DEPOSITAR NUESTRA CONFIANZA ABSOLUTA EN EL SEÑOR.

LEAMOS HOY 8 DE SEPTIEMBRE 2 REYES 18.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Ezequías puso su confianza en el Señor, Dios de Israel. No hubo otro como él entre todos los reyes de Judá, ni antes ni después”. (Ver. 5). 

COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 REYES 18.-

El rey Ezequías fue uno de los reyes más fieles que tuvo el reino del Sur: 1) Quitó los lugares altos donde sacrificaban holocaustos y quemaban incienso; 2) Quebró la imagen de Asera; 3) Quebró la imagen de la serpiente que Moisés había en el desierto. Esta serpiente de bronce la habían trasladado hasta la tierra prometida y le ofrecían incienso. En el año catorce del reinado Ezequías, Senaquerib quiso conquistar Jerusalén, pero Ezequías depositó su CONFIANZA en Dios y fue librado del poder asirio. La palabra CONFIANZA, proviene de una palabra hebrea que significa, “apresurarse a refugiarse, pero no tan precipitadamente”.  Es decir, cuando se tiene un lugar seguro de protección, se debe ir con rapidez, pero sin alarmarse, porque el refugio es inexpugnable para el enemigo. Lo importante es llegar al refugio, ese refugio, es Dios. El secreto de la confianza de Ezequías en Dios, radicó en que él hizo lo que agrada a Dios, se mantuvo fiel y obedeció los mandamientos divinos. Ezequías gozó de la compañía y protección divina. Y Dios lo bendijo en todas sus empresas. El texto bíblico sostiene que Ezequías fue uno de los mejores reyes del pueblo de Dios.

CITA SELECTA.-

“El reinado de Ezequías se caracterizó por una serie de providencias notables, que revelaron a las naciones circundantes que el Dios de Israel estaba con su pueblo. El éxito de los asirios al tomar Samaria y dispersar entre las naciones el residuo de las diez tribus durante la primera parte de aquel reinado, inducía a muchos a poner en duda el poder del Dios de los hebreos. Envalentonados por sus éxitos, los ninivitas despreciaban desde hacía mucho el mensaje de Jonás, y en su oposición desafiaban los propósitos del Cielo. Pocos años después que cayera Samaria, los ejércitos victoriosos volvieron a aparecer en Palestina, esta vez para dirigir sus fuerzas contra las ciudades amuralladas de Judá, y tuvieron cierta medida de éxito; pero se retiraron por una temporada debido a dificultades que se levantaron en otras partes de su reino. Algunos años más tarde, hacia el final del reinado de Ezequías, iba a demostrarse ante las naciones del mundo si los dioses de los paganos habían de prevalecer finalmente”. 

(PR 250).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO. AL IGUAL QUE EZEQUÍAS, HEMOS DECIDIDO CONFIAR PLENAMENTE EN TI. PERMÍTENOS REFUGIARNOS EN TUS BRAZOS PODEROSOS, PARA QUE LAS ADVERSIDADES NO NOS DAÑE. POR JESÚS, AMÉN.