LECCIÓN: MODELO DE ORACIÓN (LEER VERSÍCULOS 15-19)

LEAMOS HOY 9 DE SEPTIEMBRE 2 REYES 19.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Ahora, pues, Señor y Dios nuestro, por favor, sálvanos de su mano, para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo tú, Señor, eres Dios” (Ver. 19)

COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 REYES 19.-

Después que Senaquerib, rey de Asiria, conquistó todo el reino del norte de Israel, decidió conquistar Jerusalén. Desde la ciudad de Laquis envió una comitiva encabezada por el Rabsaces, para ofrecerles una rendición, luego, todos los habitantes serían trasladados a otra región de Mesopotamia. Además, los conmina para que no confíen en el Dios de Israel, porque los otros dioses no habían podido impedir que conquistara sus ciudades. Ante estas palabras de profanación contra el Dios del Israel, Ezequías acudió al templo a orar para implorar la protección divina. Por último, envió a sus allegados más cercanos para hablar con el profeta Isaías, para que intercediera ante Dios. Extraemos las siguientes lecciones de la oración de Ezequías: 1) PRIMERO: Recordemos que estamos conversando con el Creador de todo el universo, por ese motivo, debemos iniciar nuestras oraciones honrando el nombre de Dios. Mencionemos alguno de sus atributos, así como lo hacen los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos; 2) SEGUNDO: Seamos específicos en nuestros pedidos y hablemos con Dios como con un amigo. Dígale lo que nos preocupa, atemoriza o la necesidad específica que tenemos. Menciones nombres, lugares y circunstancias; 3) TERCERO: Agradezcamos por la respuesta, recordando que el acto divino que se realizará en nuestro favor, servirá para confirmar que tenemos un Dios Todopoderoso que se complace es socorrer a sus hijos que claman por ayuda. RESPUESTA DIVINA: Inmediatamente Dios respondió a Ezequías, el rey Senaquerib fue asesinado por sus hijos.

CITA SELECTA:

“El Dios de los hebreos había prevalecido contra el orgulloso asirio. El honor de Jehová había quedado vindicado en ojos de las naciones circundantes. En Jerusalén el corazón del pueblo se llenó de santo gozo. Sus fervorosas súplicas por liberación habían sido acompañadas de la confesión de sus pecados y de muchas lágrimas. En su gran necesidad, habían confiado plenamente en el poder de Dios para salvarlos, y él no los había abandonado”.

(PR 267).

ORACIÓN:

DIOS TODOPODEROSO, CREADOR DE TODO EL UNIVERSO, ALABAMOS TU SANTO NOMBRE. TE PEDIMOS QUE NUESTRAS ORACIONES SEAN ESCUCHADAS Y QUE PUEDAS CONTESTARLAS PARA NUESTRO BIEN. POR JESÚS, AMÉN.