“El amor de Cristo
debe ser un principio permanente en el corazón,
que dé fruto en amor, ternura
y respeto los unos por los otros.”
Materiales de 1888, p. 176.1
“El amor de Cristo
debe ser un principio permanente en el corazón,
que dé fruto en amor, ternura
y respeto los unos por los otros.”
Materiales de 1888, p. 176.1