“Nuestros pastores y sus esposas deben ser ejemplos de sencillez en el vestir; deben vestir en forma prolija, cómoda, usando buenas telas, pero evitando todo lo que se asemeje al lujo y a adornos, aunque no sean costosos, porque estas cosas contribuyen a nuestro menoscabo”.
Testimonios para los Ministros, pág. 180
