DESAFÍO: DEJAR DE SER TERCOS Y OBEDECER A DIOS

LEAMOS HOY 14 DE NOVIEMBRE JEREMÍAS 19.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque han puesto tercos para no obedecer mis palabras.”

JEREMÍAS 19:15

COMENTARIO HISTÓRICO DE JEREMÍAS 19.-

Jeremías por mandato divino, utilizó otra acción simbólica: compra una tinaja y en compañía de un grupo de líderes, se dirige a la puerta del Alfarero, que quedaba en dirección al valle de Ben Hinón. Mirando hacia el valle, rompe la tinaja delante del público presente, y afirma que Judá y Jerusalén, se convertiría en un valle de matanza. Este valle también tenía el nombre de Tofet, que era el lugar donde se inmolaban víctimas humanas, y se sacrificaban a los niños en honor al dios Molok. Jeremías añadió: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oír mis palabras.” Estas palabras desataron la ira en los que ejercían autoridad, agarraron a Jeremías, lo encarcelaron y para aumentar el sufrimiento lo pusieron en el cepo. Dios nos hace dos pedidos:

1) DEJEMOS LA TERQUEDAD.- La persona terca no cambia de actitud o parecer, aunque haya argumentos que indiquen que está equivocado.

2) APRENDAMOS A OBEDECER.- Nuestra naturaleza pecaminosa es reacia a someterse a la autoridad celestial y a los requerimientos prescriptos en su Palabra. Pidamos a Dios corazón dócil para obedecer y entender que lo que Dios nos pide es para nuestra felicidad.

CITA SELECTA.-

“El profeta hizo lo que se le había ordenado. Luego, volviendo a la ciudad, se puso de pie en el atrio del templo, y declaró a oídos de todo el pueblo: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oír mis palabras.” En vez de inducirlos a la confesión y al arrepentimiento, las palabras del profeta despertaron ira en los que ejercían autoridad, y en consecuencia Jeremías fue privado de la libertad. Encarcelado y puesto en el cepo, el profeta continuó sin embargo comunicando los mensajes del Cielo a los que estaban cerca de él”

(PR 318).

OREMOS:

PADRE ETERNO. TE PEDIMOS PERDÓN POR SER OBSTINADOS Y TESTARUDOS COMO EL PUEBLO DE ISRAEL PARA NO ESCUCHAR TUS ADVERTENCIAS. TE SUPLICAMOS QUE PONGAS UN ESPÍRITU Y CORAZÓN NUEVO PARA TENER DISPOSICIÓN A OBEDECERTE. POR JESÚS, AMÉN.