LECCIÓN: ACTOS HUMANOS Y RESPUESTA DIVINA

LEAMOS HOY 23 DE MARZO SALMOS 50.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás.” (Ver. 15).

COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 50.-

El salmo 50 es una poesía didáctica que une lo sapiencial con la enseñanza profética. Este salmo se lo entonaba durante la ceremonia de la renovación del pacto entre Jehová y su pueblo. En el versículo 15, se presentan dos actos humanos, y un acto realizado por Dios. Primer acto humano: INVOCAR EL NOMBRE DE DIOS.– En todas circunstancias debemos clamar el nombre de Dios: 1) Cuando estamos atravesando adversidades; 2) Cuando hemos recibido bendiciones inesperadas de los cielos; 3) Cuando nuestros seres amados enferman o descansan; 4) Cuando tenemos alternativas y no conocemos cuál es la conveniente. Recordemos que a Dios le agrada escuchar a sus hijos, por eso dice: “Invócame en el día de la angustia”. DIOS PROMETE: TE LIBRARÉ.- Repasemos las promesas que hemos estudiado de los salmos: 1) Dios protege nuestra alma de la muerte eterna; 2) Dios nos reconforta en las aflicciones; 3) Jehová nos libra del poder los impíos; 4) Dios nos libra de los días malos. SEGUNDO ACTO HUMANO: HONRAREMOS A DIOS.- En primer lugar, la mejor forma de honrar a Dios es CONFIAR en Él, aun CUANDO NO ENTENDAMOS la forma en que Él nos trata. En segundo lugar, lo honramos cuando expresamos GRATITUD por las abundantes e inmerecidas bendiciones que recibimos de su presencia.

CITA SELECTA.-

“Mientras el mundo progresa en la impiedad, ninguno de nosotros necesita hacerse la ilusión de que no tendrá dificultades. Pero son esas mismas dificultades las que nos llevan a la cámara de audiencias del Altísimo. Podemos pedir consejo a Aquel que es infinito en sabiduría. El Señor dice: “Invócame en el día de la angustia”. Él nos invita a presentarle lo que nos tiene perplejos y lo que hemos menester, y nuestra necesidad de la ayuda divina. Nos aconseja ser constantes en la oración. Tan pronto como las dificultades surgen, debemos dirigirle nuestras sinceras y fervientes peticiones. Nuestras oraciones importunas evidencian nuestra vigorosa confianza en Dios. El sentimiento de nuestra necesidad nos induce a orar con fervor, y nuestro Padre celestial es movido por nuestras súplicas”. 

(PVGM 136).

ORACIÓN:

INVOCAMOS TU NOMBRE, PARA QUE NOS LIBRES DE LAS DUDAS, Y QUE NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN. QUE CUANDO ESTEMOS PASANDO POR ANGUSTIAS Y ANSIEDADES PODAMOS SENTIR TU PRESENCIA. POR JESÚS, AMÉN.