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Categoría: Plan de Reavivamiento

Los ángeles de Dios han conservado un registro fiel de todo acto suyo, por más secreto que le haya parecido en el momento de cometerlo. Dios discierne los propósitos del hombre, y todas sus obras. Todo hombre será recompensado de acuerdo con sus obras, sean buenas o malas. Lo que el hombre siembra, eso también siega. La cosecha no va a fallar. Es segura y abundante. Usted ha tratado de disimular su conducta a la vista de sus hermanos. ¿Cómo pudo hacerlo, si sabía que era culpable a la vista de Dios? Si valora la salvación de su alma, haga una obra bien completa teniendo en vista la eternidad.

Los ángeles de Dios han conservado un registro fiel de todo acto suyo, por más secreto que le haya parecido en el momento de cometerlo. Dios discierne los propósitos del hombre, y todas sus obras. Todo hombre será recompensado de acuerdo con sus obras, sean buenas o malas. Lo que el hombre siembra, eso también siega. La cosecha no va a fallar. Es segura y abundante. Usted ha tratado de disimular su conducta a la vista de sus hermanos. ¿Cómo pudo hacerlo, si sabía que era culpable a la vista de Dios? Si valora la salvación de su alma, haga una obra bien completa teniendo en vista la eternidad.

¡Oh! Yo le ruego a usted, que tiene tan poco interés en las cosas santas, que escudriñe minuciosamente su propio corazón. ¿Qué defensa va a hacer delante de Dios para justificar su vida mundana y carente de consagración? En ese día tremendo no podrá defenderse. Permanecerá mudo. Piense, le ruego, piense durante esas horas que dedica a buscar placeres, que todas esas cosas terminarán. Si usted tuviera conceptos correctos acerca de la vida, de la vida del Señor, que no tiene fin, cuán rápidamente se apartaría de esa vida de placeres y pecados.

Una gran suma se gastó en cosas innecesarias que sólo podían servir para la ostentación, fomentar la vanidad y el orgullo, y que finalmente le producirían remordimiento y vergüenza. Si hubiera recordado los derechos del Cielo sobre usted, y hubiera hecho una distribución adecuada de los medios confiados a su cuidado para ayudar al necesitado y colaborar en el progreso de la causa de la verdad presente, habría estado depositando un tesoro en el Cielo, y habría sido rica en Dios. Considere cuánto dinero ha invertido en algo que realmente no ha beneficiado a nadie, no ha alimentado ni vestido a nadie, ni le ha ayudado a nadie a ver el error de su camino para que pudiera volverse a Cristo y vivir. 2TI 252.1

El Maestro vio que usted necesitaba prepararse para su reino celestial. No la puso en el horno para que el fuego de la aflicción la consumiera. Como un refinador y purificador de plata, mantuvo sus ojos fijos en usted, para vigilar el proceso de purificación, hasta percibir su imagen reflejada en usted. Aunque a menudo sintió que la llama de la aflicción se encendía sobre usted, y a ratos pensó que la iba a consumir, la misericordia de Dios era tan grande en esos momentos, como cuando se sentía libre espiritualmente y triunfante en él. El horno era para purificar y refinar; no para consumir y destruir.

Hno L: Usted rige a su familia con vara de hierro. Es severo al gobernar a sus hijos. No va a lograr su amor mediante este procedimiento. No es tierno, amante, afectuoso ni cortés con su esposa; por lo contrario, es duro, y siempre está rebajándola para acusarla y censurarla. Una familia bien administrada y ordenada es agradable a la vista de Dios y de los ángeles ministradores. Usted debe aprender para que su hogar sea ordenado, cómodo y agradable. Adórnelo después con decorosa dignidad, y sus hijos asimilarán ese espíritu; y ustedes dos obtendrán con más facilidad orden, regularidad y obediencia.

No os conocéis a vosotros mismos. Algunos de vosotros sois egoístas, lo que reduce vuestra influencia y vuestros esfuerzos. Hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento. Si la iglesia hubiera estado preparada para apreciar la obra que el Señor estaba haciendo en su medio a partir de esa cosecha de almas, sus miembros se deberían haber ido fortaleciendo más y más. Pero en lugar de poner toda el alma en la obra, y manifestar un interés especial y sincero para hacer todo lo posible con el fin de proseguir la obra después que nosotros partimos, actuaron como si la obra no les importara mucho, y como si fueran meros expectadores, listos para manifestar desconfianza y descubrir faltas en cuanto se presentara la oportunidad propicia para hacerlo.

Jesús unido con el Padre, había hecho el mundo. Frente a los sufrimientos agonizantes del Hijo de Dios, únicamente los hombres ciegos y engañados permanecieron insensibles. Los príncipes de los sacerdotes y ancianos vilipendiaban al amado Hijo de Dios, mientras éste agonizaba y moría. Pero la naturaleza inanimada gemía y simpatizaba con su Autor que sangraba y perecía. La tierra tembló.

Observé para ver quiénes de los que profesan aguardar la venida de Cristo estaban dispuestos a ofrecer, de su abundancia, sacrificios a Dios. Pude ver a unos pocos pobres y humildes, que como la viuda, se estaban privando a sí mismos para depositar sus blancas. Cada una de esas ofrendas es considerada por Dios un tesoro precioso. Pero los que están ganando dinero y acumulando posesiones, están muy atrás.

Su esposa ha sido demasiado orgullosa y egoísta. Dios la ha hecho pasar por el horno de la aflicción, para eliminar las manchas de su carácter. Debería ser cuidadosa para que los fuegos de la aflicción no ardan en vano con respecto a ella. Estos deberían eliminar la escoria y acercarla a Dios, para que sea más espiritual. Su amor al mundo debe morir. El amor a sí misma debe ser vencido; y su voluntad sometida a la voluntad de Dios.