“Estamos velando y esperando la grandiosa y majestuosa escena que clausurará la historia de esta tierra… La iglesia viva de Dios estará esperando, velando y trabajando… Todos deben representar a Cristo en el esfuerzo ferviente y activo para salvar a las almas que perecen”.
Testimonios para los Ministros, pág. 163-164
