DESAFÍO: CONFIAR EN LAS DOS PROMESAS DIVINAS

LEAMOS HOY 26 DE NOVIEMBRE JEREMÍAS 31.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”

JEREMÍAS 31:3

COMENTARIO JEREMÍAS 31.-

En el capítulo 31, Jeremías utiliza la figura de la salida del Pueblo de Israel de Egipto hacía Canaán, para expresar que Dios haría el mismo trabajo: retornaría de Babilonia a los desterrados, los conduciría por el desierto, para restablecerlos en la tierra prometida. Dios asegura a su pueblo que nuevamente entrará en relación con ellos por medio de la renovación del pacto. Dios ratifica por medio del profeta, que su amor es eterno, y su misericordia se extiende para otorgarnos perdón y prolongarnos la vida. Apropiemos de las promesas divinas:

PRIMERA PROMESA: DIOS NOS AMA CON AMOR ETERNO.- El amor de Dios no es un impulso momentáneo, no depende de las circunstancias, ni de nuestra conducta. Si estamos en comunión con Dios, Él nos seguirá amando. Si nos hemos alejado y hemos pecado, nos continúa amando, desea perdonarnos y quiere que retornemos, para renovar el pacto de fidelidad.

SEGUNDA PROMESA: DIOS PROLONGA SU MISERICORDIA.- La misericordia se define como la disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, especialmente en el perdón y la reconciliación. La misericordia es más que un sentimiento de simpatía, es una práctica. Cuando Dios nos prolonga la vida, nos está extendiendo su misericordia y salvación.

CITA SELECTA.-

“El amor de Dios aún implora al que ha escogido separarse de él, y pone en acción influencias para traerlo de vuelta a la casa. El hijo pródigo volvió en sí en medio de su desgracia. Fue quebrantado el engañoso poder que Satanás había ejercido sobre él. Se dio cuenta de que su sufrimiento era la consecuencia de su propia necedad. Desdichado como era, el pródigo halló esperanza en la convicción del amor de su padre. Fue ese amor el que lo atrajo hacia el hogar. Del mismo modo, la seguridad del amor de Dios constriñe al pecador a volverse a Dios. “Su benignidad te guía a arrepentimiento”. La misericordia y compasión del amor divino, a manera de una cadena de oro, rodea a cada alma en peligro. El Señor dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te soporté con misericordia.”

(PVGM 159).

ORACIÓN:

PADRE ETERNO. CONFESAMOS ANTE TU TRONO, QUE HEMOS DESPRECIADO LAS OPORTUNIDADES DE SALVACIÓN QUE NOS OTORGAS. TE SUPLICAMOS QUE TU AMOR SE MANIFIESTE SOBRE LA VIDA DE NUESTRAS FAMILIAS, Y TU MISERICORDIA NOS CONDUZCA A LA ETERNIDAD. POR JESÚS, AMÉN. 


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