DESAFÍO: PRACTICAR LA ORACIÓN INTERCESORA EN BENEFICIO DE NUESTRAS FAMILIAS, AMIGOS Y VECINOS

LEAMOS HOY 28 DE NOVIEMBRE ESDRAS 9.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Y le dije en oración: «Dios mío, estoy confundido y siento vergüenza de levantar el rostro hacia ti, porque nuestras maldades se han amontonado hasta cubrirnos por completo; nuestra culpa ha llegado hasta el cielo.” (Vers. 5, 6).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ESDRAS 9.-

Después de llegar a Jerusalén, los príncipes informaron a Esdras que los que habían retornado del exilio se habían casado y tenido hijos con mujeres cananeas, amonitas, moabitas egipcias y amorreas. Cuando Esdras se enteró de los pecados que se estaban cometiendo, rasgó sus vestiduras y se arrancó cabellos de su cabeza. Esta angustia por los pecados cometidos, no fueron exagerados, Esdras pensaba que las consecuencias de estas faltas, podían ocasionar la desaprobación divina y la cesación de las bendiciones que Dios les estaba proveyendo. A la hora del sacrificio vespertino, Esdras expresó una de las oraciones intercesoras más conmovedoras escritas en la Biblia: “Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día”. Esdras se incluye como uno de los pecadores y pide a Dios que su misericordia no los abandone. Practiquemos este día la oración intercesora. De la oración intercesora de Esdras extraemos las siguientes lecciones: 1) Exaltar el poder y la misericordia divina; 2) Debemos incluirnos en la lista de los pecadores; 3) Suplicar perdón.

CITA SELECTA.-

“En su obra, Esdras y Nehemías se humillaron delante de Dios, confesaron sus pecados y los del pueblo, y pidieron perdón como si ellos mismos hubiesen sido los culpables. Con paciencia trabajaron, oraron y sufrieron. Lo que más dificultó su obra no fue la franca hostilidad de los paganos, sino la oposición secreta de los que se decían sus amigos, quienes, al prestar su influencia al servicio del mal, multiplicaba por diez la carga de los siervos de Dios.

(Or 154).

OREMOS:

PADRE. INTERCEDEMOS POR NUESTROS PECADOS Y POR LOS PECADOS DE LOS MIEMBROS DE TU IGLESIA. QUE NUESTRO SUMO SACERDOTE PUEDA OFRECER SU SANGRE POR EL PERDÓN DE NUESTRAS FALTAS. POR JESÚS, AMÉN.