Todos los que quieren pueden acogerse a las promesas del pacto. Enorme es
Dios nos Cuida, 16 de Septiembre, pg. 269
el precio que se pagó por nuestra redención: la sangre del unigénito Hijo de Dios.
Todos los que quieren pueden acogerse a las promesas del pacto. Enorme es
Dios nos Cuida, 16 de Septiembre, pg. 269
el precio que se pagó por nuestra redención: la sangre del unigénito Hijo de Dios.