Dios no nos pide que seamos perfectos, sino que seamos humildes y dispuestos a aprender. Es en la humildad y la disposición a aprender que podemos crecer en la gracia y el conocimiento de Dios
El Espíritu de Profecía, vol. 2, pág. 218.
Dios no nos pide que seamos perfectos, sino que seamos humildes y dispuestos a aprender. Es en la humildad y la disposición a aprender que podemos crecer en la gracia y el conocimiento de Dios
El Espíritu de Profecía, vol. 2, pág. 218.