DESAFÍO: VIVIR FELICES CON LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS OTORGA

LEAMOS HOY 20 DE AGOSTO 1 REYES 21.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Acab se fue a su casa deprimido y malhumorado porque Nabot el jezrelita le había dicho: No puedo cederle a Su Majestad lo que heredé de mis antepasados. De modo que se acostó de cara a la pared, y no quiso comer”. (Ver. 4).

COMENTARIO HISTÓRICO DE 1 REYES 21.-

Las leyes dadas por Dios a Moisés impedían que las heredades puedan ser vendidas a otras personas que no sean de la misma tribu; esta norma tenía como principio el mantener la unidad y la identidad de cada tribu. Nabot le explicó al rey Acab, que por ese principio no podía venderle su viña. Acab, en lugar de ratificar esa normativa dada por Dios, se entristeció, y como niño que no se le dio su capricho, no quiso comer y se fue a acostar muy enojado. Jezabel, quien pensaba que el rey tenía autoridad por encima de cualquier ley divina, planificó el asesinato de Nabot, para que su esposo se adueñara de la vid. Cuando Acab fue a tomar posesión de la viña, Elías le profetiza que, por su conducta inmoral, toda su descendencia sería aniquilada, y que Jezabel sería comida por los perros. Cuando Acab recibió la sentencia, se vistió de cilicio y ayuno. Este arrepentimiento llevó a que Dios postergara el castigo.

Muchas veces nos portamos como “NIÑOS O NIÑAS CAPRICHOSOS (AS), lloramos, no nos enojamos, y nos quejamos porque Dios no nos otorga ciertos pedidos que pueden ser para nuestra perdición. No actuemos como Jezabel, que dio un consejo malévolo, conduciendo a una persona a la muerte. Repitamos: “No codicies la casa de tu prójimo, no codicies su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca.

CITA SELECTA.-

“Seríamos mucho más felices y más útiles si nuestra vida familiar y nuestro trato social se rigieran por la mansedumbre y la sencillez de Cristo. En vez de lograr con gran esfuerzo una ostentación que excite la admiración o la envidia de las visitas, debemos procurar hacer felices a cuantos nos rodean mediante nuestra alegría, simpatía y amor. Dejemos ver a las visitas que nos esforzamos por obrar conforme a la voluntad de Cristo. Aunque nuestra suerte sea humilde, vean ellas en nosotros un espíritu de contentamiento y gratitud. En un hogar verdaderamente cristiano reina una atmósfera de paz y reposo. Un ejemplo tal no quedará sin efecto.

(HC 410.1)

ORACIÓN:

PADRE, DESARRAIGA TODO DESEO MEZQUINO, DE ENVIDIA O CELOS, PORQUE OTRA PERSONA TIENE ALGO QUE NOSOTROS NO TENEMOS. DANOS TU GRACIA PARA VIVIR FELIZ CON TODO LO QUE NOS DAS. POR JESÚS, AMÉN.