LECCIÓN: SIN DIOS, LA VIDA NO TIENE SENTIDO

LEAMOS HOY 2 DE AGOSTO ECLESIASTÉS 1.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Vers. 2).

AUTOR Y FECHA El libro del Eclesiastés fue escrito por Salomón en su vejez por el año 940 a. C. Después de que había probado plenamente que todos los placeres que puede dar la tierra son vanos e insatisfactorios.

PROPÓSITO DE ECLESIASTÉS.- La intención de Eclesiastés es demostrar la vanidad de todas las ocupaciones meramente humanas, cuando se hace de ellas la principal finalidad. Su conclusión es que es sabio disfrutar con gratitud de las buenas dádivas de Dios y hacer lo que es correcto, pues se traerán a juicio todas nuestras obras. “En sus últimos años, Salomón se apartó, cansado y sediento, de las resquebrajadas cisternas de la tierra, y volvió a beber de la fuente de la vida. Inspirado por el Espíritu Santo, escribió para las futuras generaciones la historia de sus años malgastados, con sus lecciones de advertencia, y así, aunque su pueblo cosechó el mal que él había sembrado, la obra de la vida de Salomón no se perdió totalmente” (La Educación, 137).

VANIDAD DE VANIDADES.– La palabra vanidad aparece unas 35 veces en Eclesiastés. Vanidad significa: transitorio, hueco, absurdo, sin sentido. Salomón sustenta la tesis que la vida en este mundo no se puede comprender si no se está en relación apropiada con Dios. ¿Cuál es el propósito supremo de nuestra vida? Podemos tener deseos de bienestar económico y social. Podemos tener metas y sueños loables para nosotros, familia, empresa y entorno social. Todo esto es muy altruista, sin embargo, todo puede llegar a ser vanidad, si Dios no es el principio, gestor y centro de nuestras vidas.

CITA SELECTA.-

“Por medio de su amarga experiencia, Salomón conoció la vanidad de una vida que busca su mayor bien en los placeres terrenales. Construyó altares a dioses paganos solo para comprender cuán vana es la promesa de descanso que ofrecen al alma. En sus últimos años, Salomón se apartó, cansado y sediento, de las resquebrajadas cisternas de la tierra, y volvió a beber de la fuente de la vida. Inspirado por el Espíritu Santo, escribió para las futuras generaciones la historia de sus años malgastados, con sus lecciones de advertencia, y así, aunque su pueblo cosechó el mal que él había sembrado, la obra de la vida de Salomón no se perdió totalmente”.

(ED 137).

ORACIÓN:

PADRE DE TODA SABIDURÍA. TE SUPLICAMOS QUE, EN ESTOS DOCE DÍAS DE LECTURA DEL LIBRO DE ECLESIASTÉS, PODAMOS DIFERENCIAR ENTRE LO QUE ES VANIDAD Y TERRENAL, DE LO QUE ES VERDADERO Y ETERNO.  DIRIGE NUESTRAS VIDAS PARA VIVIR SABIAMENTE. POR JESÚS, AMÉN.