GRACIAS CRISTO PORQUE TU SACRIFICIO FUE POR “NOSOTROS”

LEAMOS HOY 13 DE OCTUBRE ISAÍAS 53.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido! Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. 

ISAÍAS 53:4-6

COMENTARIO HISTÓRICO-

En el capítulo 53 se presenta el cuarto cántico del siervo. Este personaje es el “siervo sufriente”, que tiene que soportar todos los vejámenes, sufrimiento, e ignominia en forma injusta, ya que no son sus propias faltas lo que provoca sus padecimientos, sino los nuestros.

CRISTO LLEVÓ “NUESTRAS” ENFERMEDADES Y DOLORES.- Si estamos sufriendo dolores insostenibles o si estamos padeciendo alguna enfermedad incurable, recordemos que Cristo cargó mucho más.

CRISTO FUE HERIDO POR “NUESTRAS” REBELIONES.– Por habernos rebelados contra la autoridad divina, Cristo asumió el castigo de la Ley.

CRISTO CARGÓ “NUESTROS” PECADOS.- Cristo cargó la culpabilidad de la pecaminosidad del ser humano y murió la muerte segunda en lugar nuestro.

EJERCICIOS: Realicemos estos dos ejercicios que nos ayudarán a comprender el gran sacrificio de Cristo: 1) Contemos cuántas veces se menciona que Cristo sufrió por “nosotros”, para comprender su sacrificio sustitutivo; 2) Cambie el artículo “nosotros” y coloquemos su nombre.

CITA SELECTA.-

“El divino Hijo de Dios desmayaba y se moría. El Padre envió a un mensajero de su presencia para que fortaleciera al divino Doliente, y le ayudara a pisar la senda ensangrentada. Si los mortales hubiesen podido ver el pesar y asombro de la hueste angélica al contemplar en silencio cómo el Padre separaba sus rayos de luz, su amor y gloria, del amado Hijo de su seno, comprenderían mejor cuán ofensivo es el pecado a la vista de Dios. La espada de la justicia iba a ser desenvainada contra su amado Hijo. Allí, el glorioso Hijo de Dios fue “herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados” Isa 52:14

(1JT 223).

OREMOS:

PADRE ETERNO. GRACIAS POR EL PLAN DE SALVACIÓN. GRACIAS POR QUE TU HIJO CARGÓ TODAS LAS CONSECUENCIAS QUE NOS CORRESPONDÍA A NOSOTROS POR SER PECADORES.  GRACIAS POR LLEVAR NUESTRAS ENFERMEDADES Y DOLORES. GRACIAS POR CARGAR CON NUESTROS PECADOS. POR JESÚS, AMÉN.