedo hacer es huir a la tierra de los filisteos. Así Saúl se cansará de buscarme por el territorio de Israel, y podré escapar de sus manos”. (Ver. 1).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 1 SAMUEL 27.-

David hace una reflexión equivocada de su futuro: “Un día de éstos voy a morir a manos de Saúl”, llega a ésta conclusión errada, porque se ha olvidado la forma en que Dios lo ha conducido y cuidado en el pasado. David había experimentado el cuidado de Dios en todas las etapas de su vida, incluso en las adversidades, sin embargo, en este un periodo de su vida, su fe flaqueó. Sin consultar a Dios, se fue a vivir al territorio de Aquís, quien era rey de la región filistea de Gat. Aquís le regaló la ciudad de Siglag para que vivan con su familia y con su pequeño ejército. Para que David pueda vivir con todo su ejército el año y los cuatro meses en tierras filisteas, se dedicó a saquear las ciudades de los guesureos, guirzitas y amalecitas, pero hacía creer a Aquís, que se dedicaba a atacar las ciudades de los israelitas. Con este engaño, David le hacía creer a Aquís, que sería su siervo por siempre y que había hecho odioso a las israelitas.

CITA SELECTA.-

Cometió David su primer error al desconfiar de Dios en Nob, y el segundo al engañar a Aquis. David había revelado nobles rasgos de carácter, y su valor moral le había ganado el favor del pueblo; pero cuando fue probado, su fe vaciló, y aparecieron sus debilidades humanas. Veía en todo hombre un espía y un traidor. En una gran emergencia, David había mirado a Dios con el ojo firme de la fe, y había vencido al gigante filisteo. Creía en Dios, y salió a la lucha en su nombre. Pero mientras se lo buscaba y perseguía, la perplejidad y la aflicción casi habían ocultado de su vista a su Padre celestial. No obstante, lo que experimentaba servía para enseñar sabiduría a David; pues lo indujo a comprender su propia debilidad, y la necesidad de depender constantemente de Dios. ¡Cuán preciosa y valiosa es la dulce influencia del Espíritu de Dios cuando llega a las almas deprimidas o desesperadas, anima a los de corazón desanimado, fortalece a los débiles e imparte valor y ayuda a los probados siervos del Señor! ¡Qué Dios tan bondadoso el nuestro, que trata tan suavemente a los descarriados, y muestra su paciencia y ternura en la adversidad, y cuando estamos abrumados de algún gran dolor!!

(PP 645).

OREMOS:

PADRE DE AMOR. TE AGRADECEMOS PORQUE NOS HAS CUIDADO EN TODO EL TRANSCURSO DE NUESTRAS VIDAS. TE PEDIMOS QUE NO AYUDES A NUNCA DESCONFIAR DE TU PROTECCIÓN Y CUIDADO. POR JESÚS, AMÉN.