LEAMOS HOY 17 DE ABRIL SALMOS 75.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “No sean altaneros, digo a los orgullosos; No sean altivo, ordeno a los impíos” (Ver. 4).
COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 75.-
El salmista comienza su oración con palabras de gratitud, de la misma manera, deberíamos comenzar el día diciendo: “Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas”. Luego se dirige a los insensatos a eliminar dos hábitos que perjudican la vida espiritual y la relación con el prójimo: 1) ERRADIQUEMOS EL ORGULLO. El orgullo se define como el “exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás”. El pecado del orgullo crea la autosuficiencia, actitud que impide la obra del Espíritu Santo convencernos que estamos en estado pecaminoso; 2) ELIMINEMOS LA ALTIVEZ. La palabra altivez proviene de la figura del cuerno de los animales o los colmillos del elefante, porque se proyecta con arrogancia e insolencia al hablar. Reconozcamos el poder de Dios para darnos bendiciones. Moisés amonestó al pueblo de Dios para erradicar el envanecimiento: “Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día (Deut 8:17,18). Todo lo que somos y tenemos es por la gracia divina.
CITA SELECTA.-
“No todos los pecados son de igual magnitud delante de Dios; hay diferencia de pecados a su juicio, como la hay a juicio de los hombres. Sin embargo, aunque este o aquel acto malo pueda parecer trivial a los ojos de los hombres, ningún pecado es pequeño a la vista de Dios. Al borracho se le desprecia y se le dice que su pecado le excluirá del cielo, mientras que demasiado a menudo el orgullo, el egoísmo y la codicia no son reprendidos. Sin embargo, son pecados que ofenden en forma especial a Dios, porque contrarían la benevolencia de su carácter, ese amor abnegado que es la misma atmósfera del universo que no ha caído. El que comete alguno de los pecados más groseros puede avergonzarse y sentir su pobreza y necesidad de la gracia de Cristo; pero el orgulloso no siente necesidad alguna y así cierra su corazón a Cristo”.
(CC, 30).
OREMOS:
PADRE NUESTRO, RECONOCEMOS QUE LO QUE SOMOS, TENEMOS Y HEMOS LLEGADO A PROSPERAR, ES PORQUE HAS CUIDADO Y BENDECIDO EL TRABAJO DE NUESTRAS MANOS. TE SUPLICAMOS PUEDAS ERRADICAR EL ORGULLO, LA SUFICIENCIA PROPIA Y LA ALTIVEZ. POR JESÚS, AMÉN.