“Es cierto que estamos expuestos a un gran peligro mortal; es cierto que estamos en peligro de ser corrompidos. Pero este peligro solo nos amenaza cuando confiamos en nosotros mismos y no miramos más alto que nuestros propios esfuerzos humanos.” Cartas y manuscritos, vol. 10, carta 26
“A medida que la Palabra de Dios es recibida en el corazón, transforma el carácter y la vida.” Cartas y manuscritos, vol. 10, carta 20
Dios se regocija en conceder gracia a todos los que tienen hambre y sed de ella, no porque seamos dignos, sino porque somos indignos. Nuestra necesidad es la calificación que nos da la seguridad de que recibiremos el don. Testimonios para los ministros y obreros del evangelio, p. 519
“Aunque el pecado ha existido por siglos, tratando de contrarrestar este amor y obstruir su fluir hacia la tierra, aún fluye en corrientes ricas hacia aquellos por quienes Cristo murió.” Testimonios para los ministros y obreros evangélicos, p. 519
“El amor de Cristo por Sus hijos es tan tierno como fuerte. Y es más fuerte que la muerte; porque Él murió para comprar nuestra salvación y para hacernos uno con Él, mística y eternamente uno.” -Testimonios para los ministros y obreros del Evangelio, p. 519
“Puedes creer que Jesús es fiel contigo, aunque te sientas el más débil e indigno de Sus hijos.” Testimonios para los Ministros y Obreros Evangélicos, p. 517.
¿Es Jesús verdadero? ¿Quiere decir lo que dice? Responde decididamente: Sí, cada palabra. Testimonios para los ministros y obreros evangélicos, p. 517
“Si en tales momentos pudiéramos discernir con visión espiritual el significado de las providencias de Dios, veríamos a los ángeles procurando salvarnos de nosotros mismos, esforzándose por plantar nuestros pies sobre un fundamento más firme que los montes eternos, y surgiría una nueva fe, una nueva vida.” Profetas y Reyes, p. 162
“Por la fe, hoy hemos de alcanzar las alturas del propósito de Dios para nosotros.” – Profetas y Reyes, p. 157
“Mostró constancia sin obstinación, benevolencia sin debilidad, ternura y simpatía sin sentimentalismo.” Consejos para padres, maestros y alumnos, p. 262