LECCIÓN: EL PECADO NO TIENE LÍMITE PARA LA DEPRABACIÓN.

LEAMOS HOY 11 DE SEPTIEMBRE 2 REYES 21.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Además del pecado que hizo cometer a Judá, haciendo así lo que ofende al Señor, Manasés derramó tanta sangre inocente que inundó a Jerusalén de un extremo a otro”. (Ver. 16) 

COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 REYES 21.-

Manasés, fue uno de los tres reyes niños que tuvo Judá. Comenzó a reinar a los 12 años y gobernó el periodo más largo que cualquier otro rey, 55 años. El reinado de Manases fue el más ignominioso e idolátrico, la lista de los pecados cometidos por Manases es interminable: reemplazó la adoración al Dios de Israel, que se realizaba en el templo de Salomón había dedicado a Jehová, por la adoración a los dioses cananeos; reconstruyó los altares paganos que su padre había destruido; levantó una estatua de Ashera para que sea adorada; erigió altares a Baal y a todos los dioses paganos; pasó a sus hijos por fuego; se dedicó a la magia, hechicería y consultó a los espiritistas. Además, asesinó a muchas personas inocentes, que, por su fidelidad a Dios, se oponían a este sistema idolátrico de culto: “derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar a Jerusalén de extremo a extremo”, uno de esos líderes que murió por su fidelidad a Dios fue el profeta Isaías. El pasaje bíblico sostiene que la conducta del pueblo de Dios, superó en maldad a los pueblos que Dios había echado de Canaán.

CITA SELECTA.-

“Fielmente, los profetas continuarán dando sus amonestaciones y exhortaciones; hablaron intrépidamente a Manasés ya su pueblo; pero los mensajes fueron despreciados; y el apóstata Judá no quiso escucharlos. Como muestra de lo que acaecería al pueblo si continuaba en su impenitencia, el Señor que tomó su rey fue tomado cauteloso por una banda de soldados asirios, quienes habían sido “atados con cadenas lo llevaron a Babilonia”, su capital provisoria. Esta aflicción hizo volver en sí al rey; “Oró ante Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo a él orado, fue atendido; pues que oyó su oración, y regresó a Jerusalén, a su reino. Entonces conoció a Manasés que Jehová era Dios. “Pero este arrepentimiento, por notable que perdieron, fue demasiado tarde para salvar al reino de las influencias corruptoras de los años en que se había practicado la idolatría”. 

(PR 282).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO. INTERCEDEMOS POR LOS QUE SUFREN Y ESTÁN PADECIENDO PERSECUCIONES POR SER FIELES A TUS MANDAMIENTOS. TAMBIÉN TE SUPLICAMOS QUE NO AYUDES, PARA NO SE REPITAN LOS PECADOS DE MANASÉS EN NUESTRAS VIDAS. POR JESÚS, AMÉN.