LEAMOS HOY 31 DE DICIEMBRE JOB 9.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Aunque sé muy bien que esto es cierto, ¿cómo puede un mortal justificarse ante Dios? (Ver. 2).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 9.-
La parábola del fariseo y el publicano ejemplifica la justificación. El fariseo creía que por “hacer algo” y por no “hacer lo que los malos hacían” creía que su conducta lo calificaba para ser justificado ante Dios, pero volvió a su casa sin recibir nada. El publicano, se sentía tan indigno que no se animaba a levantar su rostro al cielo, como era la costumbre judía, solo atinó a decir: “Señor sé propicio a mí pecador”, El Señor inmediatamente lo declaró “JUSTIFICADO”, solo los méritos de Cristo lo podían declarar sin pecado. Por esta razón, la justificación es un acto legal o judicial, donde se declara inocente al pecador, porque Cristo pagó el rescate. La declaración más sublime de justificación por la realizó Elena de White: “Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre lo que éste no puede hacer por sí mismo” (Testimonios para Ministros 456). Dios nos justifica por medio de su JUSTICIA IMPUTADA E IMPARTIDA: 1) La justicia por la cual somos justificados o por la cual se perdona nuestros pecados es IMPUTADA, es nuestro derecho al cielo. Esta justicia es acreditada por los méritos de Cristo en nuestro favor; 2) La justicia IMPARTIDA, es la gracia divina que se nos otorga cada día, para que podamos ser idóneos para llegar al cielo”.
CITA SELECTA.-
“Todo el más profundo interés manifestado entre los hombres por los fallos de los tribunales terrenales no representa sino débilmente el interés manifestado en los atrios celestiales cuando los nombres inscritos en el libro de la vida desfilen ante el Juez de toda la tierra. El divino Intercesor aboga en favor de todos los que han vencido por la fe en su sangre para que se les perdonen sus transgresiones, a fin de que sean restablecidos en su morada edénica y coronados con él coherederos del “señorío primero”. Con sus esfuerzos para engañar y tentar a nuestra raza, Satanás había pensado frustrar el plan que Dios tenía al crear al hombre, pero Cristo pide ahora que este plan sea llevado a cabo como si el hombre no hubiese caído jamás. Pide para su pueblo, no solo el perdón y la justificación, plenos y completos, sino además participación en su gloria y un asiento en su trono”.
(CS 475).
ORACIÓN:
PADRE. VENIMOS COMO EL PUBLICANO, SIN MÉRITOS ALGUNO Y CON LOS PECADOS QUE NOS AGOBIAN. POR LOS MÉRITOS DE CRISTO EN NUESTRO FAVOR, TE SUPICLAMOS QUE NOS DECLARES JUSTOS, QUE NOS PERDONES, Y QUE NOS DES LA IDONEIDAD PARA IR AL CIELO. POR JESÚS, AMÉN.