LA VIDA NO FINALIZA EN ESTA TIERRA, HAY UN MEJOR FUTURO

LEAMOS HOY 12 DE SEPTIEMBRE ISAÍAS 22.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Pero miren, hay gozo y alegría! ¡Se sacrifican vacas, se matan ovejas, se come carne y se bebe vino! ¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!” (Ver. 13). 

COMENTARIO HISTÓRICO DE ISAÍAS 22.-

El capítulo 22 desarrolla dos profecías: 1) Profecía contra Jerusalén, llamada “Valle de la Visión” y su caída un siglo más adelante; 2) Profecía acerca de Sebna y Eliaquim. La profecía contra Jerusalén, muestra la desobediencia del llamamiento de Jehová a “llorar y lamentar”, y en vez de buscar el perdón, “Se matan vacas y se degüellan ovejas; se come carne y se bebe vino… Y decían: “¡Comamos y bebamos que mañana moriremos! VIVIR DESENFRENADAMENTE. – Las circunstancias por la que atravesarían los ciudadanos de Jerusalén, sería caótica. Sin embargo, en lugar de buscar a Dios, darían rienda suelta a la sensualidad, borracheras, y todo tipo de desenfreno. Su frase sería: “Ya que moriremos, vivamos sin restricciones”. Así como en los tiempos de Isaías, muchas personas en la actualidad exclaman: “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos”. Apreciados amigos y amigas, no seamos dominados por los placeres momentáneos y perjudiciales. En lugar de malgastar nuestra vida y dinero en encantos pecaminosos, dediquemos los años de vida que nos quedan a practicar la abnegación. HOY ES EL TIEMPO DE ARREPENTIMIENTO.- Aprovechemos la oportunidad de estar con vida, para estar cerca de Dios, cultivar un espíritu de arrepentimiento, confesar nuestras faltas, y gozar de una conversión completa.

CITA SELECTA.-

“Multitudes viven en el momento presente, sin preocuparse del futuro. Como Esaú exclaman: “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos”. Son dominados por sus inclinaciones; y en vez de practicar la abnegación, pasan por alto las consideraciones de más valor. Si se trata de renunciar a una de las dos cosas, la satisfacción de un apetito depravado o las bendiciones celestiales prometidas solamente a los que practican la abnegación de sí mismos y temen a Dios, prevalecen las exigencias del apetito, y Dios y el cielo son tenidos en poco. ¡Cuántos, aun entre los que profesan ser cristianos, se aferran a goces perjudiciales para la salud que entorpecen la sensibilidad del alma!”

(PP 162).

OREMOS:

PADRE. CONFESAMOS QUE COMETEMOS PECADOS, SIN CONTEMPLAR QUE ESTAMOS ARRUINANDO NUESTRO FUTURO ETERNO. TE SUPLICAMOS QUE PODAMOS COMPRENDER QUE LA VIDA NO SE CONCLUYE EN ESTA TIERRA, SINO, QUE PODEMOS VIVIR POR LA ETERNIDAD EN TU PRESENCIA. POR JESÚS, AMÉN.