CRISTO ESTÁ LLENO DE GRACIA Y DE VERDAD.
“Él es todo y en todos. Por lo tanto, que ningún ser humano se atribuya gloria a sí mismo. La gloria debe ser dada al Hijo de Dios. Ahora y para siempre, Él ha de recibir toda alabanza.”
Manuscritos y Cartas,
Carta 174, 1902, párr. 28