LEAMOS HOY 15 DE MAYO SALMOS 103.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios”. (Ver. 2).
LEAMOS HOY 14 DE MAYO SALMOS 102.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Escucha, Señor, mi oración; llegue a ti mi clamor. No escondas de mí tu rostro cuando me encuentro angustiado. Inclina a mí tu oído; respóndeme pronto cuando te llame”. (1, 2).
LEAMOS HOY 13 DE MAYO SALMOS 101.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿Cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón. No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo.” (Vers. 2, 3).
LEAMOS HOY 12 DE MAYO SALMOS 100.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado”. (Ver. 3).
LEAMOS HOY 11 DE MAYO SALMOS 99.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Exaltad a Jehová nuestro Dios,
Y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo. Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; invocaban a Jehová, y él les respondía”. (Vers. 6).
LEAMOS HOY 10 DE MAYO SALMOS 98.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Canten delante del Señor, que ya viene a juzgar la tierra. Y juzgará al mundo con justicia, a los pueblos con rectitud”. (Ver. 9).
LEAMOS HOY 9 DE MAYO SALMOS 97.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “El Señor ama a los que odian el mal; él libra la vida de sus fieles, y de manos de los impíos los libra”. (Ver. 10).
LEAMOS HOY 8 DE MAYO SALMOS 96.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Canten delante del Señor, que ya viene! ¡Viene ya para juzgar la tierra! Y juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con fidelidad”. (Ver. 13).
LEAMOS HOY 7 DE MAYO SALMOS 95.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.” (Vers. 6, 7)
LEAMOS HOY 6 DE MAYO SALMOS 94.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “No bien decía: “Mis pies resbalan”, cuando ya tu amor, Señor, venía en mi ayuda. Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría”. (Vers. 18, 19).